Independiente de Cataluña – Real Español: 1-0. ¿A qué jugamos?

La fecha señalada para la celebración del referéndum hacia la independencia virtual de Cataluña, no puede ser casual: el incierto, alarmante y confuso 1-O, que bien podría asimilarse a la inauguración del marcador en cualquier juego de pelota, como el fútbol, por ejemplo. Este podría ser el desarrollo del (des)encuentro:

1-0. (Marcado en clarísimo fuera de juego constitucional).

Se adelanta en el tanteador el Govern de la mayoría parlamentaria -que no electoral- del movimiento independentista catalán, lo que le aporta las siguientes ventajas tácticas:

  • Juega al ataque y va por delante del Gobierno Español en el juego político, el cual, además, se encuentra a la defensiva y actúa a rebufo de las iniciativas que adopta el Govern Català. Mientras, la mayoría social y electoral catalana -que no es independentista- como cualquier mayoría silenciosa que se precie, calla (aunque vota que es un primor).
  • Se ha asegurado la presencia machacona en los medios de comunicación, de manera que copa día tras día las parrillas televisivas, las ondas de radio y el papel-prensa, sin fisura alguna.
  • Con la inauguración del marcador político y social, y el miedo que ha metido en el cuerpo de la clase política y de los ciudadanos en general, se garantiza que -sea cual sea el resultado final- se acabará mejorando el posicionamiento de Cataluña dentro de la estructura estatal, con el logro de mayores cotas de autogobierno, la obtención de más recursos económicos e inversiones estatales en infraestructuras (para empezar ya han sido aprobados 4.200 millones por el Gobierno de Mariano Rajoy). Probablemente, se producirá también el reconocimiento de Cataluña como nación, mediante una reforma simple o reforzada de la Constitución Española.
  • Al mismo tiempo, le permite correr un tupido velo con la estelada para tratar de cubrir las vergüenzas del régimen corrupto del 3%, que de forma tan eficiente gestionó la saga de los Pujol y otros dirigentes de la virtualmente extinta Convergència Democràtica de Catalunya.

Forofos de estas jugadas estratégicas no le van a faltar al seleccionado nacional independentista: tanto Podemos como el nuevo PSOE del renovado secretario general Pedro Sánchez, ya se han manifestado favorables al tratamiento fiscal privilegiado para Cataluña, respecto de los demás pueblos de esa nación de naciones que atiende al nombre de España. (Por cierto, ¿Valencia será la tercera nación, después de Cataluña y Euskadi?).

Que en el camino hacia el triunfo algunos miembros del Govern y otros líderes políticos independentistas hayan acabado chupando banquillo -por el cese en sus funciones-, o sentados en el banquillo de los acusados para terminar inhabilitados, supone un precio insignificante en comparación con los beneficios que pueden obtener en conjunto. En este sentido, existe una buena cantera de políticos valencianos que, habiendo sido declarados no culpables o no imputados en procesos judiciales contra la corrupción, hace tiempo que han sido inhabilitados de facto, tras pasar por el largo y tortuoso camino que conduce hacia la pena de telediario. Véase:

  • Francisco Camps, expresidente de la Generalitat Valenciana, por el contencioso de los trajes.
  • Alfonso Grau, exprimer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valencia, por el caso Nóos.
  • Sonia Castedo, exalcaldesa de Alicante, a quien le archivaron el caso Rabasa, aunque tiene pendiente otro proceso.
  • Rita Barberá, exalcaldesa de Valencia, investigada por el llamado pitufeo de 1.000 euros y el caso Ritaleaks (gastos en viajes y bolsos, denunciado por Compromís, del que fue absuelta), con el resultado de su inhabilitación política y su postrera muerte física.
  • En esa misma línea, cuando en España no había más madera en materia de corrupción que aquello que los medios de comunicación españoles denominaron #LoDeValencia, el líder político valenciano Esteban González Pons vio truncado su camino hacia un Ministerio en el Gobierno del PP porque una campaña bien orquestada lo señaló como “presunto implicado” en un caso de corrupción…

1-1.

No obstante, el Estado Español es una maquinaria algo anticuada, pero a la vez potente y más o menos bien engrasada. De momento, aunque parece ir a remolque de las desafiantes iniciativas del Govern Català (más verbales y gestuales que efectivas), esconde sus mejores cartas (como también trata de hacer el independentismo) con el objetivo de intentar empatar el envite, primero, y acabar venciendo finalmente en el pulso lanzado por los soberanistas catalanes. Por ello, dirige una batería completa para sojuzgar la voluntad ganadora del adversario:

  • La fiscalización semanal de las cuentas de la Generalitat Catalana por el Gobierno de España, al objeto de impedir que se desvíen gastos finalistas hacia la organización del referéndum por la autodeterminación.
  • La Fiscalía y la Judicatura pisan los talones a las autoridades catalanas que pudieran resultar responsables de organizar la consulta inconstitucional, y que podrían resultar inhabilitados y, lo que es peor, sancionados con multas que afectaran al patrimonio personal de los condenados.

Según lo expuesto, lo normal es que la partida acabe en tablas. Pero sabemos que en el fúrbol todo puede ocurrir hasta que el árbitro pita el final del partido: desde que algún equipo marque en el último minuto y logre la victoria… hasta que alguien acabe en prisión…

Aunque casi lo más probable es que el empate conduzca a una prórroga interminable… a nuevas y tediosas temporadas de Pasión de Catalanes.

