El ‘procés’, o el ‘harakiri’ de la clase política catalanista

 

Una de las consecuencia más nefastas del procés (que coincide con los objetivos  de los independentistas catalanes), es el virtual aplanamiento del territorio español, la uniformización de las distintas Comunidades Autónomas que lo componen. De esta manera, destaca sobre este magma autonómico uniforme la idea -el proyecto insolidario- de construcción de la nación catalana. Unas palabras de Alfred Bosch, entonces portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, al diario La Razón, el dia 19-4-14, ponen de manifiesto el afán uniformizador de una España sin Cataluña:

A nivel cultural para España [la independencia de Cataluña] significaría dejar de cuestionarse si ha de ser plural o no. Es posible que al no estar nosotros en el Congreso no se diera ese permanente llamamiento a hacer las cosas de otra manera, en otro idioma y a tener en cuenta a otro país u otra nación, como es el caso de Cataluña. Yo creo que eso podría dar una cierta tranquilidad a la nación española y no estaría en un interrogante permanente. Creo que hay mucha gente en España que eso lo agradecería“.
O sea, valencianos y baleares (después de darnos la matraca y vendernos la quimera de nuestra integración en los Països Catalans) y vascos, y gallegos, y andaluces, y aragoneses… dentro de la España definitiva, y no una España cualquiera, sino una nación uniforme y centralista, sin ningún signo de pluralismo; castellana, tranquila!..

Como anticipo de todo ello, en un breve lapso de tiempo tuvieron lugar tres actos políticos con relevancia para el pueblo valenciano, que pasaron inadvertidos para la opinión pública (y publicada):

  1. Mariano Rajoy vino a Valencia para presidir el inicio del curso político del PP, en el que el Presidente del Gobierno Español se comprometió a comenzar la reforma del sistema de financiación autonómica antes de que finalice el presente año. Lo único que recogieron los medios de comunicación fueron las declaraciones del Presidente del Gobierno sobre el problema catalán.
  2. Ximo Puig se reunió en la Moncloa con Mariano Rajoy para tratar sobre el sistema de financiación autonómica, el mismo día en que este recibía a los líderes del PSOE, Pedro Sánchez, y de Ciudadanos, Albert Rivera, para tratar (¡cómo no!) las medidas a adoptar ante el golpe de Estado que empezaba a tomar forma en el Parlament de Cataluña.
  3. El día 9 de octubre, Fiesta de la Comunidad Valenciana, vino a Valencia el cantautor catalán Joan Manuel Serrat para recoger la Alta Distinción de la Generalitat Valenciana. Cómo no, solo fue requerido por la prensa española para dar su opinión sobre la validez del no-referéndum de Cataluña del 1-O.

A consecuencia del monotema, no pueden salir a la opinión pública los graves problemas que atenazan a la sociedad valenciana:

  1. La infrafinanciación (la publicación de las últimas balanzas fiscales, las correspondientes al año 2014, ponen de manifiesto que la Comunidad Valenciana es la peor tratada, una vez más, en el sistema de financiación actual).
  2. La escasa inversión estatal en infraestructuras.
  3. La falta de una política hídrica solidaria y justa.
  4. La no recuperación del Derecho Civil Foral

Así, sea cual sea el lugar donde se ponen los focos de la noticia, tan solo se habla del tema que corrompe la vida política catalana y española: el desafío catalanista en todas sus formas y variantes, que supone un doble golpe a la democracia española, en cuanto

  • Negación del sistema constitucional, por cierto, edificado al gusto del nacionalismo catalán y que contó con la participación inestimable de los padres de la Constitución Miquel Roca y Jordi Solé Tura. Además, fue bendecido por la presencia en Barcelona del President de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, de ERC, así como por el 91% del electorado catalán. Tampoco podemos olvidar que los diferentes sistemas de financiación y las inversiones del Estado en Cataluña siempre han sido pactados con el poder catalán.
  • Saturación del espacio comunicacional español, donde solo se habla del problema catalán, igual que en el campo deportivo el Real Madrid y el Barça excluyen al resto de equipos de los principales canales de comunicación.

