El ‘procés’: Mucho ruido y pocas plumas

Cada vez más, la política española se parece al Juego de la Oca. Aunque el tiempo y la sociedad avancen sin remisión, de vez en cuando tropezamos con determinados obstáculos que nos hacen volver a estadios históricos ya superados.

Podemos pasar por alto los intentos de enmendar los males de la Transición, que alguien pretende identificar con el régimen franquista, de ahí que las fuerzas progresistas en el Congreso de los Diputados hayan propuesto remover los huesos de Franco en un intento de reivindicar la fallida II República y de vencer en la Guerra Civil que ganó un dictador, nombrado Jefe del Estado el 1 de octubre de 1936, y muerto en la cama de forma natural, tras su última aparición en público que tuvo lugar en la plaza de Oriente de Madrid, también un día 1 de octubre, pero de 1975, el mismo día en que nació oficialmente la organización armada GRAPO .

Sin embargo, ya es casualidad que, con la victoria Pedro Sánchez en las primarias socialistas, el PSOE vuelva a la casilla de salida de su convulsa guerra interna, que tuvo lugar en la posada socialista de Ferraz el día 1 de octubre de 2016, cuando el entonces Secretario General (el mismo Pedro Sánchez) fue defenestrado en un patético Comité Federal.

Para un año justo después, el 1 de octubre de 2017, el Molt Honorable President de la Generalitat Catalana Carles Puigdemont, ha anunciado -que no convocado como publicaba la televisión pública española en un alarde de inocencia política-, pues Puigdemont no convoca ya que no firma nada, sino que, con boca nada más, pretende marcar un hito político que, en todo caso, debe plasmarse sobre el papel mediante la utilización de una pluma, o de cualquier otro artilugio destinado al efecto.

Con esta forma de hacer política que tiene el independentismo catalán, en su afán de tirar la piedra y esconder la mano, el procés para la independencia (virtual) de Cataluña, iniciado por el Astut Mas y continuado por su heredero -nombrado a dedo- para establecer la República Catalana, Carles Puigdemont, retorna al punto de origen de la creación de tan extenso, penoso y pesado procés, cargado de anuncios de bravatas y que añade más suspense a la ya de por sí inestable situación política actual.
Así como en el mundo del deporte no hay otra información más que la relativa al Real Madrid (y al Barça, como principal adversario), la Cataluña-que-quiere-decidir ha garantizado su protagonismo exclusivo en la agenda político-mediática española.
De este modo, la vida y los problemas de otras personas y de otros pueblos no existen para los medios de comunicación. Y eso significa un empobrecimiento del sistema democrático, porque la democracia no se reduce a votar de vez en cuando, sino que (para ser más completa) debe conllevar una atención directa a los problemas de la gente, de la mayoría de las personas y colectivos, aunque se trate de entidades minoritarias. Además, las personas y los colectivos solo se sentirán identificados con un sistema que les haga visibles y les reconozca su dignidad individual y colectiva.
El Sr. Puigdemont (y Cia.), deberían ser conscientes de que el resto de los humanos esparcidos por la piel de toro estamos enfermos de bits sobre un proceso soberanista que no para de lanzar anuncios de retos al sistema democrático español y, a la hora de la verdad, esconde la pluma con la que firmar la convocatoria de un referéndum solo anunciado, a la manera de Artur Mas, su tutor político, experto en marear la perdiz en estos asuntos. Si lo necesario para cumplir su destino supremo es una buena pluma, seguro que, con una buena campaña en las redes sociales, podrá obtener alguno de los modelos más sobresalientes.

Por otra parte, el marco elegido para la Anunciación (del -presunto- referéndum) no puede resultar más adecuado: El Pati dels Tarongers de la Generalitat de Catalunya señala el papel asignado a la Comunidad naranjera por excelencia: la Valenciana, la única pobre (cuya renta per cápita es inferior a la media española), que termina por ser pagana (es contribuyente según el sistema de financiación autonómica).