De todas las maneras, aunque el Gobierno Español acabe imponiéndose en el reto separatista y logre impedir la celebración del referéndum, los independentistas siempre podrán celebrar el 1-0 inaugurador de la temporada, y exclamar: “que nos quiten lo bailao“.

(Fuente de la fotografía: EcoDiario.es – elEconomista.es)

 

Compromís será de izquierdas… y no será…

No se sabe cuántos valencianos desearían contar con un partido nacionalista del estilo del PNV, Coalición Canaria, e incluso, de Nueva Canarias, cuyo único diputado, Pedro Quevedo, se integró en las listas electorales del PSOE, pero se desmarca de la línea táctica de los socialistas cuando de llevar beneficios económicos para Canarias se trata, y pacta con el partido en el Gobierno.

Estas formaciones poseen un sesgo ideológico más o menos definido: o son de centro-derecha, o son de centro-izquierda, aunque su vocación es la de intentar aglutinar al más amplio espectro sociopolítico posible, es decir, su característica principal es que son formaciones políticas transversales, de manera que sus afiliados y simpatizantes pertenecen a distintas capas sociales que tienen como meta preservar el sentimiento de pertenencia a una comunidad cultural, política e histórica y, por lo tanto, defender -y pactar- los intereses sociales y económicos de la misma en el camino de lograr el progreso y la prosperidad de su gente.

También es cierto que, unos partidos más que otros, tienden a mirarse el ombligo y solo buscan el beneficio propio olvidando frecuentemente los factores de solidaridad y equidad, tan necesarios para alcanzar el equilibrio económico entre las comunidades que integran el Estado, en el contexto de una lucha global para reducir las desigualdades que se plantean en nuestro mundo. Mas, un nacionalismo bien temperado no tendría porqué estar reñido con la búsqueda de la solidaridad entre las demás naciones y pueblos que habitan el planeta Tierra. El nacionalismo, o el patriotismo, supone la toma de consciencia de determinados seres humanos de estar en el mundo, un mundo concreto que se construye a partir del territorio dónde uno ha nacido o en el que se ha integrado.

Compromís podría ser esa fuera nacionalista que necesita, como nadie, el pueblo valenciano, pues éste viene sufriendo histórica y sistemáticamente la marginación del Estado, lo que se manifiesta en los siguientes frentes:

  • Un sistema de financiación injusto donde la Comunidad Valenciana es pagana, a pesar de ser pobre.
  • Los obstáculos para las inversiones estatales en infraestructuras valencianas, así como la puesta a punto del Corredor Mediterráneo, tan importante para el impulso de la economía valenciana, mediterránea, española y europea.
  • La desaparición del sistema financiero valenciano (Bancaja, CAM, Banco de Valencia …).
  • La falta de una política estatal en materia hídrica que facilite la llegada de ese recurso fundamental para el campo valenciano.
  • Las consecuencias negativa del “brexit” que planean sobre nuestras exportaciones, el sector turístico y el fenómeno residencial de británicos en el territorio valenciano.
  • El cierre de RTVV, lo que hace a la valenciana como la única con lengua propia (y sin ella) que no dispone de su medio de comunicación autonómico, y la ausencia de los profesionales valencianos del sector a los medios de comunicación de ámbito estatal .
  • La dificultad en la recuperación (actualizada) del Derecho Civil Foral que, según parece, haría necesaria la derogación de los Decretos de Nueva Planta

Además, dado el nuevo orden partidario presente en el Estado español instaurado durante la crisis económica, en el que la emergencia de nuevos partidos como Podemos y Ciudadanos provocan el debilitamiento del bipartidismo clásico capitaneado por el PSOE y el PP, y donde se produce el mayor reto planteado al sistema constitucional de 1978, proveniente de las fuerzas independentistas catalanas, Compromís estaría en condiciones de jugar un papel de bisagra en estos ámbitos políticos:

  • Agente mediador entre las posturas soberanistas del nacionalismo catalán (con el que se  comparten afinidades históricas, culturales y lingüísticas) y el posicionamiento centralista del PP, lo que se podría plasmar en la instauración de un sistema de financiación autonómica más justo y en las reformas constitucionales que se consideren necesarias.
  • Bisagra entre el PP y el PSOE, con quien gobierna la Generalitat Valenciana, en el camino de facilitar los acuerdos que hagan posible las reformas antes mencionadas, y abrir esa Segunda Transición que debe dar un nuevo impulso a la democracia española.

Sin embargo, hay que quitarse de la cabeza esta imagen idílica de Compromís que tanto bien podría traer a las tierras valencianas y al resto de España. Compromís es una formación política que aglutina al nacionalismo de izquierda del Bloc -de Enric Morera y Joan Baldoví– y a otras izquierdas con tintes nacionalistas cuya líder más destacada es Mónica Oltra. Todos ellos beben de la tradición y la doctrina instauradas por Joan Fuster, el fundador de esa rara especie de nacionalismo valenciano que ha de ser de izquierdas y catalanista.