Aprovechando los efectos nocivos de la crisis económica y el crecimiento de las semillas plantadas en los campos de la educación y de la propaganda antiespañola, la actual clase política catalana ha considerado que había llegado el momento de ver cumplida la meta larvada del nacionalismo catalán: la consecución de la independencia. En este intento de lograr los objetivos deseados, caiga quien caiga, en el Parlament de Cataluña se ha escrito (¡y firmado!) la página más vergonzosa de la democracia española desde el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981, desarrollado principalmente en el Congreso de los Diputados y en las calles de Valencia.

Consciente o inconscientemente, los líderes independentistas catalanes se han pasado cuatro naciones. Al consumar con sus firmas el procés (antes solo virtual) han provocado la reacción de todo el aparato estatal ante sus actos jurídicos, por lo que -con toda probabilidad- frustrará este intento de rebeldía anticonstitucional.

Si ello es así, todo el procés quedará circunscrito a un mero procedimiento de selección de los líderes políticos de Cataluña:

  1. Artur Mas, sucesor del presunto capo de la Logia Mafiosa del 3%, inició el procés, después de la multitudinaria Diada del año 2012.
  2. Las CUP -pilotos/as consentidos/as del procés– exigen, y consiguen, la cabeza de Mas que, posteriormente, es inhabilitado por los tribunales de justicia junto con dos de sus conselleras y el diputado Francesc Homs.
  3. Carles Puigdemont sucede a Mas y da el impulso definitivo al procés. El procedimiento ilegal llevado a cabo en el Parlament para aprobar las llamadas Leyes de Desconexión, y la firma mancomunada de las mismas, provocará la inhabilitación -y alguna condena de prisión- para el President, sus consellers, algunos alcaldes, autoridades y funcionarios.

Por ello, después de los esperpénticos espectáculos de 6/7-S, 1-O y 10-O, podrá abrirse un nuevo periodo político dirigido por una nueva clase política catalana que, como producto de las frustraciones individuales, la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos por la finalización de la crisis, logrará rebajar el nivel actual de radicalización política. La nueva clase política catalana debería establecer los objetivos siguientes:

  • Restañar la división social producida en Cataluña por el procés.
  • Llevar a cabo los pactos necesarios con el Estado y las demás Comunidades Autónomas, para conseguir un sistema de financiación lo más justo posible, y  una reforma de la Constitución que la adapte al desarrollo actual de la sociedad española y al sentir de los ciudadanos.

Confiemos también en que, con tanto meneo, la clase política valenciana salga de la larga modorra política e ideológica en la que anda sumida, y pueda asumir un papel protagonista en defensa de los intereses del pueblo valenciano y el establecimiento del nuevo marco político español.

 

(Fotografía: ABC.es)

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Compromís será de izquierdas… y no será…

No se sabe cuántos valencianos desearían contar con un partido nacionalista del estilo del PNV, Coalición Canaria, e incluso, de Nueva Canarias, cuyo único diputado, Pedro Quevedo, se integró en las listas electorales del PSOE, pero se desmarca de la línea táctica de los socialistas cuando de llevar beneficios económicos para Canarias se trata, y pacta con el partido en el Gobierno.

Estas formaciones poseen un sesgo ideológico más o menos definido: o son de centro-derecha, o son de centro-izquierda, aunque su vocación es la de intentar aglutinar al más amplio espectro sociopolítico posible, es decir, su característica principal es que son formaciones políticas transversales, de manera que sus afiliados y simpatizantes pertenecen a distintas capas sociales que tienen como meta preservar el sentimiento de pertenencia a una comunidad cultural, política e histórica y, por lo tanto, defender -y pactar- los intereses sociales y económicos de la misma en el camino de lograr el progreso y la prosperidad de su gente.