 

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Ortifus, portada del libro El finançament valencià, de Vicent Cucarella

Pues, el procés solo puede acabar de dos formas, ambas negativas para los intereses del pueblo valenciano:

  • Aunque resulte fallido, en cuanto a la consecución de la independencia de Cataluña, ha tiempo que no cesa de chorrear el grifo de las inversiones del Estado hacia esa Comunidad Autónoma.
  • Si, por una de esas casualidades de la vida, las fuerzas soberanistas lograran la casi imposible desconexión catalana de España, Cataluña saldría del marco de las comunidades contribuyentes al sistema autonómico, con lo que se incrementaría la presión contributiva sobre la Comunidad Valenciana, la más pobre de las paganas, pero a la que el Estado Español siempre ha tenido por más muelle.

Una vez las fuerzas anunciantes del apocalipsis catalán han abandonado el escenario del crimen (contra la Constitución Española), queda solo en el Pati dels Tarongers Armando, el pollo valenciano, corriendo de un lado para otro sin cabeza, desplumado, y cuyo único destino ha de ser condimentar la paella que será ofrecida en homenaje a catalanes, vascos, canarios, y “españoles todos”.

(Fuente de la fotografía: eldiario.es)

 

¡Se armó el belén!… a la valenciana

Ante las dificultades planteadas por la crisis económica, los políticos españoles y los medios de comunicación nacionales (principalmente, La Sexta) han encontrado un chivo expiatorio: el pueblo valenciano, con sus representantes políticos, su clase empresarial y sus personalidades destacadas, por … Continua llegint

Mariano nos quiere gobernar

Kagemusha (La sombra del guerrero). Escena final

“Sereno como el bosque, inmóvil como la montaña”, Takeda(o) Ra-joy  es coronado por la Triple Alianza como Líder del Clan de los Hispanos. Seguro de sus posibilidades e imbuido de la fuerza que le dieron las urnas, no ha hecho más que seguir el consejo de un individuo de su estirpe, un tal Cela: “Quien resiste, gana“.  ¡Japó(n)!, ¡chapó!, no pudo dejar de exclamar Baldo-ví.

 

Mariano, empieza a dar  grano

En el discurso de la segunda sesión de investidura, Mariano Rajoy  ha señalado que la batalla no se acaba con su nombramiento como Presidente del Gobierno, sino que ese Gobierno necesita gobernar y, para ello, hay que aprobar leyes fundamentales como la de los Presupuestos del Estado, cosa a la que el portavoz del Grupo Socialista, Antonio Hernando, le ha contestado que “de entrada, no”.

La posición del PSOE se antoja muy complicada, ya que, por una parte, ha facilitado con su abstención mayoritaria y responsable el gobierno del PP, pero también ha de luchar por erigirse en el principal partido de la oposición a Mariano Rajoy. La resolución de este dilema – y de los demás- dependerá de la actitud que adopten los grupos políticos en el Congreso con el objeto de establecer una reforma en profundidad del sistema democrático que nace con la Constitución Española de 1978  -cosa que daría inicio a la denominada  Segunda Transición  hacia un nuevo modelo de Estado-, o que, finalmente, se decanten por fijar unas reformas de menor calado dirigidas a actualizar la legislación laboral, a modificar el modelo educativo, etc.

Tanto en un sentido como en el otro, la aprobación de las normas que han de permitir gobernar al Gobierno, puede basarse en la consecución de pactos con diferentes fuerzas políticas.

El PP ya tiene un pacto con Ciudadanos Coalición Canaria: 170 escaños, cuando la mayoría absoluta está en 176. Si el ‘grano’ de Mariano llega a subir al ‘tractor’ de Aitor (Esteban, del  PNV), el PP puede contar con 175 votos favorables para aprobar normativas beneficiosas para unos y otros. Aún falta 1 escaño

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El ‘tractor’ de nuestro Clan siempre ha ido bien cargado desde Valencia a Madrid. Ilustración: Ortifus, de la portada del libro El finançament valencià, de Vicent Cucarella, Ed. Bromera

Y Compromís tiene 4 diputados … Sin embargo, nadie ha mirado hacia las tierras valencianas para buscar alguna alternativa favorable a la gobernabilidad del Estado, y  los diputados de Compromís no se siente concernidos. ¿Por qué? La respuesta está en el viento de la Historia: el nacionalismo valenciano se ha configurado como una fuerza de izquierda, siguiendo la consigna ideológica de  Joan Fuster.  Como en la fábula de la rana y el escorpión, este pica a la rana generosa porque, según él: “no he tenido elección, es mi naturaleza“. Y a Compromís siempre le  sale rana  el PP… por la derecha .