Por ello, y a pesar de las vueltas que da la vida, fiel a la doctrina que le insufló el aliento ideológico iniciático, Compromís pugna por constituirse como compañero de viaje y bisagra bien engrasada para facilitar la coordinación y el buen entendimiento entre los movimientos populistas presentes en el escenario político español:

  1. El populismo nato de Podemos, nacido del movimiento de los Indignados del 15-M, como excrecencia política de la crisis económica de 2008, en cuanto a que se encuadra en el sector de la izquierda, aunque en su momento manifestó su vocación de transversalidad.
  2. El populismo soberanista catalán, en tanto movimiento muy apreciado por cualquier catalanista que se precie de ello.

Todos estos movimientos políticos populistas, a los que da su apoyo explícito Compromís, pretenden socavar los cimientos de la democracia española que tanto costó construir, y en cuya definición colaboró decisivamente el nacionalismo catalán. Ahora, estas fuerzas políticas pretenden -en sintonía- disgregar a Cataluña de España, por una parte, y proyectar la secuela de esa República que, al parecer, se encuentra enterrada en las cunetas que dibujan el territorio español.

No, definitivamente, Compromís no será la fuerza nacionalista que necesita  el pueblo valenciano para  salir de su posición sumisa y subalterna que le depara la política estatal. Y no será un factor clave capaz de influir sobre las reformas que precisa el edificio constitucional español, después de 40 años de funcionamiento.

Por ello, la pregunta pertinente podría ser: ¿Quién será… será? (¿Hay alguien ahí?).

 

(Fuente de la fotografía: naiz. El pie dice: “Homs y otros representantes catalanes han recibido diversos apoyos en el Congreso de Madrid”. Entre Homs y Junqueras se encuentra el diputado de Compromís Enric Bataller)

#LaTramaValenciana, una trama que finaliza con cinco absoluciones

De la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares sobre el denominado “caso Nóos“, se pueden extraer dos conclusiones:

  1. El ruido político-mediático se impone sobre el rigor de los métodos predicados de la Ciencia Jurídica en la impartición de justicia.
  2. A pesar de haber resultado absueltos en el mencionado proceso judicial, los valencianos investigados en el mismo reciben un tratamiento mediático diferente al resto de personas absueltas, situados en un limbo jurídico entre el infierno de los condenados y el cielo de los (realmente) absueltos.

No había transcurrido ni media hora desde la comunicación de la citada sentencia (741 folios repletos de hechos y fundamentos jurídicos) y los representantes de los principales partidos políticos ya se sentían obligados a posicionarse a favor o en contra de la misma. Y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el antimonárquico Podemos vertía su disconformidad con el resultado de una sentencia que consideraba “benévola” respecto de la Infanta Cristina. ¿Qué más da que, según los hechos demostrados y la argumentación jurídica manejados por las tres magistradas del TSJIB, #lodeCristina no acabara en años de prisión? Cuando uno es republicano su deseo es ver rodar las cabezas de los monarcas desde el cadalso o, como mínimo, observar cómo los cuerpos de la realeza son introducidos en el talego más sórdido. Todo lo demás, sobra.

Con las declaraciones de los líderes políticos se daba por inaugurado el PIM-PAM-PUM mediático. En él participaban jueces instructores, fiscales, periodistas, tertulianos de toda índole, tuiteros de lo más variado, y público en general, es decir #LaGente, que era invitada a participar en encuestas de lo más variado. Así, a ojo de buen cubero, a unos les parecía “bien” la sentencia; a otros, “mal”; a aquel se le antojaba que había quedado “corta”, y al otro le parecía “excesivo” que la Infanta hubiese acabado en el banquillo de los acusados. ¡Ay!, qué lejos ha quedado..

  • Aquella época en la que se seguían los análisis periodísticos que pretendían dar cuenta de la rigurosidad con la que intenta manifestarse la práctica jurídica.
  • El reconocimiento por las horas, los días y los meses dedicados por los jueces y magistrados a desbrozar los hechos contemplados en la trama del sumario.
  • El respecto a la constatación de los hechos demostrados, los tipos delictivos aplicables a estos hechos, y el grado de participación de los condenados en las actividades delictivas…

Por poner un ejemplo señero, el periodista Eduardo Inda -quien admite en el programa Te doy mi palabra de Onda Cero que inició las pesquisas sobre el caso Nóos porque no le habían pagado una conferencia a la que fue invitado por Iñaki Urdangarín– además de criticar el tratamiento de favor hacia la Infanta Cristina, se permite comparar -por analogía, o algo así- la situación de Jaume Matas, expresidente de la Islas Baleares -condenado por la sentencia-, con la del expresidente de la Comunidad Valenciana Francisco Camps, que había declarado ante el tribunal como mero testigo, pero que, al parecer del Sr. Inda, merecía la misma condena. ¿Conocimientos jurídicos? Más bien, PIM-PAM-PUM mediático, y a otra cosa, mariposa.

Por lo que respecta al tratamiento que han dispensado los medios de comunicación -incluida TVE que, por definición, es el principal medio en manos del Gobierno de España- a los valencianos investigados en el juicio por el caso Nóos, hemos tomado nota de algunos titulares bien expresivos:

Diversos medios: “Alfonso Grau y la trama valenciana, absueltos” (el subrayado es mío).

Canal 24h de TVE: “Grau se enfrentaba a una petición fiscal de 11 años de prisión”.

El mismo canal, por contraste: “Absuelta Mercedes Coghen, exconsejera de Madrid Olímpico”.