También es cierto que, unos partidos más que otros, tienden a mirarse el ombligo y solo buscan el beneficio propio olvidando frecuentemente los factores de solidaridad y equidad, tan necesarios para alcanzar el equilibrio económico entre las comunidades que integran el Estado, en el contexto de una lucha global para reducir las desigualdades que se plantean en nuestro mundo. Mas, un nacionalismo bien temperado no tendría porqué estar reñido con la búsqueda de la solidaridad entre las demás naciones y pueblos que habitan el planeta Tierra. El nacionalismo, o el patriotismo, supone la toma de consciencia de determinados seres humanos de estar en el mundo, un mundo concreto que se construye a partir del territorio dónde uno ha nacido o en el que se ha integrado.

Compromís podría ser esa fuera nacionalista que necesita, como nadie, el pueblo valenciano, pues éste viene sufriendo histórica y sistemáticamente la marginación del Estado, lo que se manifiesta en los siguientes frentes:

  • Un sistema de financiación injusto donde la Comunidad Valenciana es pagana, a pesar de ser pobre.
  • Los obstáculos para las inversiones estatales en infraestructuras valencianas, así como la puesta a punto del Corredor Mediterráneo, tan importante para el impulso de la economía valenciana, mediterránea, española y europea.
  • La desaparición del sistema financiero valenciano (Bancaja, CAM, Banco de Valencia …).
  • La falta de una política estatal en materia hídrica que facilite la llegada de ese recurso fundamental para el campo valenciano.
  • Las consecuencias negativa del “brexit” que planean sobre nuestras exportaciones, el sector turístico y el fenómeno residencial de británicos en el territorio valenciano.
  • El cierre de RTVV, lo que hace a la valenciana como la única con lengua propia (y sin ella) que no dispone de su medio de comunicación autonómico, y la ausencia de los profesionales valencianos del sector a los medios de comunicación de ámbito estatal .
  • La dificultad en la recuperación (actualizada) del Derecho Civil Foral que, según parece, haría necesaria la derogación de los Decretos de Nueva Planta

Además, dado el nuevo orden partidario presente en el Estado español instaurado durante la crisis económica, en el que la emergencia de nuevos partidos como Podemos y Ciudadanos provocan el debilitamiento del bipartidismo clásico capitaneado por el PSOE y el PP, y donde se produce el mayor reto planteado al sistema constitucional de 1978, proveniente de las fuerzas independentistas catalanas, Compromís estaría en condiciones de jugar un papel de bisagra en estos ámbitos políticos:

  • Agente mediador entre las posturas soberanistas del nacionalismo catalán (con el que se  comparten afinidades históricas, culturales y lingüísticas) y el posicionamiento centralista del PP, lo que se podría plasmar en la instauración de un sistema de financiación autonómica más justo y en las reformas constitucionales que se consideren necesarias.
  • Bisagra entre el PP y el PSOE, con quien gobierna la Generalitat Valenciana, en el camino de facilitar los acuerdos que hagan posible las reformas antes mencionadas, y abrir esa Segunda Transición que debe dar un nuevo impulso a la democracia española.

Sin embargo, hay que quitarse de la cabeza esta imagen idílica de Compromís que tanto bien podría traer a las tierras valencianas y al resto de España. Compromís es una formación política que aglutina al nacionalismo de izquierda del Bloc -de Enric Morera y Joan Baldoví– y a otras izquierdas con tintes nacionalistas cuya líder más destacada es Mónica Oltra. Todos ellos beben de la tradición y la doctrina instauradas por Joan Fuster, el fundador de esa rara especie de nacionalismo valenciano que ha de ser de izquierdas y catalanista.