No obstante, la gravedad de los problemas que sufre la sociedad valenciana, deberían hacer reflexionar al conjunto del valencianismo político sobre la conveniencia de poner en duda alguno de los dogmas inamovibles y de poner al día su ideario político, al objeto de permitir que suban al ‘tractor’ que va de Madrid a Valencia las soluciones a los problemas que afectan al conjunto del pueblo valenciano:

  • Un sistema de financiación injusto donde la Comunidad Valenciana es  pagana, a pesar de ser  pobre (la renta per cápita es inferior a la media española).
  • El cierre de RTVV, lo que hace a la valenciana como la única con lengua propia (y sin ella) que no dispone de su medio de comunicación autonómico.
  • Los obstáculos para las inversiones estatales en infraestructuras valencianas, así como la puesta a punto del Corredor Mediterráneo, tan importante para el impulso de la economía valenciana, mediterránea, española y europea.
  • La falta de una política estatal en materia hídrica que facilite la llegada de ese recurso fundamental para el campo valenciano.
  • Las previsibles consecuencias nefastas del “brexit” que planean sobre nuestras exportaciones, el sector turístico y el fenómeno residencial de británicos en el territorio valenciano.

Alguien le propuso a Joan Baldoví (portavoz de Compromís) un   juego de sobres  en el debate de la segunda sesión de investidura, que no se sabía bien si discurría entre la magia, la entrega de premios de los Oscars de Hollywood  y la denuncia de la corrupción del PP. Con ello consumió su escaso tiempo de intervención. En cambio, Ana Oramas  (Coalición Canaria), compañera de escaño de Baldoví dispuso del mismo tiempo y  fue al grano: explicó su posición responsable y exigente a la vez; puso en su sitio al joven  rufián  independentista y  faltón; y dejó bien claro que sus esfuerzos irán dirigidos, fundamentalmente, hacia la defensa de los intereses del pueblo canario.
Dicen que los periodos de crisis son momentos de oportunidades y de renovación. En esta etapa en la que imperan las debilidades de todos los partidos políticos presentes en las instituciones del Estado, puede surgir la fuerza capaz de generar un sistema constitucional más justo y democrático.

También puede suceder que una fuerza valencianista llamada a ser decisiva, quede circunscrita a representar un papel insignificante en la política española,  con la consecuencia de dejar desatendidos los problemas que atenazan al pueblo valenciano.

Canarias  (Oramas): tan cerca… tan lejos.

 

(Foto de la cabecera: Fotograma de la película Kagemusha, de Akira Kurosawa, 1980)

Segona Transició? El valencianisme polític davant de l’Estat, i de la Història

Regne cristià en el segle XIII,  el Regne de València va perdre els seus furs el 1707 a mans de Felip V de Borbó. A més, i com a conseqüència d’això, va ser l’únic territori foral de la Corona d’Aragó que no va recuperar el seu dret civil foral, al contrari que Catalunya, Balears i Aragó.

València ha dormit llargs segles, primer menyspreada i després oculta, invisible, en el tràfec d’una pàtria que només es recordava d’ella quan calia demanar-li bona part dels béns aconseguits amb l’esforç de la seua gent, alhora que li negava l’aigua per a la seua terra seca i la sal dels afectes {Vid. Cuéntame El Patito Feo (a la valenciana) http://wp.me/p4n4JW-j1 }.

Tot i així, el seu Himne canta: “Per a ofrenar noves glòries a Espanya …”

El poble valencià va despertar lleugerament amb la Transició democràtica i l’aprovació del seu Estatut d’Autonomia, però sempre va mantindre la seua posició subordinada als interessos d’un Estat que havia d’atendre al seu creixement, així com a les exigències de les comunitats autònomes considerades pobres. Com a conseqüència de la crisi econòmica de 2008, València es va despertar del malson sabent-que també era pobra (la seua renda per càpita està per sota de la mitjana nacional) i que a més era pagana (havia d’aportar recursos al fons solidari del qual també es nodrien Comunitats amb una renda per càpita superior a la seua. (Vid. El finançament valencià, de Vicent Cucarella {http://wp.me/p4n4JW-eb}, entre d’altres estudis).

