El ‘procés’, o el ‘harakiri’ de la clase política catalanista

 

Una de las consecuencia más nefastas del procés (que coincide con los objetivos  de los independentistas catalanes), es el virtual aplanamiento del territorio español, la uniformización de las distintas Comunidades Autónomas que lo componen. De esta manera, destaca sobre este magma autonómico uniforme la idea -el proyecto insolidario- de construcción de la nación catalana. Unas palabras de Alfred Bosch, entonces portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, al diario La Razón, el dia 19-4-14, ponen de manifiesto el afán uniformizador de una España sin Cataluña:

A nivel cultural para España [la independencia de Cataluña] significaría dejar de cuestionarse si ha de ser plural o no. Es posible que al no estar nosotros en el Congreso no se diera ese permanente llamamiento a hacer las cosas de otra manera, en otro idioma y a tener en cuenta a otro país u otra nación, como es el caso de Cataluña. Yo creo que eso podría dar una cierta tranquilidad a la nación española y no estaría en un interrogante permanente. Creo que hay mucha gente en España que eso lo agradecería“.
O sea, valencianos y baleares (después de darnos la matraca y vendernos la quimera de nuestra integración en los Països Catalans) y vascos, y gallegos, y andaluces, y aragoneses… dentro de la España definitiva, y no una España cualquiera, sino una nación uniforme y centralista, sin ningún signo de pluralismo; castellana, tranquila!..

Como anticipo de todo ello, en un breve lapso de tiempo tuvieron lugar tres actos políticos con relevancia para el pueblo valenciano, que pasaron inadvertidos para la opinión pública (y publicada):

  1. Mariano Rajoy vino a Valencia para presidir el inicio del curso político del PP, en el que el Presidente del Gobierno Español se comprometió a comenzar la reforma del sistema de financiación autonómica antes de que finalice el presente año. Lo único que recogieron los medios de comunicación fueron las declaraciones del Presidente del Gobierno sobre el problema catalán.
  2. Ximo Puig se reunió en la Moncloa con Mariano Rajoy para tratar sobre el sistema de financiación autonómica, el mismo día en que este recibía a los líderes del PSOE, Pedro Sánchez, y de Ciudadanos, Albert Rivera, para tratar (¡cómo no!) las medidas a adoptar ante el golpe de Estado que empezaba a tomar forma en el Parlament de Cataluña.
  3. El día 9 de octubre, Fiesta de la Comunidad Valenciana, vino a Valencia el cantautor catalán Joan Manuel Serrat para recoger la Alta Distinción de la Generalitat Valenciana. Cómo no, solo fue requerido por la prensa española para dar su opinión sobre la validez del no-referéndum de Cataluña del 1-O.

A consecuencia del monotema, no pueden salir a la opinión pública los graves problemas que atenazan a la sociedad valenciana:

  1. La infrafinanciación (la publicación de las últimas balanzas fiscales, las correspondientes al año 2014, ponen de manifiesto que la Comunidad Valenciana es la peor tratada, una vez más, en el sistema de financiación actual).
  2. La escasa inversión estatal en infraestructuras.
  3. La falta de una política hídrica solidaria y justa.
  4. La no recuperación del Derecho Civil Foral

Así, sea cual sea el lugar donde se ponen los focos de la noticia, tan solo se habla del tema que corrompe la vida política catalana y española: el desafío catalanista en todas sus formas y variantes, que supone un doble golpe a la democracia española, en cuanto

  • Negación del sistema constitucional, por cierto, edificado al gusto del nacionalismo catalán y que contó con la participación inestimable de los padres de la Constitución Miquel Roca y Jordi Solé Tura. Además, fue bendecido por la presencia en Barcelona del President de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, de ERC, así como por el 91% del electorado catalán. Tampoco podemos olvidar que los diferentes sistemas de financiación y las inversiones del Estado en Cataluña siempre han sido pactados con el poder catalán.
  • Saturación del espacio comunicacional español, donde solo se habla del problema catalán, igual que en el campo deportivo el Real Madrid y el Barça excluyen al resto de equipos de los principales canales de comunicación.

Aprovechando los efectos nocivos de la crisis económica y el crecimiento de las semillas plantadas en los campos de la educación y de la propaganda antiespañola, la actual clase política catalana ha considerado que había llegado el momento de ver cumplida la meta larvada del nacionalismo catalán: la consecución de la independencia. En este intento de lograr los objetivos deseados, caiga quien caiga, en el Parlament de Cataluña se ha escrito (¡y firmado!) la página más vergonzosa de la democracia española desde el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981, desarrollado principalmente en el Congreso de los Diputados y en las calles de Valencia.