Por ello, y a pesar de las vueltas que da la vida, fiel a la doctrina que le insufló el aliento ideológico iniciático, Compromís pugna por constituirse como compañero de viaje y bisagra bien engrasada para facilitar la coordinación y el buen entendimiento entre los movimientos populistas presentes en el escenario político español:

  1. El populismo nato de Podemos, nacido del movimiento de los Indignados del 15-M, como excrecencia política de la crisis económica de 2008, en cuanto a que se encuadra en el sector de la izquierda, aunque en su momento manifestó su vocación de transversalidad.
  2. El populismo soberanista catalán, en tanto movimiento muy apreciado por cualquier catalanista que se precie de ello.

Todos estos movimientos políticos populistas, a los que da su apoyo explícito Compromís, pretenden socavar los cimientos de la democracia española que tanto costó construir, y en cuya definición colaboró decisivamente el nacionalismo catalán. Ahora, estas fuerzas políticas pretenden -en sintonía- disgregar a Cataluña de España, por una parte, y proyectar la secuela de esa República que, al parecer, se encuentra enterrada en las cunetas que dibujan el territorio español.

No, definitivamente, Compromís no será la fuerza nacionalista que necesita  el pueblo valenciano para  salir de su posición sumisa y subalterna que le depara la política estatal. Y no será un factor clave capaz de influir sobre las reformas que precisa el edificio constitucional español, después de 40 años de funcionamiento.

Por ello, la pregunta pertinente podría ser: ¿Quién será… será? (¿Hay alguien ahí?).

 

(Fuente de la fotografía: naiz. El pie dice: “Homs y otros representantes catalanes han recibido diversos apoyos en el Congreso de Madrid”. Entre Homs y Junqueras se encuentra el diputado de Compromís Enric Bataller)

Cenicienta (a la valenciana), este cuento no se ha acabado

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(Ilustración: ‘Be mine‘, graffiti en el Centro Histórico de Valencia)

“Érase una vez… Y otra… Y otra vez…”

Ya van siendo muchos años en los que una Comunidad Autónoma pobre -cuya renta per cápita es inferior a la media española- queda como pagana en un sistema de financiación autonómica injusto, que maltrata a esta Cenicienta de la España de las Autonomías, también olvidada por el Estado a la hora de asignar los recursos necesarios para progresar en materia de infraestructuras, por ejemplo.

El Informe sobre Balanzas Fiscales, correspondiente al año 2012, indicaba que el déficit fiscal valenciano se acerca a los 1.500 millones de euros (la diferencia negativa entre lo que se aporta y lo que se recibe). Pero, también pueden verse en otras entradas del blog lavalenciavirtual.wordpress.com, más estudios y análisis que demuestran la situación subalterna -rayana en la condición de colonia- del pueblo valenciano y algunas de las voces que se han levantado en señal de protesta.

Esta infrafinanciación, prolongada en el tiempo (que se extenderá, como mínimo, al año 2016, donde cada valenciano recibirá 314 euros menos que la media española), ha tenido -entre otros efectos nefastos- el cierre de la Radiotelevisión Pública Valenciana, lo que añadido al ninguneo aplicado por los medios de comunicación con sede en Madrid, ha supuesto la invisibilidad y la mayor de las marginaciones a esta sufrida Cenicienta de España.

Podría esperarse que esta posición de servidumbre de la Comunidad Valenciana fuera reconocida y valorada por los representantes de los ciudadanos de la demás Comunidades Autónomas, así como por los miembros del Gobierno Central. Sin embargo, “¿con qué moneda ‘paga’ España a Valencia su ofrenda de nuevas glorias, como dice su himno ‘regional’?” se pregunta  Josep Vicent Boira en su libro Valencia, la tormenta perfecta (pág. 51). Pues bien, hasta este momento, la Meseta Madr(astra) y las Comunidades Hermanas(tras) han negado al pueblo valenciano el agua (el trasvase del Ebro, sin ir más lejos) y la sal (el ‘salario’, los recursos, que se merece para poder mantener un nivel digno de los servicios esenciales, propios de un Estado del Bienestar que se precie: Sanidad, Educación y Servicios Sociales.