A pesar de posseir un PIB que representa el 10% de l’espanyol, València ha continuat invisible, oculta per la bambolla informativa que ve saturada des de Madrid i Catalunya. Per si fos poc, ha hagut de tancar la ràdiotelevisió pública (l’única que ha desaparegut del mapa autonòmic espanyol, sobre posseir llengua pròpia) que, malgrat les seues deficiències, ajudava a cohesionar la societat valenciana i a impulsar el seu sector audiovisual.

Amb això, la Comunitat Valenciana ja ha tocat fons … El poble valencià comença a eixir lentament de l’estat de prostració moral i submissió política; s’ha cansat d’assumir el paper de boc expiatori dels efectes negatius de la crisi econòmica; d’ocupar el nº 1 del hit parade de les comunitats malgastadores i corruptes, elaborat des de Madrid (València més corrupta que Andalusia, Madrid, Catalunya ..?) Els/les valencians/es han caigut en el compte que amb aquest tipus d’imputacions allò que s’ha aconseguit és mantindre la Comunitat Valenciana en el paper de pobra-pagana, que tan bé ha vingut als interessos de l’Estat, del Govern de torn, dels partits de l’oposició i de la resta de Comunitats autònomes…

En este sentit, cal fer menció a l’acord subscrit per TOTS els partits amb representació a les Corts Valencianes, i que compta amb el suport d’Universitats, sindicats i organitzacions empresarials, per a exigir del Govern d’Espanya -qualsevol que sigui el seu signe polític- un model de finançament just que garantisca a tots els ciutadans la prestació dels servicis públics essencials, en pla d’igualtat, i que acabe amb la crònica discriminació de la Comunitat Valenciana en matèria fiscal i d’inversions públiques.

Els resultats electorals del 26-J i el procediment per a aprovar els Pressupostos Generals de l’Estat per a 2017, han fet palés l’aïllament que patix el partit més votat en els dos últims comicis electorals. El Comité Federal del PSOE de 28 de desembre de 2015, va resoldre que no facilitaria el govern de Rajoy, ja siga votant a favor, o amb la seua abstenció, al temps que emplaçava al PP a buscar el suport dels seus afins (tal vegada, s’hi referia a Ciudadanos, Coalición Canaria i Nueva Canarias, que votaren a favor de la investidura fallida de Pedro Sánchez?). Eixe mateix Comité Federal, en reunió del dia 23 d’octubre, va prendre la decisió difícil, traumàtica, però responsable, de permetre, amb la seua abstenció, que governe el cap de la llista més votada. I el PP ha aconseguit el suport de Ciudadanos, CC, PNB i Nueva Canarias per a aprovar els PGE.

Dins del nou terreny polític que s’obri, cal assenyalar el paper fonamental que hauria pogut representar el valencianisme polític (amb Compromís com a portaveu parlamentari), per a assolir un posicionament preeminent en el tauler polític espanyol, que l’haguera permés actuar en les direccions següents:

1ª.- Acabar amb els greuges (objectius, demostrats empíricament i analitzats pels experts en matèria de finançament, d’infraestructures i de dret, per tant de difícil oposició per algun partit polític, per centralista que siga) que patix la Comunitat Valenciana -alguns, des de fa tres segles, i d’altres, que s’arrosseguen fins a l’actualitat-, com ara:

  • Un sistema de finançament injust on la Comunitat Valenciana és pagana, a pesar de ser pobra.
  • Els entrebancs per a les inversions estatals en infraestructures valencianes, així com l’enllestiment del Corredor Mediterrani, tan important per a l’impuls de l’economia valenciana, mediterrània, espanyola i europea.
  • La desaparició del sistema financer valencià (Bancaixa, CAM, Banc de València…).
  • La manca d’una política estatal en matèria hídrica que facilite l’arribada d’eixe recurs fonamental per al camp valencià.
  • El tancament d’RTVV, cosa que fa a la valenciana com la única amb llengua pròpia (i sense ella) que no disposa del seu mitjà de comunicació autonòmic, i l’absència dels professionals valencians del sector als mitjans de comunicació d’àmbit estatal.
  • La recuperació (actualitzada) del Dret Civil Foral i, si cal, la derogació dels Decrets de Nova Planta…

2ª.- Col·locar-se en una posició central entre els Governs valencià i espanyol, els nacionalismes perifèrics i el central, i les forces d’esquerra i conservadores, per a possibilitar els pactes que facen possibles les reformes necessàries per a posar al dia el sistema constitucional espanyol.