Consciente o inconscientemente, los líderes independentistas catalanes se han pasado cuatro naciones. Al consumar con sus firmas el procés (antes solo virtual) han provocado la reacción de todo el aparato estatal ante sus actos jurídicos, por lo que -con toda probabilidad- frustrará este intento de rebeldía anticonstitucional.

Si ello es así, todo el procés quedará circunscrito a un mero procedimiento de selección de los líderes políticos de Cataluña:

  1. Artur Mas, sucesor del presunto capo de la Logia Mafiosa del 3%, inició el procés, después de la multitudinaria Diada del año 2012.
  2. Las CUP -pilotos/as consentidos/as del procés– exigen, y consiguen, la cabeza de Mas que, posteriormente, es inhabilitado por los tribunales de justicia junto con dos de sus conselleras y el diputado Francesc Homs.
  3. Carles Puigdemont sucede a Mas y da el impulso definitivo al procés. El procedimiento ilegal llevado a cabo en el Parlament para aprobar las llamadas Leyes de Desconexión, y la firma mancomunada de las mismas, provocará la inhabilitación -y alguna condena de prisión- para el President, sus consellers, algunos alcaldes, autoridades y funcionarios.

Por ello, después de los esperpénticos espectáculos de 6/7-S, 1-O y 10-O, podrá abrirse un nuevo periodo político dirigido por una nueva clase política catalana que, como producto de las frustraciones individuales, la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos por la finalización de la crisis, logrará rebajar el nivel actual de radicalización política. La nueva clase política catalana debería establecer los objetivos siguientes:

  • Restañar la división social producida en Cataluña por el procés.
  • Llevar a cabo los pactos necesarios con el Estado y las demás Comunidades Autónomas, para conseguir un sistema de financiación lo más justo posible, y  una reforma de la Constitución que la adapte al desarrollo actual de la sociedad española y al sentir de los ciudadanos.

Confiemos también en que, con tanto meneo, la clase política valenciana salga de la larga modorra política e ideológica en la que anda sumida, y pueda asumir un papel protagonista en defensa de los intereses del pueblo valenciano y el establecimiento del nuevo marco político español.

 

(Fotografía: ABC.es)

Anuncis

Levante feliz, alegría de España

Un rasgo que define la trayectoria del pueblo valenciano es el escaso peso político que ha tenido dentro del Estado español, lo que se ha plasmado, por ejemplo, en la escuálida presencia de Ministros en los Gobiernos de España, y en la ínfima fuerza influyente de las élites valencianas sobre las estructuras estatales. De todo ello ha resultado una posición subordinada de Valencia respecto del Estado, con el correlato de que es el único territorio de la Corona de Aragón que no recuperó su Derecho Foral Civil, y que, desde tiempo inmemorial, ha de contribuir a las arcas del Estado cuando posee una renta per càpita inferior a la media española, entre otros factores de marginalidad política.

Este posicionamiento de clara debilidad política entra en contradicción con la pujanza y cohesión que muestra la sociedad civil valenciana, aunque esta cohesión se centra en determinados sectores sociales y en ámbitos territoriales concretos. Por ello, falta la sincronía entre las clase política y la entidades cívicas para poder conseguir una  mayor vertebración del pueblo valenciano.

La fuerza de la sociedad civil valenciana se plasma en los siguientes fenómenos colectivos:

A) Fiestas de gran interés cultural, tres de ellas reconocidas como Patrimonio de la Humanidad:

  • El Misteri d’Elx (desde s. XV).
  • Les Festes de la Mare de Déu de la Salut d’Algemesí (desde s. XVII).
  • Les Falles de València (y otras poblaciones).

B) Además, existen otras fiestas de enorme singularidad, importancia cultural y transcendencia española e internacional:

  • Les Fogueres de Sant Joan d’Alacant.
  • Les Gaiates de Castelló.
  • Moros i Cristians d’Alcoi, y alrededores.
  • Festa del 9 d’Octubre de València (desde 1338)
  • El Corpus Christi de València (desde 1355).
  • El Oriol de Orihuela (desde 1400).
  • El Sexenni de Morella (desde 1673).
  • La Cabalgata de los Reyes Magos de Alcoi (la más antigua de España).
  • Las distintas celebraciones de la Semana Santa.
  • Els Bous al Carrer.
  • La Tomatina de Buñol, gran evento de masas que atrae a inmensas huestes internacionales con ganas de pasarlo bien.
  • Otras manifestaciones locales de larga trayectoria histórica y gran belleza plástica: Les Danses de la Todolella, La Carxofa de Silla…

Todas estas manifestaciones festivas y culturales exigen la creación y mantenimiento de estructuras organizativas complejas, y el trabajo duro y abnegado de las diferentes colectividades. También generan una fuertes repercusión económica en la sociedad.

