Compromís será de izquierdas… y no será…

No se sabe cuántos valencianos desearían contar con un partido nacionalista del estilo del PNV, Coalición Canaria, e incluso, de Nueva Canarias, cuyo único diputado, Pedro Quevedo, se integró en las listas electorales del PSOE, pero se desmarca de la línea táctica de los socialistas cuando de llevar beneficios económicos para Canarias se trata, y pacta con el partido en el Gobierno.

Estas formaciones poseen un sesgo ideológico más o menos definido: o son de centro-derecha, o son de centro-izquierda, aunque su vocación es la de intentar aglutinar al más amplio espectro sociopolítico posible, es decir, su característica principal es que son formaciones políticas transversales, de manera que sus afiliados y simpatizantes pertenecen a distintas capas sociales que tienen como meta preservar el sentimiento de pertenencia a una comunidad cultural, política e histórica y, por lo tanto, defender -y pactar- los intereses sociales y económicos de la misma en el camino de lograr el progreso y la prosperidad de su gente.

También es cierto que, unos partidos más que otros, tienden a mirarse el ombligo y solo buscan el beneficio propio olvidando frecuentemente los factores de solidaridad y equidad, tan necesarios para alcanzar el equilibrio económico entre las comunidades que integran el Estado, en el contexto de una lucha global para reducir las desigualdades que se plantean en nuestro mundo. Mas, un nacionalismo bien temperado no tendría porqué estar reñido con la búsqueda de la solidaridad entre las demás naciones y pueblos que habitan el planeta Tierra. El nacionalismo, o el patriotismo, supone la toma de consciencia de determinados seres humanos de estar en el mundo, un mundo concreto que se construye a partir del territorio dónde uno ha nacido o en el que se ha integrado.

Compromís podría ser esa fuera nacionalista que necesita, como nadie, el pueblo valenciano, pues éste viene sufriendo histórica y sistemáticamente la marginación del Estado, lo que se manifiesta en los siguientes frentes:

  • Un sistema de financiación injusto donde la Comunidad Valenciana es pagana, a pesar de ser pobre.
  • Los obstáculos para las inversiones estatales en infraestructuras valencianas, así como la puesta a punto del Corredor Mediterráneo, tan importante para el impulso de la economía valenciana, mediterránea, española y europea.
  • La desaparición del sistema financiero valenciano (Bancaja, CAM, Banco de Valencia …).
  • La falta de una política estatal en materia hídrica que facilite la llegada de ese recurso fundamental para el campo valenciano.
  • Las consecuencias negativa del “brexit” que planean sobre nuestras exportaciones, el sector turístico y el fenómeno residencial de británicos en el territorio valenciano.
  • El cierre de RTVV, lo que hace a la valenciana como la única con lengua propia (y sin ella) que no dispone de su medio de comunicación autonómico, y la ausencia de los profesionales valencianos del sector a los medios de comunicación de ámbito estatal .
  • La dificultad en la recuperación (actualizada) del Derecho Civil Foral que, según parece, haría necesaria la derogación de los Decretos de Nueva Planta

Además, dado el nuevo orden partidario presente en el Estado español instaurado durante la crisis económica, en el que la emergencia de nuevos partidos como Podemos y Ciudadanos provocan el debilitamiento del bipartidismo clásico capitaneado por el PSOE y el PP, y donde se produce el mayor reto planteado al sistema constitucional de 1978, proveniente de las fuerzas independentistas catalanas, Compromís estaría en condiciones de jugar un papel de bisagra en estos ámbitos políticos:

  • Agente mediador entre las posturas soberanistas del nacionalismo catalán (con el que se  comparten afinidades históricas, culturales y lingüísticas) y el posicionamiento centralista del PP, lo que se podría plasmar en la instauración de un sistema de financiación autonómica más justo y en las reformas constitucionales que se consideren necesarias.
  • Bisagra entre el PP y el PSOE, con quien gobierna la Generalitat Valenciana, en el camino de facilitar los acuerdos que hagan posible las reformas antes mencionadas, y abrir esa Segunda Transición que debe dar un nuevo impulso a la democracia española.