La gravetat dels problemes que patix la societat valenciana, i l’oportunitat històrica que té el valencianisme polític, haurien de suposar una turmenta (beneficiosa) en el terreny de la política valenciana i espanyola. Unes veus valencianes al Congrés dels Diputats, mai no han gaudit de tan bones condicions per a plantar-hi la seua llavor autòctona i solidària. 

Per tant, més que de tractar sobre el sexe dels afins, ha arribat l’hora d’assolir els fins d’un sistema democràtic renovat, més solidari, i més just. No estem (només) davant d’un pacte de govern, ens trobem davant d’un pacte amb l’Estat, per a superar els nostres dèficits històrics, i els actuals.

Amb el primer Borbó, els valencians vàrem perdre els nostres Furs. És possible que, amb l’últim Borbó (de moment), València vuelva por sus fueros?.

 

 

Es la hora del despertar de ‘La Bella Durmiente’ (a la valenciana)

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Graffiti de Tamara, en la Avda. de Burjassot de Valencia

Jo vinc d’un silenci antic i molt llarg” (Raimon)

Reino cristiano en el siglo XIII. Tuvo su Siglo de Oro en el siglo XV.

El  Reino de Valencia perdió sus fueros en 1707 a manos de  Felipe V. También perdió la guerra contra  Franco, pues se mantuvo como territorio republicano después del  Alzamiento  militar. Tal vez, porque allí encontró los últimos focos de resistencia, el  Generalísimo  nunca puso sus pies en Alicante  según señala el periódico ABC.

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Después de todo, Valencia ha sido el único territorio foral de la Corona de Aragón que no ha recuperado su derecho civil foral, al contrario que Cataluña, Baleares y Aragón.

Valencia ha dormido largos siglos, primero despreciada y después oculta, invisible, en el trasiego de una patria que solo se acordaba de ella cuando había que detraer buena parte de los bienes conseguidos con el esfuerzo de sus gentes, al tiempo que le negaba el agua para su tierra seca y la sal de los afectos {vid. Cuéntame El Patito Feo (a la valenciana) http://wp.me/p4n4JW-j1 }.

Aún así, su Himno canta: “Per a ofrenar noves glòries a Espanya…”

Despertó ligeramente con la Transición democrática y la aprobación de su Estatuto de Autonomía, pero siempre mantuvo su posición subordinada a los intereses de un Estado que debía atender a su crecimiento, así como a las exigencias de las Comunidades Autónomas consideradas  pobres. Como consecuencia de la crisis económica de 2008, Valencia emergió de la pesadilla sabiéndose que también era  pobre (su renta per cápita está por debajo de la media nacional) y que además era  pagana  (tenía que aportar recursos al fondo solidario del que también se nutrían Comunidades con una renta per cápita superior a la suya. (Vid. El finançament valencià, de  Vicent Cucarella  { http://wp.me/p4n4JW-eb }, entre otros estudios).

Sobre poseer una población y un PIB que representan ambos más del 10% de los totales españoles, ha continuado invisible, oculta por la burbuja informativa que viene saturada desde  Madrid  y Cataluña  (anteriormente lo fue desde  Euskadi, con su proceso soberanista y el terrorismo de  ETA). Por si fuera poco, ha tenido que cerrar la radiotelevisión pública  (la única que ha desaparecido del mapa autonómico español, sobre poseer lengua propia) que, a pesar de sus deficiencias, ayudaba a cohesionar a la sociedad valenciana y a impulsar su sector audiovisual.

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Sin embargo, por debajo de una conciencia nacional adormecida, Valencia ha vivido el sueño cotidiano de su gente, emprendedora, creativa. De manera que ha elaborado pacientemente un tejido social amplio y resistente:  fogueres, gaiates, moros y cristianosLa Muixerenga d’Algemesí, el  Misteri d’Elx, el  Tribunal de las Aguas  de Valencia, las Fallas como  Patrimonios de la Humanidad, y las  bandas de música  que inundan con su música todas las manifestaciones festivas y solemnes de nuestros pueblos.