C) Instituciones:

  • El Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia. Orígenes romanos o árabes. Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial en 2008.
  • Las Bandas de Música, que alegran nuestra fiestas y suministran músicos a las bandas y orquestas de España y del mundo entero.
  • La Paella, como hito internacional y plato señero de la potente gastronomía valenciana.
  • Otras entidades comunes a todo el territorio español: Universidades, colegios profesionales, organizaciones de empresarios, sindicatos, AMPAS, asociaciones de vecinos, organizaciones de consumidores y usuarios, clubes deportivos…

Con la presentación de este curriculum vitae tan rico en materia institucional, cultural y festiva, el pueblo valenciano puede hacer gala de ser uno de los más singulares dentro de las distintas particularidades que integran España. A mayor abundamiento, posee lengua propia y, según un estudio de la Unidad de Biología Evolutiva de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona, dado a conocer en 2010, los genes de la población valenciana divergen más de las del resto de españoles que las de los vascos; después de los extremeños, los rasgos genéticos de los valencianos eran los más divergentes al tener una mayor herencia norteafricana y una menor influencia sefardí.

Sin embargo, esta gran y singular energía cívica valenciana no ha sido transvasada al campo de la política. Este potente particularismo cultural no ha generado organizaciones políticas de estricta obediencia valenciana, como sí ha sucedido en Cataluña y Euskadi, donde sendas formaciones nacionalistas son hegemónicas en sus territorios y han tenido un papel protagonista en la evolución de la política española.

Por contra, las fuerzas políticas presentes en la Comunidad Valenciana (autóctonas o dependientes de Madrid), ni tan siquiera, han podido lograr mínimos acuerdos al objeto de sentar las bases de un progreso equilibrado de un pueblo al que se le ha reservado el papel de pobre y pagano. El acuerdo por la financiación y las inversiones, suscrito en octubre de 2015, por todos los partidos con representación en las  Corts Valencianes, y que contó con el apoyo de Universidades, sindicatos y organizaciones empresariales, ha quedado como papel mojado, ya que su objetivo principal era el establecer un grupo valenciano de presión contra el Gobierno del PP y, de paso, poner en apuros a su sucursal valenciana.

Además, los pactos llevados a cabo en el Congreso de los Diputados con motivo de la investidura de Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno de España, y de la posterior aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2017 -con posible proyección hacia el 2018- aportan generosos beneficios a las comunidades vasca y canaria, cuyos partidos nacionalistas suscribieron los pactos con el PP, al tiempo de que se trata de privilegiar a Cataluña, como medida política para intentar apagar los fuegos insurgentes presentes en esa comunidad autónoma.

El pueblo valenciano nunca ha contado con una formación política nacionalista con la suficiente fuerza como para ser decisiva en el Estado español, y ahora que podría tenerla (Compromís tiene cuatro diputados en Madrid que podrían ser determinantes) esta rechaza el rol de fuerza interlocutora con el Gobierno de España.

Esto solo puede entenderse porque, históricamente, el nacionalismo valenciano -que ahora representa Compromís- ha poseído un cariz reivindicativo predominantemente lingüístico y cultural y, desde el posicionamiento de una izquierda nebulosa -cuya meta más clara es el establecimiento de un cordón sanitario alrededor del PP-, ha abandonado el flanco más político, aquel que le permitiera llevar a cabo difíciles negociaciones (que, sin embargo, sí que había realizado con el PPCV) para conseguir objetivos económicos favorables a un mayor bienestar de la sociedad valenciana.

En fin: Los valencianos tenemos una sociedad que se siente autosatisfecha con sus extraordinarias realizaciones culturales y festivas, y desatiende la llamada de la política, y una formación política valencianista alejada del espíritu popular, rígida ante la cambiante realidad porque guía sus pasos a la luz de una doctrina ortodoxa.

Por unas u otras razones, hemos de constatar que la letra del Himno valenciano resulta de lo más realista, a la par que predictiva: “Per a ofrenar noves glòries a Espanya“…

(Fotografía: Representación del Misteri d’Elx)

 

 

Independiente de Cataluña – Real Español: 1-0. ¿A qué jugamos?

La fecha señalada para la celebración del referéndum hacia la independencia virtual de Cataluña, no puede ser casual: el incierto, alarmante y confuso 1-O, que bien podría asimilarse a la inauguración del marcador en cualquier juego de pelota, como el fútbol, por ejemplo. Este podría ser el desarrollo del (des)encuentro:

1-0. (Marcado en clarísimo fuera de juego constitucional).