De esta situación injusta provocada por el sistema de financiación y la escasa recepción en materia de infraestructuras, son conscientes:

-El Consell de la Generalitat Valenciana (versión ‘Open Windows XP’).
-Algunos dirigentes empresariales valencianos (buenos).
-Los partidos que dan apoyo al Gobierno Valenciano (PSOE, Compromís y Podem).
-El PPCV (ahora en la oposición), que ha gobernado la Generalitat Valenciana hasta el 24-M-15, y Ciudadanos.
-El mismísimo Gobierno de España (y de Rajoy), que es quién encarga los Informes sobre Balanzas Fiscales.

Todos ellos han mostrado su voluntad de solucionar el maltrato fiscal y la insuficiencia inversora del Estado, pero ha sido imprescindible la concienciación de la sociedad civil valenciana, para que se iniciara el camino hacia la cohesión de nuestra comunidad, con el objetivo de conseguir cotas más elevadas de Justicia Social.

Mas, en estos momentos, recae en el valencianismo político buena parte de la responsabilidad para hacer posible que se cumplan los deseos de los valencianos de conseguir una mayor -y generalizada- prosperidad. Todo contratiempo puede representar una oportunidad para solucionar los problemas que aquejan a nuestra sociedad, y nunca unos pocos votos pudieron representar tanto para la defensa de los intereses del pueblo valenciano y la reforma que precisa el sistema constitucional español.

Así como la pérdida del zapato de Cenicienta le supuso la conquista de la Corona, el complicado marco político que nos han dejado las elecciones del 26-J, puede suponer una ocasión tanto para dar respuesta al estado de desamparado que aqueja a la sociedad valenciana, como para establecer las nuevas bases políticas que requiere el sistema constitucional español. Ahora, cuando la viabilidad de la legislatura depende de unos pocos votos, la decisión de los diputados de Compromís, puede hacer bascular la política española hacia la solución de los problemas que aquejan al pueblo valenciano, así como posibilitar el establecimiento  de una nueva planta constitucional que persiga los siguientes objetivos:

-Fundamentalmente, se trataría de abrir un proceso de construcción de un nuevo modelo de financiación justo, y que pudiera servir de base para ulteriores modificaciones legislativas y constitucionales.
-Iniciar una modificación (simple) de la Constitución española, que constara de los siguientes apartados:
·Cambiar la frase “dentro del marco de la Constitución”, del párrafo segundo de la disposición adicional primera (reconocimiento de los regímenes forales), por “según el principio de solidaridad establecido en el art. 138 de la Constitución”, al objeto de permitir el equilibrio en el modelo de financiación autonómica.
·Añadir la disposición adicional quinta, en el sentido de reconocer la definición de Cataluña como nación, contemplada en el Preámbulo del Estatut Català.
·Modificación del art. 69, sobre el Senado, a fin de que la circunscripción para las elecciones de los senadores sea la Comunidad o la Ciudad Autónoma. También podría establecerse que la sede de esta Cámara legislativa resida en Barcelona.
·Profundización en la independencia del Poder Judicial.

Por otra parte, sería deseable establecer una nueva normativa para conseguir:

·Una mayor profesionalización de la función pública.

·Más efectividad en la lucha contra la corrupción.
·Cualquier otra reforma legal que dé consistencia al nuevo sistema…

Ante el cúmulo de debilidades políticas que nos han dejado los resultados de las elecciones generales del 26-J, los diputados de Compromís (bien posicionados entre los intereses de los gobiernos valenciano y español, y como contrapeso tanto a la fuerza centrífuga del soberanismo catalán, como a la centrípeta del Estado Español)  están en condiciones de empuñar la varita mágica del (H)Ada Madrina -que tan bien saben manejar los Directores de las Bandas de Música y Els Tornejants de nuestras fiestas tradicionales- capaz de convertir las calabazas tradicionalmente adjudicadas a nuestro pueblo, en la carroza a la que subirse para no perder el tren que ha de conducirle hacia mayores cuotas de Bienestar Social.