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Por todo ello, la Comunidad Valenciana ya ha tocado fondo… El pueblo valenciano comienza a salir lentamente del estado de postración moral y sumisión política; se ha cansado de asumir el papel de chivo expiatorio de los efectos negativos de la crisis económica; de ocupar el nº 1 del  hit parade  de las Comunidades derrochadoras y corruptas, elaborado desde Madrid (¿Valencia más corrupta que Andalucía, Madrid, Cataluña..?) Los/as valencianos/as han caído en la cuenta que con ese tipo de   imputaciones  lo que se ha conseguido es mantener a la Comunidad Valenciana en el papel de  pobre-pagana, que tan bien ha venido a los intereses del Estado, del Gobierno de turno, de los partidos de la oposición y del resto de Comunidades Autónomas…

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(Fuente: eldiario.es)

Con el acuerdo suscrito, en octubre de 2015, por TODOS los partidos con representación en las  Corts Valencianes, y que contó con el apoyo de Universidades, sindicatos y organizaciones empresariales, se abrió una nueva etapa en la vida política valenciana. A partir de aquí, las fuerzas políticas que representan al pueblo valenciano, con el apoyo de organizaciones insignia de la sociedad civil, se han comprometido a exigir del Gobierno de España -cualquiera que sea su signo político- un modelo de financiación justa que garantice a todos los ciudadanos la prestación de los servicios públicos esenciales, en plan de igualdad, y que acabe con la crónica discriminación de la Comunidad Valenciana en materia fiscal y de inversiones públicas (fundamentalmente, las que deberían ser destinadas al  Corredor Mediterráneo).

Ahora, cuando el Estado español sufre una grave crisis institucional, provocada por el nuevo sistema de partidos que convierte en misión casi imposible la formación y el funcionamiento del Gobierno de España, si  las fuerzas políticas que representan al pueblo valenciano  -actuando por encima de sus meros intereses partidistas- son capaces de aprovechar el impulso generado por el mencionado Acuerdo sobre la Financiación y las Inversiones, ha llegado la hora de  reivindicar ante el Estado mayores cotas de equidad y solidaridad para el pueblo valenciano, así como de colaborar en el objetivo global de regenerar y fortalecer el Estado de las Autonomías y del Bienestar Social.

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Graffiti de Tamara, La Nena y David de Limón, por el parque de Marxalenes, Valencia

¿Tienen algo positivo que aportar los diputados valencianos y sus partidos, al objeto de que un regenerado  statu quo  político español produzca mayores niveles de democracia y de bienestar social, al tiempo que todo ello permita conseguir lo que es justo y necesario para el pueblo valenciano?

 

Ratman’s Gallery (VII). Vicent Cucarella, El finançament valencià

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Vicent Cucarella Tormo, autor del libro El finançament valencià. De la submissió al canvi necessari, Ed. Bromera, 2015. Un libro imprescindible en el camino de lograr un sistema de financiación autonómico equitativo y solidario. Los gráficos y las ilustraciones de Ortifus son contundentes.

(Gráfico de la ilustración: Una constelación que deberían tener en mente todos los valencianos (y españoles todos), donde queda demostrado el mal posicionamiento de la Comunidad Valenciana (CVA) en el sistema de financiación autonómico: Cuadrante III, la única CA pobre que, a su vez, es contribuidora (I, CA ricas y beneficiarias; II, CA ricas y contribuidoras; IV, CA pobres y beneficiarias). Más sobre el tema, se puede ver en las entradas Posiciona-miento http://wp.me/p4n4JW-5y y Va-lanza contra València http://wp.me/p4n4JW-5D.

“En la actualidad, los valencianos tenemos una renta per cápita inferior en un 12% a la media española. Esta situación nos tendría que hacer receptores de la solidaridad interpersonal e interterritorial, de manera que nuestra balanza fiscal fuera positiva, o sea, que recibiéramos del Estado bastante más de lo que aportamos en impuestos y cotizaciones. Pero la realidad es muy distinta y no solo no disfrutamos de un superávit en la balanza fiscal, sino que sufrimos un déficit del 2% de nuestro PIB (aproximadamente 2.000 millones de euros anuales). Eso convierte a los valencianos en la única comunidad autónoma pobre que además aporta más de lo que recibe. Las principales causas de este comportamiento atípico de la balanza fiscal valenciana, las encontramos fundamentalmente en la discriminación que sufrimos en el sistema de financiación autonómica y en la menor inversión estatal en tierras valencianas” (pág. 151).