Se adelanta en el tanteador el Govern de la mayoría parlamentaria -que no electoral- del movimiento independentista catalán, lo que le aporta las siguientes ventajas tácticas:

  • Juega al ataque y va por delante del Gobierno Español en el juego político, el cual, además, se encuentra a la defensiva y actúa a rebufo de las iniciativas que adopta el Govern Català. Mientras, la mayoría social y electoral catalana -que no es independentista- como cualquier mayoría silenciosa que se precie, calla (aunque vota que es un primor).
  • Se ha asegurado la presencia machacona en los medios de comunicación, de manera que copa día tras día las parrillas televisivas, las ondas de radio y el papel-prensa, sin fisura alguna.
  • Con la inauguración del marcador político y social, y el miedo que ha metido en el cuerpo de la clase política y de los ciudadanos en general, se garantiza que -sea cual sea el resultado final- se acabará mejorando el posicionamiento de Cataluña dentro de la estructura estatal, con el logro de mayores cotas de autogobierno, la obtención de más recursos económicos e inversiones estatales en infraestructuras (para empezar ya han sido aprobados 4.200 millones por el Gobierno de Mariano Rajoy). Probablemente, se producirá también el reconocimiento de Cataluña como nación, mediante una reforma simple o reforzada de la Constitución Española.
  • Al mismo tiempo, le permite correr un tupido velo con la estelada para tratar de cubrir las vergüenzas del régimen corrupto del 3%, que de forma tan eficiente gestionó la saga de los Pujol y otros dirigentes de la virtualmente extinta Convergència Democràtica de Catalunya.

Forofos de estas jugadas estratégicas no le van a faltar al seleccionado nacional independentista: tanto Podemos como el nuevo PSOE del renovado secretario general Pedro Sánchez, ya se han manifestado favorables al tratamiento fiscal privilegiado para Cataluña, respecto de los demás pueblos de esa nación de naciones que atiende al nombre de España. (Por cierto, ¿Valencia será la tercera nación, después de Cataluña y Euskadi?).

Que en el camino hacia el triunfo algunos miembros del Govern y otros líderes políticos independentistas hayan acabado chupando banquillo -por el cese en sus funciones-, o sentados en el banquillo de los acusados para terminar inhabilitados, supone un precio insignificante en comparación con los beneficios que pueden obtener en conjunto. En este sentido, existe una buena cantera de políticos valencianos que, habiendo sido declarados no culpables o no imputados en procesos judiciales contra la corrupción, hace tiempo que han sido inhabilitados de facto, tras pasar por el largo y tortuoso camino que conduce hacia la pena de telediario. Véase:

  • Francisco Camps, expresidente de la Generalitat Valenciana, por el contencioso de los trajes.
  • Alfonso Grau, exprimer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valencia, por el caso Nóos.
  • Sonia Castedo, exalcaldesa de Alicante, a quien le archivaron el caso Rabasa, aunque tiene pendiente otro proceso.
  • Rita Barberá, exalcaldesa de Valencia, investigada por el llamado pitufeo de 1.000 euros y el caso Ritaleaks (gastos en viajes y bolsos, denunciado por Compromís, del que fue absuelta), con el resultado de su inhabilitación política y su postrera muerte física.
  • En esa misma línea, cuando en España no había más madera en materia de corrupción que aquello que los medios de comunicación españoles denominaron #LoDeValencia, el líder político valenciano Esteban González Pons vio truncado su camino hacia un Ministerio en el Gobierno del PP porque una campaña bien orquestada lo señaló como “presunto implicado” en un caso de corrupción…

1-1.

No obstante, el Estado Español es una maquinaria algo anticuada, pero a la vez potente y más o menos bien engrasada. De momento, aunque parece ir a remolque de las desafiantes iniciativas del Govern Català (más verbales y gestuales que efectivas), esconde sus mejores cartas (como también trata de hacer el independentismo) con el objetivo de intentar empatar el envite, primero, y acabar venciendo finalmente en el pulso lanzado por los soberanistas catalanes. Por ello, dirige una batería completa para sojuzgar la voluntad ganadora del adversario:

  • La fiscalización semanal de las cuentas de la Generalitat Catalana por el Gobierno de España, al objeto de impedir que se desvíen gastos finalistas hacia la organización del referéndum por la autodeterminación.
  • La Fiscalía y la Judicatura pisan los talones a las autoridades catalanas que pudieran resultar responsables de organizar la consulta inconstitucional, y que podrían resultar inhabilitados y, lo que es peor, sancionados con multas que afectaran al patrimonio personal de los condenados.