A estas alturas de la película, no debería extrañarnos el diferente tratamiento que reciben los investigados valencianos (#tramavalenciana para la prensa) respecto de los madrileños (absueltos sin más, sin trama). Una sentencia judicial no puede estropear el relato según el cual la Comunidad Valenciana -junto con la Región de Murcia– es presentada como el territorio de la corrupción por antonomasia, donde habita la mayor cantidad de políticos y ciudadanos corruptos por metro cuadrado. Los hechos judiciales, no obstante, van desmintiendo esta imagen interesada y las tramas valencianas se deshilachan…

Sin embargo, la trama contra los líderes políticos y empresariales valencianos se ha llevado por delante la urdimbre sociopolítica capaz de favorecer la vertebración del pueblo valenciano. Nos sobran los motivos:

  • Desconfianza de los ciudadanos valencianos hacia sus líderes.
  • Enfrentamiento radical -que frecuentemente se sustancia ante los tribunales de justicia- entre el PP y los partidos firmantes del Acuerdo del Botánico (PSPV, Compromís y Podemos).
  • Falta de alternativas viables a los problemas que atañen al pueblo valenciano.

Los políticos valencianos deberían ser conscientes de que todo este entramado dominado por el fraccionamiento social y el distanciamiento político, solo puede conducir a la neutralización de los esfuerzos para sacar a la Comunidad Valenciana de esa especial situación en la que, a pesar de poseer una renta per cápita inferior a la media española, debe contribuir al fondo general del que se nutren el resto de Comunidades Autónomas.

Confiemos en que esta última trama tenga un final feliz.

(Fotografía: Official Press)

 

 

 

 

 

Rita Barberá. ¿’Nueva política’, o ancestral ‘caza de brujas’?

Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada“.

Friedrich Gustav Emil Martin Niemöller

 

El pasado jueves, día 15 de setiembre, se cumplían ocho años desde la caída del banco  Lehman Brothers, fenómeno que fue visto como paralelo a la caída del  Muro de Berlín, aunque con efectos hacia el sector capitalista. Tal fue el estrépito que causó el derrumbe de buena parte del sector financiero en EE.UU. y en todo el mundo, que muchos ideólogos y buena parte de los medios de comunicación opinaron que se abría una nueva era del capitalismo; que hacía falta una reforma en profundidad del mismo (Sarkozy dixit), y hasta algunos agoreros hablaron del fin del sistema.

Se analizaron y se publicaron como nunca las causas y los efectos nefastos de la crisis económica desatada en aquella época; se destaparon las prácticas abusivas e inmorales de los capitostes de las grandes empresas, fundamentalmente de las pertenecientes al sector financiero, principales responsables de la creación de productos de dudosa legitimidad ética (hipotecas subprime…) y de la generación de la burbuja inmobiliaria. En un primer momento, se reaccionó rápidamente contra estas prácticas empresariales abusivas y EE.UU. encontró su chivo expiatorio en  Bernard Madoff, enjuiciado y condenado en un santiamén a 150 años de prisión.

En España también se produjo el desfile por los tribunales de justicia y la entrada en prisión de empresarios insignes, como  Díaz Ferrán, expresidente de la  CEOE, además de los procesos seguidos contra antiguos dirigentes de las extintas cajas de ahorro.

Los efectos de la crisis y estas prácticas empresariales abusivas, provocaron el nacimiento y desarrollo del movimiento denominado de ‘los indignados’, que se extendió por el globo terráqueo y amplió su condena hacia los partidos políticos tradicionales y los medios de comunicación que actuaban como voceros del sistema capitalista. Ciñéndonos a España, el movimiento indignado del 15-M cristalizó en la formación del partido político  Podemos, gracias a la inercia (ya debilitada) de aquel movimiento, y, principalmente, a la omnipresencia mediática de su líder carismático  Pablo Iglesias.

Tras la caída del gobierno socialista de  José Luis Rodríguez Zapatero -por su nefasta gestión de la crisis económica-, vino la mayoría absoluta del gobierno del  Partido Popular, con  Mariano Rajoy al frente.  Las medidas restrictivas en materia económica que tuvo que adoptar este gobierno para cumplir con los parámetros impuestos por la  Unión Europea, y  el afloramiento de casos de corrupción que procedían de la época de bonanza económica (investigados por la Administración de Justicia y/o los medios de comunicación, y difundidos a la opinión pública por estos),  provocaron el debilitamiento electoral del bipartidismo imperante en el sistema constitucional español, con la emergencia de nuevas formaciones como la antedicha Podemos (que pugnaba por el electorado de izquierdas) y  Ciudadanos (competidor del Partido Popular).

Hasta ahora, las carencias electorales del  PSOE y del PP eran suplidas por  Convergència i Unió, un partido nacionalista catalán de corte moderado. Con la radicalización hacia posicionamientos independentistas de dicha formación, se cierran las posibilidades de pacto con los partidos hegemónicos españoles y  se abre una nueva época en las que la elección de Presidente del Gobierno y la formación del mismo, han de recaer en los partidos emergentes, más fácilmente en Ciudadanos, dados los postulados de Podemos en materia socioeconómica y su reconocimiento del derecho a la autodeterminación de los pueblos de España.