Sin embargo, hay que quitarse de la cabeza esta imagen idílica de Compromís que tanto bien podría traer a las tierras valencianas y al resto de España. Compromís es una formación política que aglutina al nacionalismo de izquierda del Bloc -de Enric Morera y Joan Baldoví– y a otras izquierdas con tintes nacionalistas cuya líder más destacada es Mónica Oltra. Todos ellos beben de la tradición y la doctrina instauradas por Joan Fuster, el fundador de esa rara especie de nacionalismo valenciano que ha de ser de izquierdas y catalanista.

Por ello, y a pesar de las vueltas que da la vida, fiel a la doctrina que le insufló el aliento ideológico iniciático, Compromís pugna por constituirse como compañero de viaje y bisagra bien engrasada para facilitar la coordinación y el buen entendimiento entre los movimientos populistas presentes en el escenario político español:

  1. El populismo nato de Podemos, nacido del movimiento de los Indignados del 15-M, como excrecencia política de la crisis económica de 2008, en cuanto a que se encuadra en el sector de la izquierda, aunque en su momento manifestó su vocación de transversalidad.
  2. El populismo soberanista catalán, en tanto movimiento muy apreciado por cualquier catalanista que se precie de ello.

Todos estos movimientos políticos populistas, a los que da su apoyo explícito Compromís, pretenden socavar los cimientos de la democracia española que tanto costó construir, y en cuya definición colaboró decisivamente el nacionalismo catalán. Ahora, estas fuerzas políticas pretenden -en sintonía- disgregar a Cataluña de España, por una parte, y proyectar la secuela de esa República que, al parecer, se encuentra enterrada en las cunetas que dibujan el territorio español.

No, definitivamente, Compromís no será la fuerza nacionalista que necesita  el pueblo valenciano para  salir de su posición sumisa y subalterna que le depara la política estatal. Y no será un factor clave capaz de influir sobre las reformas que precisa el edificio constitucional español, después de 40 años de funcionamiento.

Por ello, la pregunta pertinente podría ser: ¿Quién será… será? (¿Hay alguien ahí?).

 

(Fuente de la fotografía: naiz. El pie dice: “Homs y otros representantes catalanes han recibido diversos apoyos en el Congreso de Madrid”. Entre Homs y Junqueras se encuentra el diputado de Compromís Enric Bataller)

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#LoDeMadrid

Entre #LaTramaMediática se había extendido la etiqueta #LoDeValencia para expresar el alto grado de corrupción imputable al PP valenciano -partido que ha ostentado el gobierno de la Comunidad Valencia durante un largo periodo-, pero que, al contrario de lo que sucede en otros ámbitos autonómicos, se ha pretendido extender como idiosincrasia de todo el pueblo valenciano. Todo ello, a pesar de que las cifras indicaban que Andalucía, Cataluña y Madrid están muy por encima de Valencia en cuanto a número de casos, de personas investigadas o condenadas, y del importe de lo (presuntamente) mangado.

La lideresa madrileña Esperanza Aguirre acaba de dimitir de todos sus cargos políticos, tras haberse destapado #LaTramaMadrileña del caso Lezo -al que habría que sumar los casos Gürtel y Púnica– que forman parte de la (presunta) corrupción que se investiga en la Comunidad de Madrid. Así mismo, empieza el desfile carcelario de los miembros de la familia Pujol, con la entrada en prisión (provisional) del hijo primogénito. Con todo ello, ¿verdad que resulta impensable que se puedan difundir en los medios de comunicación frases como las que se dedicaron a la presunta corrupción del (PP) valenciano, atribuidas a otros pueblos hispánicos?:

-Por ejemplo, no entra en ninguna cabeza que en el programa Julia en la Onda, Julia Otero se llegara a preguntar: “¿El cocidito madrileño lleva chorizo?, tal y como hizo respecto de la paella valenciana“.