Según lo expuesto, lo normal es que la partida acabe en tablas. Pero sabemos que en el fúrbol todo puede ocurrir hasta que el árbitro pita el final del partido: desde que algún equipo marque en el último minuto y logre la victoria… hasta que alguien acabe en prisión…

Aunque casi lo más probable es que el empate conduzca a una prórroga interminable… a nuevas y tediosas temporadas de Pasión de Catalanes.

De todas las maneras, aunque el Gobierno Español acabe imponiéndose en el reto separatista y logre impedir la celebración del referéndum, los independentistas siempre podrán celebrar el 1-0 inaugurador de la temporada, y exclamar: “que nos quiten lo bailao“.

(Fuente de la fotografía: EcoDiario.es – elEconomista.es)

 

#LoDeMadrid

Entre #LaTramaMediática se había extendido la etiqueta #LoDeValencia para expresar el alto grado de corrupción imputable al PP valenciano -partido que ha ostentado el gobierno de la Comunidad Valencia durante un largo periodo-, pero que, al contrario de lo que sucede en otros ámbitos autonómicos, se ha pretendido extender como idiosincrasia de todo el pueblo valenciano. Todo ello, a pesar de que las cifras indicaban que Andalucía, Cataluña y Madrid están muy por encima de Valencia en cuanto a número de casos, de personas investigadas o condenadas, y del importe de lo (presuntamente) mangado.

La lideresa madrileña Esperanza Aguirre acaba de dimitir de todos sus cargos políticos, tras haberse destapado #LaTramaMadrileña del caso Lezo -al que habría que sumar los casos Gürtel y Púnica– que forman parte de la (presunta) corrupción que se investiga en la Comunidad de Madrid. Así mismo, empieza el desfile carcelario de los miembros de la familia Pujol, con la entrada en prisión (provisional) del hijo primogénito. Con todo ello, ¿verdad que resulta impensable que se puedan difundir en los medios de comunicación frases como las que se dedicaron a la presunta corrupción del (PP) valenciano, atribuidas a otros pueblos hispánicos?:

-Por ejemplo, no entra en ninguna cabeza que en el programa Julia en la Onda, Julia Otero se llegara a preguntar: “¿El cocidito madrileño lleva chorizo?, tal y como hizo respecto de la paella valenciana“.

-Tampoco que en El Intermedio de La Sexta algún presentador impresentable pudiera señalar que: “Los madrileños llevan la corrupción en sus genes”, como se afirmó respecto de los valencianos.

-Y, mucho menos que el exgobernador del Banco España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, hubiese llegado a exclamar: “Caja Madrid es lo peor de lo peor”, frase dedicada a la CAM (por cierto, ¿peor que Caja Castilla La Mancha?, ¿peor que Catalunya Caixa?).

-Nunca se le ocurriría al pensador Manuel Castells escribir una frase como esta: “Madrid, probablemente el más corrupto gobierno de un país tan corrupto como España…”, pensamiento en origen dedicado, cómo no, a Valencia en su libro Redes de indignación y esperanza [sic muy oportuno, por actual], pág. 308)

-¿Quién en Antena 3 TV pensaría realizar un Especial Verbena de la Paloma dentro del programa Ahora Caigo, como el que se hizo sobre Las Fallas de Valencia? En dicho programa se destacaba la corrupción como una de las características más notables del pueblo valenciano, representado por un hombre sucio y desaliñado que llevaba una cartera cargada de billetes y chorizos. Para más inri, el presentador de dicho programa es el valenciano Arturo Valls.

ahoracaigo

-¿Alguien se atrevería a aplicar estos pensamientos y frases relacionados con la corrupción al gazpacho andaluz, a la botifarra amb mongetes, a los andaluces y catalanes, a Cataluña o Andalucía, por ejemplo?

El malogrado escritor valenciano Rafael Chirbes, desveló en su día la causa de esa imagen de la Valencia corrupta:

El mito de la corrupción de la Comunidad Valenciana ha crecido porque no tenían el mismo poder que otras para frenar las informaciones, pero la Gürtel viene de Madrid“.