Precisamente,  Ciudadanos, haciéndose eco de la ola informativa que invade los telediarios y los espacios televisivos de tertulia, ha recogido la antorcha en pos de la lucha contra los casos de corrupción y coloca a la misma como punto casi exclusivo de sus propuestas programáticas, sobre el cual ha de girar la política de pactos de investidura y/o de gobierno, de manera que el partido que desee pactar con Ciudadanos ha de asumir sus reglas de actuación en materia de corrupción.

La formación de  Albert Rivera alcanzó un pacto de investidura y de gobierno con el socialista  Pedro Sánchez, en el que se incluía la dimisión de los cargos públicos y las autoridades en cuanto se abriera el juicio oral. Últimamente,  Ciudadanos ha  impuesto (así lo explicitan los miembros de este partido)  al PP del candidato a la Presidencia del Gobierno Mariano Rajoy, que la dimisión de dichos cargos públicos y autoridades ha de producirse simplemente con la  imputación de los mismos. De esta manera tan clara lo señala el Sr. Rivera con motivo de la apertura de causa en el Tribunal Supremo de la senadora valenciana Rita Barberá:

Evidentemente, esta medida ya era deseada con el objeto de llegar a cobrar una  pieza de caza mayor, pues era previsible la imputación (ahora investigación) de la veterana y popular (en ambos sentidos de la palabra) política: 24 años alcaldesa de la Ciudad de Valencia y que se despidió del cargo a pesar de haber ganado las elecciones, porque se reeditaron los principios del denominado  Pacte del Tinell catalán, que se ejemplifica en este  tuit de la formación política valenciana que tiene un ojo puesto en campo ideológico de la izquierda, y otro en la constitución de la nación catalana:

Así, entre cordones sanitarios, eliminación de cargos públicos por ser sujetos de una simple investigación judicial,  nos encaminamos hacia una sociedad como la descrita en la película  Minority Report (Sentencia previa), donde no ya los presuntos, sino los posibles  delincuentes futuros sean detenidos antes de cometer el crimen. Solo que en nuestro caso  la fuerza del PreCrimen estará dirigida por los  holdings de la comunicación, y el papel de PreCognitivos lo representarán los líderes políticos de las fuerzas emergentes.

Nada nuevo bajo el sol…  Todo nos retrotrae a la época medieval donde se producían las denominadas  cazas de brujas, consistentes en quemar en la hoguera a mujeres sospechosas de provocar fenómenos climáticos perniciosos, y de diversos males personales atribuidos a poderes demoníacos. Además, eran acusadas de llevar una vida sexual disoluta… En definitiva,  escarnio público como reacción ante el miedo que nos causa el  diferente y el odio que sentimos hacia él, sobretodo si manifiesta potencias superiores a las del común de los mortales.

Al paso que vamos (presentando a la corrupción como  único tema del debate político-mediático), entrar en política ha de llegar a ser una experiencia similar a  la de subirse al  Tren de la Bruja… para que te den…

 

 

La (im)possibilitat d’un Govern (d’Espanya) a la valenciana

Temps era temps… hi havia una coalició política catalana (CiU) hegemònica al seu territori i que facilitava la formació de governs espanyols, ara del PSOE, després del PP… Amb això, s’oferia estabilitat al sistema constitucional, alhora que s’aconseguien importants avantatges econòmics i de recepció de recursos per a Catalunya.

Ara, això s’ha acabat. Dins d’una legislatura on el PP va obtindre la majoria absoluta, el procés sobiranista mamprés per bona part de la societat civil catalana i que vullgué capitanejar l’Astut Artur Mas, ha trencat qualsevol possibilitat de col·laboració amb el govern del PP de Mariano Rajoy, i porta a la societat catalana cap a un carreró de difícil eixida, tot provocat per una postura maximalista que genera un gran conflicte a l’Estat Espanyol i dividix als catalans.

Les eleccions del 26-J han reiterat l’existència d’un nou marc parlamentari, on el bipartidisme imperfecte d’adés (PP, PSOE, i d’altres forces minoritàries) ha donat pas a una mena de tetrapartidisme asimètric i cojonero (PP-PSOE, més Unidos-Podemos i Ciudadanos), i es fa palés l’aïllament que pateix el partit més votat en els dos últims comicis electorals. L'(ex)secretari general del PSOE Pedro Sánchez s’havia mantingut ferm en el “NO es NO” per a  facilitar el govern de Rajoy formant part d’un govern de coalició, o amb la seua abstenció, al temps que emplaçava al PP a buscar el suport dels seus afins ideològics (tal vegada esta afinitat s’atribuïa a Ciudadanos, partit amb el qual el PSOE va subscriure un acord d’investidura i de govern?, o es tractava del PNB, amb qui els socialistes han col·laborat  a dojo en els governs bascos?).

L’útima guerra de Ferraz dins del Comité Federal ha tingut com a conseqüència l’abstenció dels socialistes al Congrés, per a fer possible el govern de Rajoy i evitar les terceres eleccions. Però una cosa és la investidura del President del Govern d’Espanya i una altra la governabilitat: caldrà aprovar pressupostos, lleis fonamentals, tal vegada, la reforma constitucional… O no, que diu El Gallego. El PP ja té un pacte amb Ciudadanos i Coalición Canaria: 170 escons, quan la majoria absoluta està en 176. Com el ‘grano’ de Mariano ha pujat al ‘tractor’ d’Aitor (PNB), el PP ha pogut comptar amb 175 vots favorables per a aprovar normatives beneficioses per a uns i d’altres. Encara en faltava 1 escó… que va ser entregat pel diputat de Nueva Canarias Pedro Quevedo, a canvi d’altres bons guanys per al poble canari.