-Tampoco que en El Intermedio de La Sexta algún presentador impresentable pudiera señalar que: “Los madrileños llevan la corrupción en sus genes”, como se afirmó respecto de los valencianos.

-Y, mucho menos que el exgobernador del Banco España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, hubiese llegado a exclamar: “Caja Madrid es lo peor de lo peor”, frase dedicada a la CAM (por cierto, ¿peor que Caja Castilla La Mancha?, ¿peor que Catalunya Caixa?).

-Nunca se le ocurriría al pensador Manuel Castells escribir una frase como esta: “Madrid, probablemente el más corrupto gobierno de un país tan corrupto como España…”, pensamiento en origen dedicado, cómo no, a Valencia en su libro Redes de indignación y esperanza [sic muy oportuno, por actual], pág. 308)

-¿Quién en Antena 3 TV pensaría realizar un Especial Verbena de la Paloma dentro del programa Ahora Caigo, como el que se hizo sobre Las Fallas de Valencia? En dicho programa se destacaba la corrupción como una de las características más notables del pueblo valenciano, representado por un hombre sucio y desaliñado que llevaba una cartera cargada de billetes y chorizos. Para más inri, el presentador de dicho programa es el valenciano Arturo Valls.

ahoracaigo

-¿Alguien se atrevería a aplicar estos pensamientos y frases relacionados con la corrupción al gazpacho andaluz, a la botifarra amb mongetes, a los andaluces y catalanes, a Cataluña o Andalucía, por ejemplo?

El malogrado escritor valenciano Rafael Chirbes, desveló en su día la causa de esa imagen de la Valencia corrupta:

El mito de la corrupción de la Comunidad Valenciana ha crecido porque no tenían el mismo poder que otras para frenar las informaciones, pero la Gürtel viene de Madrid“.

En este mundo (político) traidor, no es gratuita esa actitud acusatoria contra el pueblo valenciano. Cabría preguntarse: ¿A quién beneficia la imagen de una Valencia corrupta?:

  1. A la España centralista, y a la autonómica, incluidos los medios de comunicación, como antes se ha dicho. Es bien sabido que las personas y las colectividades necesitan chivos expiatorios a los que atribuir toda la responsabilidad por los males que afectan a todos. Esto ha ayudado a que Valencia se haya convertido en ese pueblo sumiso al que hay que sangrar para que no cese de ofrenar nuevos recursos al resto de España, a pesar de estar dentro del rango de las comunidades pobres (con una renta per cápita inferior a la media estatal).
  2. A los partidos adversarios del PP, pues con ello consiguen presencia mediática y una posición de fuerza ante la opinión pública, para proseguir el camino hacia la conquista del poder. Solo ello puede explicar la omnipresencia en La Sexta de la lideresa de Compromís Mónica Oltra.
  3. A las direcciones del PP de otras comunidades autónomas, y a la misma dirección central de dicho partido, para derivar el foco de atención de la presunta corrupción que, por ejemplo, tiene su origen en Madrid (Bárcenas, Gürtel, Púnica, Lezo…).

 

De esta manera, el pueblo valenciano se encuentra maniatado entre la lucha partidista y el autoodio generado por esa imagen de pueblo corrupto, lo que facilita la extracción de sus recursos económicos hacia el resto de España, además de impedir que Valencia tenga el papel protagonista, que le correspondería por su peso demográfico y económico, en la redefinición del sistema financiero autonómico y en la posible reforma constitucional.

La actitud de los partidos políticos que operan en nuestro territorio no presagia nada bueno, en cuanto a que nuestra Comunitat deje de continuar pagando el pato de los platos rotos ocasionados por la crisis y los casos de corrupción que se extienden por toda España.