En este mundo (político) traidor, no es gratuita esa actitud acusatoria contra el pueblo valenciano. Cabría preguntarse: ¿A quién beneficia la imagen de una Valencia corrupta?:

  1. A la España centralista, y a la autonómica, incluidos los medios de comunicación, como antes se ha dicho. Es bien sabido que las personas y las colectividades necesitan chivos expiatorios a los que atribuir toda la responsabilidad por los males que afectan a todos. Esto ha ayudado a que Valencia se haya convertido en ese pueblo sumiso al que hay que sangrar para que no cese de ofrenar nuevos recursos al resto de España, a pesar de estar dentro del rango de las comunidades pobres (con una renta per cápita inferior a la media estatal).
  2. A los partidos adversarios del PP, pues con ello consiguen presencia mediática y una posición de fuerza ante la opinión pública, para proseguir el camino hacia la conquista del poder. Solo ello puede explicar la omnipresencia en La Sexta de la lideresa de Compromís Mónica Oltra.
  3. A las direcciones del PP de otras comunidades autónomas, y a la misma dirección central de dicho partido, para derivar el foco de atención de la presunta corrupción que, por ejemplo, tiene su origen en Madrid (Bárcenas, Gürtel, Púnica, Lezo…).

 

De esta manera, el pueblo valenciano se encuentra maniatado entre la lucha partidista y el autoodio generado por esa imagen de pueblo corrupto, lo que facilita la extracción de sus recursos económicos hacia el resto de España, además de impedir que Valencia tenga el papel protagonista, que le correspondería por su peso demográfico y económico, en la redefinición del sistema financiero autonómico y en la posible reforma constitucional.

La actitud de los partidos políticos que operan en nuestro territorio no presagia nada bueno, en cuanto a que nuestra Comunitat deje de continuar pagando el pato de los platos rotos ocasionados por la crisis y los casos de corrupción que se extienden por toda España.

Así, #TotsAUnaVeu, “Montemos el pollo“… y acabemos por cantar: “Per a ofrenar…”

 

(Fuente de la fotografía: Público.es)

València, més que una terra, un riu (gelat)

Làbil, inconstant, alegre, líquida

banyes la terra fèrtil dels teus avatpassats.

Recorda: vas nàixer de terres antigues

que ara et neguen les aigües dolces i la sal

 

València,

més que una terra,

un riu.

 

Des del fons del temps

la teua gent alça altes torres cap al cel

a València, a Algemesí…

i al cel d’Elx puja amb emoció Maria.

 

Hòmens bons repartixen justícia

per les séquies dels teus camps,

al temps que baixa pletòrica la música de l’aigua

entre la festa i els metalls

 

València,

més que una terra,

un riu

 

Tresors antiquíssims d’un poble,

ara ofrena per a tot el món.

Ric cabal de la suor i els plors de la teua gent,

que no fa la consciència de ser terra, de ser poble.

 

(Quin goig anar riu avall

com un home, com una fulla,

com un tendríssim no-res!)

 

València,

més que una terra,

un riu.

 

Mes la desídia ha gelat el teu llit,

i, ara, de terra endins, fan de cos

paraules que enterbolixen l’aigua…

i direm: “el riu baixa corrupte”.

 

A la fi,

trobaràs la teua dignitat

durant la marxa solemne cap a la mar

(que es el morir)?

 

Recorda:

València,

més que una terra,

un riu.

 

(A l’endemà de la mort de Zygmunt Bauman, sociòleg de la modernitat líquida; amb Vicent Andrés Estellés i Jorge Manrique en el record)

 

 

 

 

 

Mariano nos quiere gobernar

Kagemusha (La sombra del guerrero). Escena final

“Sereno como el bosque, inmóvil como la montaña”, Takeda(o) Ra-joy  es coronado por la Triple Alianza como Líder del Clan de los Hispanos. Seguro de sus posibilidades e imbuido de la fuerza que le dieron las urnas, no ha hecho más que seguir el consejo de un individuo de su estirpe, un tal Cela: “Quien resiste, gana“.  ¡Japó(n)!, ¡chapó!, no pudo dejar de exclamar Baldo-ví.

 

Mariano, empieza a dar  grano

En el discurso de la segunda sesión de investidura, Mariano Rajoy  ha señalado que la batalla no se acaba con su nombramiento como Presidente del Gobierno, sino que ese Gobierno necesita gobernar y, para ello, hay que aprobar leyes fundamentales como la de los Presupuestos del Estado, cosa a la que el portavoz del Grupo Socialista, Antonio Hernando, le ha contestado que “de entrada, no”.

La posición del PSOE se antoja muy complicada, ya que, por una parte, ha facilitado con su abstención mayoritaria y responsable el gobierno del PP, pero también ha de luchar por erigirse en el principal partido de la oposición a Mariano Rajoy. La resolución de este dilema – y de los demás- dependerá de la actitud que adopten los grupos políticos en el Congreso con el objeto de establecer una reforma en profundidad del sistema democrático que nace con la Constitución Española de 1978  -cosa que daría inicio a la denominada  Segunda Transición  hacia un nuevo modelo de Estado-, o que, finalmente, se decanten por fijar unas reformas de menor calado dirigidas a actualizar la legislación laboral, a modificar el modelo educativo, etc.