Tot i que Compromís té 4 diputats, ningú no ha mirat cap a les terres valencianes per a cercar alguna alternativa favorable a la governabilitat de l’Estat. Per què? Tots han pactat amb tots: Ciudadanos, CC i NC, per a intentar la investidura de Pedro Sánchez. Fins i tot, el PSOE de Zapatero (i del Pacte del Tinell, que establia una línia roja al voltant del PP), va pactar la reforma de l’art. 135 de la Constitució, i el PP va fer lehendakari a Patxi López. El mateix Pedro Sánchez va arribat a acords amb el PP en matèria de lluita antiterrorista i d’altres temes d’Estat

Tots pacten amb tots, tret de Compromís que només pot pactar amb el PSOE (facció Pedro Sánchez) i d’altres forces d’esquerra (l’unica excepció la trobem a les Corts Valencianes amb l’acord unànim de totes les forces parlamentàries a la recerca d’un sistema de finançament just). Per què? La resposta està en el vent de la Història: el nacionalisme valencià s’ha configurat com una força d’esquerra, tot seguint la consigna ideològica de Joan Fuster segons la qual “el País Valencià, serà d’esquerres o no serà” (encara que n’afegia que “és més de dretes que la mare que l’ha parit”).

Per tant, l’estrategia de pactes del nacionalisme valencià l’ha dut a establir coalicions electorals, en primer lloc, amb Esquerra Unida (per a donar la Presidència de la Generalitat a Joan Lerma), i a hores d’ara, amb Podemos (per a donar eixa Presidència a Ximo Puig, i intentar fer President del Govern Espanyol a Pedro Sánchez). Tot dins d’una posició de fort enfrontament amb el PP, sobretot amb la denúncia de pressumptes casos de corrupció a València, la qual cosa ha valgut a la lideresa de Compromís, Mónica Oltra, una important presència mediàtica a les cadenes de televisió d’AtresMedia i Mediaset.

No obstant, la gravetat dels problemes que patix la societat valenciana, haurien de fer reflexionar al conjunt del valencianisme polític sobre la convinença de posar en dubte algun dels dogmes inamobibles i de posar al dia el seu ideari polític:

  • Un sistema de finançament injust on la Comunitat Valenciana és pagana, a pesar de ser pobra (la renda per càpita és inferior a la mitjana espanyola).
  • El tancament d’RTVV, cosa que fa a la valenciana com la única amb llengua pròpia (i sense ella) que no disposa del seu mitjà de comunicació autonòmic.
  • Els entrebancs per a les inversions estatals en infraestructures valencianes, així com l’enllestiment del Corredor Mediterrani, tan important per a l’impuls de l’economia valenciana, mediterrània, espanyola i europea.
  • La manca d’una política estatal en matèria hídrica que facilite l’arribada d’eixe recurs fonamental per al camp valencià.
  • Les conseqüències dolentes del “brexit” que planegen sobre les nostres exportacions, el sector turístic i el fenòmen residencial de britànics al territori valencià.
  • La impossible recuperació (i actualització) del Dret Civil Foral, atesa la vigència dels Decrets de Nova Planta…

Diuen que els periodes de crisis són moments d’oportunitats i de renovació. Precisament, en esta etapa tan complicada en els àmbits valencià, espanyol, europeu i mundial, el nacionalisme valencià podria haver donat un pas fonamental en la seua marxa cap a assolir l’hegemonia política a la Comunitat Valenciana, i jugar un paper decisiu en la política espanyola dins dels eixos següents:

A) El nacionalisme valencià com a agent mediador entre les postures sobiranistes del nacionalisme català (amb qui compartim àmbit lingüístic) i el posicionament centralista del PP, cosa que es podria plasmar en estes reformes:

  • Del sistema de finançament autonòmic, per a evitar disfuncionalitat i injusticies.
  • De la Constitució Espanyola, per a possibilitar un Estat més democràtic i funcional (en lluita contra la corrupció), així com donar resposta a les reivindicacions catalanistes [en faig una proposta a l’entrada #JuntspelSeny en la Cataluña Media (y en España entera) http://wp.me/p5yGMp-3P ].

B) El valencianisme polític com a frontissa entre el PP i el PSOE, amb qui governa la Generalitat Valenciana, en el camí de facilitar els acords que facen possible les reformes abans esmentades, i obrir eixa Segona Transició que ha de donar un nou impuls a la democràcia espanyola.

Considere que una força política que s’anomena nacionalista ha de donar satisfacció a les necessitats del seu poble, per damunt d’algunes qüestions ideològiques (maximalistes, per definició). Evidentment, l’ombra de Fuster és molt llarga i sempre ha suposat un entrebanc insalvable, perquè el moviment polític valencianista tinga com a prioritat absoluta la defensa de la identitat i dels interessos econòmics, socials i culturals del poble valencià.

Al remat, hom continua entonant “el País Valencià serà d’esquerres o no serà” (forever and ever)… i se’m cauen els parèntesis.