Así, #TotsAUnaVeu, “Montemos el pollo“… y acabemos por cantar: “Per a ofrenar…”

 

(Fuente de la fotografía: Público.es)

Las varias muertes de Rita Barberá

Rita Barberá, salió de la sede del Tribunal Supremo, rodeada de periodistas y cámaras de televisión, después de declarar ante el Magistrado Cándido Conde-Pumpido por un presunto delito de blanqueo de un capital de ¡1.000 euros! Ese día no hubo sentencia, pero antes de comparecer ante la Justicia ya era un cadáver político. Además, se le habían impuesto dos penas: la de Telediario y la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de cargo político (como Francisco Camps, expresidente de la Generalitat Valenciana, declarado no culpable en el mediático juicio de los trajes, y Sonia Castedo, exalcaldesa de Alicante, a la que el juez le archivó el “caso Rabasa” al no apreciar delito).

La tercera pena para Rita Barberá fue su muerte físicaCon ella también feneció el derecho de presunción de inocencia, uno de los pilares fundamentales del sistema democrático.

La virulencia con la que ha sido atacada la Sra. Barberá (sin ir más lejos, el sábado anterior a la declaración judicial de Rita Bárbera, una periodista inmisericorde, y de derechas, María Claver, había pontificado en el plató de La Sexta Noche:“esta señora debe purgar sus pecados”) solo puede explicarse porque ha permanecido 24 años al frente de la capital de la Comunidad Valenciana y tercera ciudad de España, llegando a ser presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias, y destacada dirigente del Partido Popular en el ámbito estatal. Por ello, al tiempo que concitaba la simpatía de la mayor parte del pueblo valenciano -y como producto de la impotencia política generada a sus adversarios políticos-, fue objeto del odio visceral de los dirigentes, afiliados y simpatizantes de los partidos opositores, un sentimiento tan negativo que algunos han llegado a confundir con la defensa de sus ideologías, tan vacías…

Una vez abierta la veda mediática contra los casos de corrupción en España que, mayoritariamente, provenían de la época de bonanza económica anterior a la crisis, los partidos valencianos de la oposición, así como los de ámbito estatal y sus aliados mediáticos, se lanzaron a la yugular de los líderes del PP de la Comunidad Valenciana, hasta conseguir descabezar a esta de sus principales referentes políticos. Como ya hemos señalado, las piezas cobradas hasta el momento presente son de caza mayor.

Nos sobran los motivos para tratar de explicar este fenómeno que teledirige la política española:

  1. En general, ante la falta de propuestas políticas y de alternativas ideológicas a la actual crisis del sistema capitalista, los medios de comunicación -con la ayuda inestimable de los partidos políticos de la oposición-, enarbolan la bandera de la lucha contra la corrupción con el objeto declarado de sanear dicho sistema. Así se matan dos pájaros de un tiro: no hace falta elaborar teorías y praxis políticas creativas y renovadoras y, además, se obtiene la atención y el favor de una opinión pública indignada y autocomplaciente, libre de cualquier responsabilidad en materia política o social. Por otra parte, los medios de comunicación aumentan los niveles de audiencia, dado el morbo que supone el escarnio padecido por los dirigentes políticos y, con un poco de empeño, se puede conquistar el poder político desbancando a (presuntos) corruptos.
  2. Dentro del sector político, cabe destacar la actitud del partido Ciudadanos, que en el pacto de investidura con el PP de Mariano Rajoy había obligado a incluir en él la cláusula según la cual el abandono del cargo tenía que producirse nada más se produjera la imputación (investigación) del político afectado. La cobardía y el tacticismo inherente al PP y, más en concreto, al Cuarteto de Jóvenes Vicesecretarios y sus allegados dirigentes valencianos, abrió la vía para que Rita Barberá tuviera que optar entre abandonar el escaño en el Senado o darse de baja en su partido, condenada a la más absoluta soledad. Misión cumplida: Rita Barberá ha abandonado también el Senado, para siempre…
  3. ¿Y qué decir de le persecución política llevada a cabo por Unidos-Podemos y sus confluencias contra Rita Barberá? Para ellos ha encarnado el tótem diabólico de la corrupción española, cuando no había sido condenada por ningún delito. Ni muerta han dejado que descansara en paz, estos tipejos corruptos (así calificaban a la fallecida) de Unidos Podemos, y de las becas black, las subvenciones de los regímenes dictatoriales de Irán y Venezuela, los pelotazos con viviendas de protección pública… y los máximos responsables de corromper con su demagogia barata y sus mentiras el sistema democrático nacido con la Constitución de 1978, eso sí, con la ayuda inestimable de más de una plataforma mediática.
  4. Compromís, por su parte,  ha destacado como Liga Anticorrupción a la valenciana. Así, su lideresa Mónica Oltra ha escalado a las más altas cimas mediáticas, principalmente, en el holding Atresmedia (La Sexta), pues el papel que tenía reservada en los platós de televisión era el de martillo contra la (presunta) corrupción del PPCV. Sin embargo, con el ataque furibundo a los principales dirigentes de los populares valencianos ha contribuido, inconscientemente, a dar rienda suelta y expandir el menosprecio (por no decir odio) de los líderes mediáticos y políticos hacia el pueblo valenciano, de manera que en la mente de buena parte de los españoles y valencianos (tan propensos a caer en el autoodio), Valencia se ha convertido en la tierra por antonomasia de la corrupción, por encima de la Andalucía de los ERE falsos y el fraude de los cursos de formación; el Madrid de las tramas Gürtel y Púnica; y la Cataluña de los Pujol y de las mordidas del 3-5% en la contratación pública. Parece que Compromís -que se declara fuerza nacionalista de izquierdas- confunde la reedición del cordón sanitario construido alrededor del PP, y pergeñado en el Pacte del Tinell catalán, con la defensa firme de los intereses del pueblo valenciano.