La menor inversión estatal también es un agravio histórico, avalado por el análisis del stock de capital desde hace más de un siglo y confirmado por las recientes publicaciones de las inversiones territorializadas y por las numerosas decisiones estatales que han dificultado las dotaciones de infraestructuras valencianas” (pág. 152).

El maltrato permanente en la financiación autonómica ha provocado que la Generalitat tenga que recurrir a endeudarse más y más desde hace décadas […] la Generalitat se ha caracterizado por ser uno de los gobiernos autonómicos que menos gasta por habitante. Destina un gasto per cápita ligeramente inferior a la media en educación y sanidad; y después de hacer frente a estos dos importantes servicios básicos casi no le queda presupuesto para otras funciones de gasto, entre las cuales se encuentran cultura, protección social, fomento económico, I+D, etc. La discriminación financiera deteriora nuestra calidad de vida, reduce el estado del bienestar, debilita las políticas de fomento económico y afecta también a los sectores más desfavorecidos, que no reciben la protección social ni las ayudas públicas necesarias” (págs. 152-153).

“No solo la Administración autonómica tiene una menor dimensión relativa en la economía y la sociedad valenciana, sino que el resto de administraciones centrales y locales también están menos desarrolladas en el territorio valenciano. Eso implica un gasto público menor por habitante, menos inversión y menos puestos de trabajo. La menor presencia del sector público es un hecho constatado desde hace muchas décadas y debilita la actividad económica por falta de infraestructuras adecuadas, insuficientes medidas de fomento y de apoyo de la producción, menos ayudas sociales y un efecto indirecto menos potente porque las rentas generadas son inferiores” (pág. 153).

La situación de la Comunitat Valenciana es alarmante por diversas causas:
a) es la comunidad más endeudada con relación al PIB.
b) ha experimentado la caida más grande del número de trabajadores durante la crisis.
c) padece la mayor reducción del PIB per cápita de todo el Estado, con elevados riesgos de pobreza y exclusión social y
d) tiene un gasto público notablemente inferior a la media, que difícilmente se puede recortar más sin afectar sensiblemente la calidad de los servicios públicos” (pág. 154).

Todos sufrimos las consecuencias de una inferior financiación en forma de menor calidad y cantidad de los servicios públicos, que afectan a jóvenes y mayores, trabajadores y empresarios, empleados y parados. Es necesario… concienciarnos y evitar el pasotismo que hasta ahora ha estado provocada muy probablemente por el escepticismo ante un asunto que ha sido empleado para la batalla interna entre los políticos valencianos […] Por eso… consideramos imprescindible negociar un pacto autonómico que garantice un frente común en beneficio del estado del bienestar valenciano y la sostenibilidad de nuestros servicios públicos […] Hemos llegado a un estado crítico que ha de servir para despertar la conciencia colectiva a favor de una exigencia común para detener el expolio” (pág. 158) En ese sentido, vid. la entrada #Juntstornem http://wp.me/p4n4JW-74.

“Para cambiar la situación hace falta que nuestro Govern priorice los intereses valencianos, con el apoyo de las diferentes fuerzas sociales haciendo piña para elevar una justificada reivindicación a favor de un trato justo y poner fin definitivamente a esta historia de sumisión” (pág. 159).

(Traducción, y negrillas, propias).

“A punt”. Una Diada més amb “V” de “València”