 

 

 

 

Entre el ‘Brexit’ y el ‘Catalout’: VLCenicienta.es

Tanto en la vida privada como en la pública, es muy importante la posición que toma una persona o un colectivo dentro del ámbito social o político, allí donde se desarrollan las actividades de los individuos y de los pueblos. Muchas veces, el lugar preeminente se gana a base de codazos y patadas, mentiras, medias mentiras, insinuaciones y, últimamente, con la convocatoria de referendos.
Esto viene a cuento de los procesos secesionistas que se están produciendo en los ámbitos europeo (Brexit) y español (Catalout). Ambos muestran ciertos paralelismos por lo que respecta a la causas de su puesta en marcha:

  • Se trata de entidades políticas ricas que, curiosamente, representan el 20% del PIB de sus respectivos marcos institucionales.
  • Por ello, ambas aportan financiación a las superestructuras donde se insertan.
  • Como consecuencia de la crisis económica han visto recortados sus recursos, lo que les conduce a poner en cuestión su posición solidaria de contribuyentes netos.
  • Fuerzas políticas populistas y nacionalistas protagonizan el crecimiento  de las tendencias centrífugas.

Estos potentes movimientos soberanistas provocan fuertes repercusiones en el conjunto de la Unión Europea y del Estado español y, especialmente, en la Comunitat Valenciana. He aquí algunos argumentos:

  1. Si Cataluña continúa dentro de España, lo hará de una forma más favorable a sus intereses comunitarios. Por ello, es muy probable que su mejoramiento financiero y de recaudación de recursos comunitarios, corra a cargo de los bolsillos de los ciudadanos españoles y valencianos, en una proporción mayor que la actual. Antes de celebrar el referèndum del BrexitCameron de la Isla ya consiguió una posición más beneficiosa dentro de la UE. Nadie duda de que si -como es lógico- Cataluña permanece en España, su gobierno utilizará el importante número de catalanes favorables al Catalout para negociar recursos desde una posición de fuerza, con el objeto de no alimentar a la bestia secesionista.
  2. Por contra, si mediante el procés virtual, Cataluña lograra alcanzar la independencia, dejaría de contribuir al mantenimiento de las llamadas autonomías pobres: Andalucía, Extremadura

Tanto en un escenario, como en el otro, los valencianos tenemos todos los números para salir perjudicados:

  • Con un Reino Unido extracomunitario, y la devaluación de la libra esterlina, se resentirá el turismo británico en la Comunitat Valenciana, así como la exportación de productos valencianos a UK, además de verse afectados los posibles fondos europeos con destino a nuestro territorio.
  • Con una hipotética Cataluña independiente, la Comunitat Valenciana profundizaría en su papel de Cenicienta de España: A pesar de tener un PIB inferior a la media, contribuiríamos a las arcas estatales de una manera más intensa a la realizada hasta ahora (vid. El Informe sobre las balanzas fiscales, entre otros).

Y, centrándonos en el maremágnum español ¿cuál es el lugar que ocupamos los valencianos en el auténtico Juego de Tronos, en la lucha por el poder y el reparto de recursos públicos?

Es evidente que nos encontramos en medio de dos (im)posturas políticas bien arraigadas: la de los líderes autonómicos que, con una mano, reciben los beneficios de nuestra solidaridad y, con la otra, nos niegan un aflojamiento del objetivo del déficit, y la de las autoridades catalanas impulsoras del procés que quieren abandonar su posición solidaria, y lo hacen patente tomando las de Villadiego, en una aventura que, a buen seguro, les debe reportar ganancias económicas y comunitarias (más autonomía, mejor financiación …): El presidente Mariano Rajoy ya ha hablado con el Molt Honorable Carles Puigdemont y acaba de comprometer 4.200 millones de euros en inversiones para realizar infraestructuras en Cataluña; el PSOE hace tiempo que apuesta por un Estado federal, asimétrico, es decir, un status quo favorable a las expectativas de los catalanes; por no hablar del reconocimiento del derecho a decidir que Podemos y sus confluencias otorgan al pueblo catalán.

A pesar de todo, el posicionamiento político del pueblo valenciano podría influir positívamente en una reestructuración equilibrada de la España constitucional.
El pueblo valenciano, por historia, cultura, potencial económico y posición geográfica (también por tener una lengua propia y compartida), podría representar un papel líder en la nueva etapa que se abre en el panorama político español. Entre Madrid y Barcelona, Valencia posee la virtualidad para actuar como centro mediador, moderador.
Sin embargo, no podemos ser demasiado optimistas en la capacidad de liderazgo de nuestra Comunidad, dada la preeminencia de la política partidista por encima de los intereses generales.

Por ello, los valencianos tenemos que ser conscientes de que, hoy por hoy, ocupamos uno de los espacios inferiores, dentro del gallinero español. Y en esta posición subordinada, somos receptores de buena parte de la entropía que genera el sistema en los ámbitos superiores. Esta inmundicia que nos cae encima, añadida a la autogenerada por nosotros, nos hace invisibles, casi inexistentes, para el resto de España (y más, después del traumático cierre de RTVV).
Si queremos salir a flote, los valencianos tendremos que educar nuestra mirada para conseguir una visión propia, con la que interpretar la realidad (local y global) que nos rodea.

Cuéntame El Patito Feo (a la valenciana)

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¿Por qué afirmamos que la Comunitat Valenciana es El Patito Feo de España, dentro de la charca española?