De todo lo anterior, solo cabe esperar el ahondamiento en la desvertebración inveterada del pueblo valenciano, por el descabezamiento de su principal partido, y la inexistencia de una fuerza valenciana capaz de negociar/imponer una Agenda Valenciana con un Gobierno español necesitado de sumar apoyos para poder sobrevivir.

Nadie parece desear que la Comunidad Valenciana deje de representar el papel asignado durante siglos: el de Cenicienta de un sistema que necesita alguien que pague la fiesta de todos, y que se retire del baile sola, sin rechistar…

Rita Barberá, descanse en paz.

 

Rita Barberá. ¿’Nueva política’, o ancestral ‘caza de brujas’?

Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada“.

Friedrich Gustav Emil Martin Niemöller

 

El pasado jueves, día 15 de setiembre, se cumplían ocho años desde la caída del banco  Lehman Brothers, fenómeno que fue visto como paralelo a la caída del  Muro de Berlín, aunque con efectos hacia el sector capitalista. Tal fue el estrépito que causó el derrumbe de buena parte del sector financiero en EE.UU. y en todo el mundo, que muchos ideólogos y buena parte de los medios de comunicación opinaron que se abría una nueva era del capitalismo; que hacía falta una reforma en profundidad del mismo (Sarkozy dixit), y hasta algunos agoreros hablaron del fin del sistema.

Se analizaron y se publicaron como nunca las causas y los efectos nefastos de la crisis económica desatada en aquella época; se destaparon las prácticas abusivas e inmorales de los capitostes de las grandes empresas, fundamentalmente de las pertenecientes al sector financiero, principales responsables de la creación de productos de dudosa legitimidad ética (hipotecas subprime…) y de la generación de la burbuja inmobiliaria. En un primer momento, se reaccionó rápidamente contra estas prácticas empresariales abusivas y EE.UU. encontró su chivo expiatorio en  Bernard Madoff, enjuiciado y condenado en un santiamén a 150 años de prisión.

En España también se produjo el desfile por los tribunales de justicia y la entrada en prisión de empresarios insignes, como  Díaz Ferrán, expresidente de la  CEOE, además de los procesos seguidos contra antiguos dirigentes de las extintas cajas de ahorro.

Los efectos de la crisis y estas prácticas empresariales abusivas, provocaron el nacimiento y desarrollo del movimiento denominado de ‘los indignados’, que se extendió por el globo terráqueo y amplió su condena hacia los partidos políticos tradicionales y los medios de comunicación que actuaban como voceros del sistema capitalista. Ciñéndonos a España, el movimiento indignado del 15-M cristalizó en la formación del partido político  Podemos, gracias a la inercia (ya debilitada) de aquel movimiento, y, principalmente, a la omnipresencia mediática de su líder carismático  Pablo Iglesias.