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“A punt” és el lema de la Diada d’enguany. “A punt”, de què? Tal vegada, els ingredients estan “a punt” per a preparar la gran  paella separatista? Si és així, segur que quan tiren l’arròs es formarà la “V” dibuixada per milers i milers de catalans que reivindicaren el seu dret a decidir, l’11 de setembre de 2014. Una”v” que no és de “votar”, ni de “voluntat”, ni de “victòria” (ni de “vergonya”). Amb ulls de valencià, jo veig en qualsevol Diada una “V” (majúscula) de “València“, .
Perquè, és evident, que  este potent moviment sobiranista català -tot i que ha dividit la societat catalana- ha de tindre unes fortes repercusions en el conjunt de l’Estat espanyol i, especialment, en la Comunitat Valenciana.
D’altra banda, el posicionament polític del poble valencià podria influir positivament en una reestructuració equilibrada de l’Espanya constitucional i autonòmica.
Heus ací alguns arguments:
a)  D’una o d’altra manera, independent o no,  Catalunya aconseguirà un millorament en la seua posició dins de l’Estat espanyol. Si, per una d’eixes, assolix la independència, deixarà de contribuir al manteniment de les anomenades  autonomies pobres:  Andalucia,  Extremadura… Si, com és més lògic, Catalunya continua dins de les coordenades constitucionals espanyoles, de ben segur, n’obtindrà més recursos de l’Estat, a més d’un finançament millor.
b) Com si fóra el negatiu de la foto anterior,  els valencians tenim tots els números per a eixir perjudicats dels dos escenaris: Amb una Catalunya independent, la Comunitat Valenciana restaria com la  Gran Prostituta de la  Babilònia autonòmica. Tot i tindre un PIB inferior a la mitjana, contribuiríem a les arques estatals d’una manera més intensa a la feta fins ara (vid. l’Informe sobre les Balances Fiscals i el llibre El finançament valencià del flamant Síndic de Comptes,  Vicent Cucarella { http://wp.me/p4n4JW-eb }).
Si Catalunya continua dins d’Espanya, ho farà d’una forma molt més favorable al seus interessos comunitaris. Per això, és molt probable que el seu millorament financer i de recaptació de recursos estatals, vaja a càrrec de les butxaques dels ciutadans valencians, en una proporció major que l’actual.
c) Així mateix, resulta meravellosa, quasi màgica, la facilitat mostrada pel nacionalisme català a l’hora de mantindre discursos ben incoherents sobre el concepte de  Països Catalans, i no morir en l’intent. Ara reivindiquen la seua sobirania, però esta és per a Catalunya només (Barcelona, Tarragona, Lleida i Girona). Això sí, a la Diada de l’any 2013, ficaren un peu i mig a  Vinaròs (una forma com altra de  fer la mà?), i els mapes dels PP.CC. van que volen a la  TV3 i a d’altra documentació institucional. És clar (i català): del poble valencià, només els interessen les figures insignes de la nostra cultura:  Ausiàs March, Joanot Martorell, Vicent Andrés Estellés…, a més del nombre d’habitants i de la superfície del territori que n’habitem, a fi de fer més gran la  seua nació.
Per un altre costat, els hi va molt bé que continuem amb la nostra condició de  valencianets
d) Si la classe política valenciana tinguera una visió històrica i de futur més àmplia, estaria en condicions d’orientar els seus esforços per a col·locar la Comunitat Valenciana com a mitjancera entre les posicions sobiranistes de Catalunya i les centralistes de  Madrid. Perquè València compartix llengua, cultura i història amb Catalunya, al temps que se sent identificada amb la història i la realitat d’Espanya.
Un lideratge ferm dels polítics valencians, pot obrir nous camins de convergència cap a l’assoliment d’una estructura constitucional més equilibrada entre les forces centrípetes i centrífugues dins de l’Estat espanyol.
No obstant, no podem ser massa optimistes en la capacitat de lideratge de la nostra Comunitat, donada la preeminència de la política partidista per damunt dels interessos generals, tant per part dels partits de l’oposició, com dels partits que governen, els quals es manifesten incapaços d’abandonar el dogma per a afrontar la realitat dels problemes que afecten el poble valencià. Només ens pot moure a l’esperança (a l’hora de cohesionar la societat valenciana i fer valdre davant l’Estat els interessos del nostre poble) l’Acord sobre el Finançament i les Inversions, subscrit en octubre de 2015 per TOTS els partits amb representació a les  Corts Valencians, i que va rebre l’adhesió d’Universitat, sindicats i organitzacions empresarials.

Comptat i debatut, no sabem si la paella sobirana estarà “a punt” perquè se la mengen ben a gust els ciutadans de la Catalunya Mitjana. També és possible que -com deia a l’entrada  Se les está pasando el arroz (a #JuntspelSeny de la Tierra Media) { http://wp.me/p5yGMp-3P }- les forces independentistes, distretes amb tant de tira i arronsa jurídicopolític amb l’aparell de l’Estat espanyol, no se’n adonen que l’arròs se’ls està passant i que, al remat, l’àgape pot acabar amb un bon  empastre.
De qualsevol manera,  els valencians haurem d’estar ben alerta no siga cas que, tant amb l’arròs “a punt” com “empastrat”, el mos se’ns torne a parar en la gola.