1.- Por marginación del Estado en cuanto a financiación e inversiones públicas

La Comunitat Valenciana es un caso raro, pues es la única que además de pobre (su renta per cápita está por debajo de la media nacional), es pagana (contribuye en lugar de recibir fondos estatales). Además, el nivel de inversiones del Estado no se corresponde con el peso poblacional y económico de nuestra Comunitat. Todo ello la ha conducido a ser la única que no tiene radiotelevisión pública propia, cuando posee lengua propia. Nadie niega este hecho.

2.- Por percepción negativa de los ciudadanos de las restantes Comunidades Autónomas

Según un estudio de 2011, “… hoy las comunidades que despiertan mayor confianza entre los españoles son las de Madrid (24%), Cataluña (22%) y Andalucía (21%). La Comunidad Valenciana inspira seguridad a solo un 12% de los encuestados, un porcentaje que la sitúa por detrás de vascos, asturianos y casi al mismo nivel de castellano-leoneses y extremeños. Si hacemos la pregunta contraria (comunidades que generan menor confianza), (Cataluña (33%) y el País Vasco (30%) lideran la lista, seguidas por Andalucía (25%), Madrid (20,3%) y… ¡la Comunitat Valenciana (20,1%)! Séptima en mayor confianza y quinta, empatada con la cuarta, en mayor desconfianza… Se puede entender que catalanes y vascos sean vistos de manera suspicaz por un nutrido grupo de españoles o que, al revés, Madrid lo sea igualmente para muchos catalanes y vascos, pero ¿y los valencianos? ¿Qué hemos hecho para ser considerada la quinta (¡casi la cuarta!) comunidad que inspira menor confianza de toda España? Una comunidad que en su himno ‘regional’ especifica que la región vive y trabaja ‘para ofrendar nuevas glorias a España…’ y que no dispone de mayorías políticas nacionalistas […] Para los ‘amigos’ catalanes, la confianza en los valencianos es todavía menor que para la media de los españoles: solo un 10,7% de los encuestados en Cataluña declaran confiar en la Comunitat Valenciana, una confianza mucho menor que la que los catalanes tienen depositada en Madrid (18%) […] Si preguntamos a los habitantes de Cataluña qué comunidades autónomas les generan menor grado de confianza, la primera es Madrid (33%) y la segunda…, la Comunitat Valenciana (30,4%), muy por encima de la tercera (Andalucía, con un 24,2%)” (Josep Vicent Boira, Valencia, La tormenta perfecta, pág. 48).
Por ello, nos preguntamos: ¿Hasta cuándo los valencianos hemos de continuar ofrendando nuevas glorias a España? ¿Hay alguien que aún se crea, en serio, el proyecto de Països Catalans?

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(Patos en el Parque de Marxalenes, Valencia)

3.- En consecuencia, por falta de solidaridad de las demás Comunidades Autónomas

-Desean que continúe ejerciendo el papel de Cenicienta y Patito Feo de España (alguien tiene que continuar pagando el pato).

-¿Agua..? “para los patos”. Ni trasvase del Ebro (Cataluña y Aragón se oponen, como si el agua fuese de su propiedad), ni trasvase Tajo-Segura (García Page, Presidente de Castilla-La Mancha con el apoyo de Podemos, pretendía cargárselo de un plumazo).

4.- Por ser considerada la Comunidad más corrupta

Tal vez, la percepción negativa que se tiene del pueblo valenciano provenga de la idea, tan compartida por el resto de españoles, de que la Comunitat Valenciana es la más corrupta de España. Como muestra, unos botones:

-“Valencia, probablemente el más corrupto gobierno de un país tan corrupto como España…” (Manuel Castells, Redes de indignación y esperanza, pág. 308).

-“La CAM es lo peor de lo peor…” (Miguel Ángel Fernández Ordóñez, cuando era Gobernador del Banco de España).

-“La corrupción está inscrita en los genes de los valencianos” (Un presentador, impresentable) de La Sexta.

… Y se quedan más anchos que largos… Solo se atreven a decir estas cosas del pueblo valenciano porque, desde los tiempos del Conde-Duque de Olivares nos tienen por “más muelles”.

Sin embargo, con datos y números en la mano, ¿alguien puede afirmar seriamente que la corrupción está más extendida en la Comunitat Valenciana que en la Andalucía de los ERE, el fraude multimillonario de los contratos de formación, y la red clientelar que impide la alternancia política en esa comunidad)? ¿Valencia más corrupta que la Cataluña del Molt exHonorable Pujol y de las ‘mordidas’ del 3-4%? ¿Valencia gana a Madrid en materia de corrupción, si tenemos en cuenta dónde está el origen de las tramas Gürtel y Púnica, desde dónde operaba Bárcenas, y cuál era el nivel de corrupción en Caja Madrid?

Otra cosa es que, tanto a las personas físicas como a las jurídicas, siempre les conviene tener a mano un chivo expiatorio que cargue con las culpas de los demás. En materia de corrupción, ha venido bien señalar a la Comunitat Valenciana como la más corrupta, para así continuar progresando, y manteniendo pobre, pagana y sumisa a Valencia. También -o, sobre todo- a Madrid, al Gobierno de España y al PP madrileño y español, para que nuestra Comunitat pagara el pato de los platos rotos ocasionados por la crisis y los casos de corrupción destapados, principalmente, por los medios de comunicación.

En fin… Por la dignidad del pueblo valenciano, este cuento… ¿se ha acabado?