Tras la caída del gobierno socialista de  José Luis Rodríguez Zapatero -por su nefasta gestión de la crisis económica-, vino la mayoría absoluta del gobierno del  Partido Popular, con  Mariano Rajoy al frente.  Las medidas restrictivas en materia económica que tuvo que adoptar este gobierno para cumplir con los parámetros impuestos por la  Unión Europea, y  el afloramiento de casos de corrupción que procedían de la época de bonanza económica (investigados por la Administración de Justicia y/o los medios de comunicación, y difundidos a la opinión pública por estos),  provocaron el debilitamiento electoral del bipartidismo imperante en el sistema constitucional español, con la emergencia de nuevas formaciones como la antedicha Podemos (que pugnaba por el electorado de izquierdas) y  Ciudadanos (competidor del Partido Popular).

Hasta ahora, las carencias electorales del  PSOE y del PP eran suplidas por  Convergència i Unió, un partido nacionalista catalán de corte moderado. Con la radicalización hacia posicionamientos independentistas de dicha formación, se cierran las posibilidades de pacto con los partidos hegemónicos españoles y  se abre una nueva época en las que la elección de Presidente del Gobierno y la formación del mismo, han de recaer en los partidos emergentes, más fácilmente en Ciudadanos, dados los postulados de Podemos en materia socioeconómica y su reconocimiento del derecho a la autodeterminación de los pueblos de España.

Precisamente,  Ciudadanos, haciéndose eco de la ola informativa que invade los telediarios y los espacios televisivos de tertulia, ha recogido la antorcha en pos de la lucha contra los casos de corrupción y coloca a la misma como punto casi exclusivo de sus propuestas programáticas, sobre el cual ha de girar la política de pactos de investidura y/o de gobierno, de manera que el partido que desee pactar con Ciudadanos ha de asumir sus reglas de actuación en materia de corrupción.

La formación de  Albert Rivera alcanzó un pacto de investidura y de gobierno con el socialista  Pedro Sánchez, en el que se incluía la dimisión de los cargos públicos y las autoridades en cuanto se abriera el juicio oral. Últimamente,  Ciudadanos ha  impuesto (así lo explicitan los miembros de este partido)  al PP del candidato a la Presidencia del Gobierno Mariano Rajoy, que la dimisión de dichos cargos públicos y autoridades ha de producirse simplemente con la  imputación de los mismos. De esta manera tan clara lo señala el Sr. Rivera con motivo de la apertura de causa en el Tribunal Supremo de la senadora valenciana Rita Barberá:

Evidentemente, esta medida ya era deseada con el objeto de llegar a cobrar una  pieza de caza mayor, pues era previsible la imputación (ahora investigación) de la veterana y popular (en ambos sentidos de la palabra) política: 24 años alcaldesa de la Ciudad de Valencia y que se despidió del cargo a pesar de haber ganado las elecciones, porque se reeditaron los principios del denominado  Pacte del Tinell catalán, que se ejemplifica en este  tuit de la formación política valenciana que tiene un ojo puesto en campo ideológico de la izquierda, y otro en la constitución de la nación catalana:

Así, entre cordones sanitarios, eliminación de cargos públicos por ser sujetos de una simple investigación judicial,  nos encaminamos hacia una sociedad como la descrita en la película  Minority Report (Sentencia previa), donde no ya los presuntos, sino los posibles  delincuentes futuros sean detenidos antes de cometer el crimen. Solo que en nuestro caso  la fuerza del PreCrimen estará dirigida por los  holdings de la comunicación, y el papel de PreCognitivos lo representarán los líderes políticos de las fuerzas emergentes.