Tanto en un sentido como en el otro, la aprobación de las normas que han de permitir gobernar al Gobierno, puede basarse en la consecución de pactos con diferentes fuerzas políticas.

El PP ya tiene un pacto con Ciudadanos Coalición Canaria: 170 escaños, cuando la mayoría absoluta está en 176. Si el ‘grano’ de Mariano llega a subir al ‘tractor’ de Aitor (Esteban, del  PNV), el PP puede contar con 175 votos favorables para aprobar normativas beneficiosas para unos y otros. Aún falta 1 escaño

20150715_202921

El ‘tractor’ de nuestro Clan siempre ha ido bien cargado desde Valencia a Madrid. Ilustración: Ortifus, de la portada del libro El finançament valencià, de Vicent Cucarella, Ed. Bromera

Y Compromís tiene 4 diputados … Sin embargo, nadie ha mirado hacia las tierras valencianas para buscar alguna alternativa favorable a la gobernabilidad del Estado, y  los diputados de Compromís no se siente concernidos. ¿Por qué? La respuesta está en el viento de la Historia: el nacionalismo valenciano se ha configurado como una fuerza de izquierda, siguiendo la consigna ideológica de  Joan Fuster.  Como en la fábula de la rana y el escorpión, este pica a la rana generosa porque, según él: “no he tenido elección, es mi naturaleza“. Y a Compromís siempre le  sale rana  el PP… por la derecha .

No obstante, la gravedad de los problemas que sufre la sociedad valenciana, deberían hacer reflexionar al conjunto del valencianismo político sobre la conveniencia de poner en duda alguno de los dogmas inamovibles y de poner al día su ideario político, al objeto de permitir que suban al ‘tractor’ que va de Madrid a Valencia las soluciones a los problemas que afectan al conjunto del pueblo valenciano:

  • Un sistema de financiación injusto donde la Comunidad Valenciana es  pagana, a pesar de ser  pobre (la renta per cápita es inferior a la media española).
  • El cierre de RTVV, lo que hace a la valenciana como la única con lengua propia (y sin ella) que no dispone de su medio de comunicación autonómico.
  • Los obstáculos para las inversiones estatales en infraestructuras valencianas, así como la puesta a punto del Corredor Mediterráneo, tan importante para el impulso de la economía valenciana, mediterránea, española y europea.
  • La falta de una política estatal en materia hídrica que facilite la llegada de ese recurso fundamental para el campo valenciano.
  • Las previsibles consecuencias nefastas del “brexit” que planean sobre nuestras exportaciones, el sector turístico y el fenómeno residencial de británicos en el territorio valenciano.

Alguien le propuso a Joan Baldoví (portavoz de Compromís) un   juego de sobres  en el debate de la segunda sesión de investidura, que no se sabía bien si discurría entre la magia, la entrega de premios de los Oscars de Hollywood  y la denuncia de la corrupción del PP. Con ello consumió su escaso tiempo de intervención. En cambio, Ana Oramas  (Coalición Canaria), compañera de escaño de Baldoví dispuso del mismo tiempo y  fue al grano: explicó su posición responsable y exigente a la vez; puso en su sitio al joven  rufián  independentista y  faltón; y dejó bien claro que sus esfuerzos irán dirigidos, fundamentalmente, hacia la defensa de los intereses del pueblo canario.
Dicen que los periodos de crisis son momentos de oportunidades y de renovación. En esta etapa en la que imperan las debilidades de todos los partidos políticos presentes en las instituciones del Estado, puede surgir la fuerza capaz de generar un sistema constitucional más justo y democrático.

También puede suceder que una fuerza valencianista llamada a ser decisiva, quede circunscrita a representar un papel insignificante en la política española,  con la consecuencia de dejar desatendidos los problemas que atenazan al pueblo valenciano.

Canarias  (Oramas): tan cerca… tan lejos.

 

(Foto de la cabecera: Fotograma de la película Kagemusha, de Akira Kurosawa, 1980)

Entre el ‘Brexit’ y el ‘Catalout’: VLCenicienta.es

Tanto en la vida privada como en la pública, es muy importante la posición que toma una persona o un colectivo dentro del ámbito social o político, allí donde se desarrollan las actividades de los individuos y de los pueblos. Muchas veces, el lugar preeminente se gana a base de codazos y patadas, mentiras, medias mentiras, insinuaciones y, últimamente, con la convocatoria de referendos.
Esto viene a cuento de los procesos secesionistas que se están produciendo en los ámbitos europeo (Brexit) y español (Catalout). Ambos muestran ciertos paralelismos por lo que respecta a la causas de su puesta en marcha:

  • Se trata de entidades políticas ricas que, curiosamente, representan el 20% del PIB de sus respectivos marcos institucionales.
  • Por ello, ambas aportan financiación a las superestructuras donde se insertan.
  • Como consecuencia de la crisis económica han visto recortados sus recursos, lo que les conduce a poner en cuestión su posición solidaria de contribuyentes netos.
  • Fuerzas políticas populistas y nacionalistas protagonizan el crecimiento  de las tendencias centrífugas.