Nada nuevo bajo el sol…  Todo nos retrotrae a la época medieval donde se producían las denominadas  cazas de brujas, consistentes en quemar en la hoguera a mujeres sospechosas de provocar fenómenos climáticos perniciosos, y de diversos males personales atribuidos a poderes demoníacos. Además, eran acusadas de llevar una vida sexual disoluta… En definitiva,  escarnio público como reacción ante el miedo que nos causa el  diferente y el odio que sentimos hacia él, sobretodo si manifiesta potencias superiores a las del común de los mortales.

Al paso que vamos (presentando a la corrupción como  único tema del debate político-mediático), entrar en política ha de llegar a ser una experiencia similar a  la de subirse al  Tren de la Bruja… para que te den…

 

 

La (im)possibilitat d’un Govern (d’Espanya) a la valenciana

Temps era temps… hi havia una coalició política catalana (CiU) hegemònica al seu territori i que facilitava la formació de governs espanyols, ara del PSOE, després del PP… Amb això, s’oferia estabilitat al sistema constitucional, alhora que s’aconseguien importants avantatges econòmics i de recepció de recursos per a Catalunya.

Ara, això s’ha acabat. Dins d’una legislatura on el PP va obtindre la majoria absoluta, el procés sobiranista mamprés per bona part de la societat civil catalana i que vullgué capitanejar l’Astut Artur Mas, ha trencat qualsevol possibilitat de col·laboració amb el govern del PP de Mariano Rajoy, i porta a la societat catalana cap a un carreró de difícil eixida, tot provocat per una postura maximalista que genera un gran conflicte a l’Estat Espanyol i dividix als catalans.

Les eleccions del 26-J han reiterat l’existència d’un nou marc parlamentari, on el bipartidisme imperfecte d’adés (PP, PSOE, i d’altres forces minoritàries) ha donat pas a una mena de tetrapartidisme asimètric i cojonero (PP-PSOE, més Unidos-Podemos i Ciudadanos), i es fa palés l’aïllament que pateix el partit més votat en els dos últims comicis electorals. L'(ex)secretari general del PSOE Pedro Sánchez s’havia mantingut ferm en el “NO es NO” per a  facilitar el govern de Rajoy formant part d’un govern de coalició, o amb la seua abstenció, al temps que emplaçava al PP a buscar el suport dels seus afins ideològics (tal vegada esta afinitat s’atribuïa a Ciudadanos, partit amb el qual el PSOE va subscriure un acord d’investidura i de govern?, o es tractava del PNB, amb qui els socialistes han col·laborat  a dojo en els governs bascos?).

L’útima guerra de Ferraz dins del Comité Federal ha tingut com a conseqüència l’abstenció dels socialistes al Congrés, per a fer possible el govern de Rajoy i evitar les terceres eleccions. Però una cosa és la investidura del President del Govern d’Espanya i una altra la governabilitat: caldrà aprovar pressupostos, lleis fonamentals, tal vegada, la reforma constitucional… O no, que diu El Gallego. El PP ja té un pacte amb Ciudadanos i Coalición Canaria: 170 escons, quan la majoria absoluta està en 176. Com el ‘grano’ de Mariano ha pujat al ‘tractor’ d’Aitor (PNB), el PP ha pogut comptar amb 175 vots favorables per a aprovar normatives beneficioses per a uns i d’altres. Encara en faltava 1 escó… que va ser entregat pel diputat de Nueva Canarias Pedro Quevedo, a canvi d’altres bons guanys per al poble canari.

Tot i que Compromís té 4 diputats, ningú no ha mirat cap a les terres valencianes per a cercar alguna alternativa favorable a la governabilitat de l’Estat. Per què? Tots han pactat amb tots: Ciudadanos, CC i NC, per a intentar la investidura de Pedro Sánchez. Fins i tot, el PSOE de Zapatero (i del Pacte del Tinell, que establia una línia roja al voltant del PP), va pactar la reforma de l’art. 135 de la Constitució, i el PP va fer lehendakari a Patxi López. El mateix Pedro Sánchez va arribat a acords amb el PP en matèria de lluita antiterrorista i d’altres temes d’Estat

Tots pacten amb tots, tret de Compromís que només pot pactar amb el PSOE (facció Pedro Sánchez) i d’altres forces d’esquerra (l’unica excepció la trobem a les Corts Valencianes amb l’acord unànim de totes les forces parlamentàries a la recerca d’un sistema de finançament just). Per què? La resposta està en el vent de la Història: el nacionalisme valencià s’ha configurat com una força d’esquerra, tot seguint la consigna ideològica de Joan Fuster segons la qual “el País Valencià, serà d’esquerres o no serà” (encara que n’afegia que “és més de dretes que la mare que l’ha parit”).