Estos potentes movimientos soberanistas provocan fuertes repercusiones en el conjunto de la Unión Europea y del Estado español y, especialmente, en la Comunitat Valenciana. He aquí algunos argumentos:

  1. Si Cataluña continúa dentro de España, lo hará de una forma más favorable a sus intereses comunitarios. Por ello, es muy probable que su mejoramiento financiero y de recaudación de recursos comunitarios, corra a cargo de los bolsillos de los ciudadanos españoles y valencianos, en una proporción mayor que la actual. Antes de celebrar el referèndum del BrexitCameron de la Isla ya consiguió una posición más beneficiosa dentro de la UE. Nadie duda de que si -como es lógico- Cataluña permanece en España, su gobierno utilizará el importante número de catalanes favorables al Catalout para negociar recursos desde una posición de fuerza, con el objeto de no alimentar a la bestia secesionista.
  2. Por contra, si mediante el procés virtual, Cataluña lograra alcanzar la independencia, dejaría de contribuir al mantenimiento de las llamadas autonomías pobres: Andalucía, Extremadura

Tanto en un escenario, como en el otro, los valencianos tenemos todos los números para salir perjudicados:

  • Con un Reino Unido extracomunitario, y la devaluación de la libra esterlina, se resentirá el turismo británico en la Comunitat Valenciana, así como la exportación de productos valencianos a UK, además de verse afectados los posibles fondos europeos con destino a nuestro territorio.
  • Con una hipotética Cataluña independiente, la Comunitat Valenciana profundizaría en su papel de Cenicienta de España: A pesar de tener un PIB inferior a la media, contribuiríamos a las arcas estatales de una manera más intensa a la realizada hasta ahora (vid. El Informe sobre las balanzas fiscales, entre otros).

Y, centrándonos en el maremágnum español ¿cuál es el lugar que ocupamos los valencianos en el auténtico Juego de Tronos, en la lucha por el poder y el reparto de recursos públicos?

Es evidente que nos encontramos en medio de dos (im)posturas políticas bien arraigadas: la de los líderes autonómicos que, con una mano, reciben los beneficios de nuestra solidaridad y, con la otra, nos niegan un aflojamiento del objetivo del déficit, y la de las autoridades catalanas impulsoras del procés que quieren abandonar su posición solidaria, y lo hacen patente tomando las de Villadiego, en una aventura que, a buen seguro, les debe reportar ganancias económicas y comunitarias (más autonomía, mejor financiación …): El presidente Mariano Rajoy habló con el Molt Honorable Carles Puigdemont, y comprometió 4.200 millones de euros en inversiones para realizar infraestructuras en Cataluña; el PSOE hace tiempo que apuesta por un Estado federal, asimétrico, es decir, un status quo favorable a las expectativas de los catalanes; por no hablar del reconocimiento del derecho a decidir que Podemos y sus confluencias (Compromís, en lugar preeminente) otorgan al pueblo catalán.

A pesar de todo, el posicionamiento político del pueblo valenciano podría influir positívamente en una reestructuración equilibrada de la España constitucional.
El pueblo valenciano, por historia, cultura, potencial económico y posición geográfica (también por tener una lengua propia y compartida), podría representar un papel líder en la nueva etapa que se abre en el panorama político español. Entre Madrid y Barcelona, Valencia posee la virtualidad para actuar como centro mediador, moderador.
Sin embargo, no podemos ser demasiado optimistas en la capacidad de liderazgo de nuestra Comunidad, dada la preeminencia de la política partidista por encima de los intereses generales.

Por ello, los valencianos tenemos que ser conscientes de que, hoy por hoy, ocupamos uno de los espacios inferiores, dentro del gallinero español. Y en esta posición subordinada, somos receptores de buena parte de la entropía que genera el sistema en los ámbitos superiores. Esta inmundicia que nos cae encima, añadida a la autogenerada por nosotros, nos hace invisibles, casi inexistentes, para el resto de España (y más, después del traumático cierre de RTVV).
Si queremos salir a flote, los valencianos tendremos que educar nuestra mirada para conseguir una visión propia, con la que interpretar la realidad (local y global) que nos rodea.