Per tant, l’estrategia de pactes del nacionalisme valencià l’ha dut a establir coalicions electorals, en primer lloc, amb Esquerra Unida (per a donar la Presidència de la Generalitat a Joan Lerma), i a hores d’ara, amb Podemos (per a donar eixa Presidència a Ximo Puig, i intentar fer President del Govern Espanyol a Pedro Sánchez). Tot dins d’una posició de fort enfrontament amb el PP, sobretot amb la denúncia de pressumptes casos de corrupció a València, la qual cosa ha valgut a la lideresa de Compromís, Mónica Oltra, una important presència mediàtica a les cadenes de televisió d’AtresMedia i Mediaset.

No obstant, la gravetat dels problemes que patix la societat valenciana, haurien de fer reflexionar al conjunt del valencianisme polític sobre la convinença de posar en dubte algun dels dogmes inamobibles i de posar al dia el seu ideari polític:

  • Un sistema de finançament injust on la Comunitat Valenciana és pagana, a pesar de ser pobra (la renda per càpita és inferior a la mitjana espanyola).
  • El tancament d’RTVV, cosa que fa a la valenciana com la única amb llengua pròpia (i sense ella) que no disposa del seu mitjà de comunicació autonòmic.
  • Els entrebancs per a les inversions estatals en infraestructures valencianes, així com l’enllestiment del Corredor Mediterrani, tan important per a l’impuls de l’economia valenciana, mediterrània, espanyola i europea.
  • La manca d’una política estatal en matèria hídrica que facilite l’arribada d’eixe recurs fonamental per al camp valencià.
  • Les conseqüències dolentes del “brexit” que planegen sobre les nostres exportacions, el sector turístic i el fenòmen residencial de britànics al territori valencià.
  • La impossible recuperació (i actualització) del Dret Civil Foral, atesa la vigència dels Decrets de Nova Planta…

Diuen que els periodes de crisis són moments d’oportunitats i de renovació. Precisament, en esta etapa tan complicada en els àmbits valencià, espanyol, europeu i mundial, el nacionalisme valencià podria haver donat un pas fonamental en la seua marxa cap a assolir l’hegemonia política a la Comunitat Valenciana, i jugar un paper decisiu en la política espanyola dins dels eixos següents:

A) El nacionalisme valencià com a agent mediador entre les postures sobiranistes del nacionalisme català (amb qui compartim àmbit lingüístic) i el posicionament centralista del PP, cosa que es podria plasmar en estes reformes:

  • Del sistema de finançament autonòmic, per a evitar disfuncionalitat i injusticies.
  • De la Constitució Espanyola, per a possibilitar un Estat més democràtic i funcional (en lluita contra la corrupció), així com donar resposta a les reivindicacions catalanistes [en faig una proposta a l’entrada #JuntspelSeny en la Cataluña Media (y en España entera) http://wp.me/p5yGMp-3P ].

B) El valencianisme polític com a frontissa entre el PP i el PSOE, amb qui governa la Generalitat Valenciana, en el camí de facilitar els acords que facen possible les reformes abans esmentades, i obrir eixa Segona Transició que ha de donar un nou impuls a la democràcia espanyola.

Considere que una força política que s’anomena nacionalista ha de donar satisfacció a les necessitats del seu poble, per damunt d’algunes qüestions ideològiques (maximalistes, per definició). Evidentment, l’ombra de Fuster és molt llarga i sempre ha suposat un entrebanc insalvable, perquè el moviment polític valencianista tinga com a prioritat absoluta la defensa de la identitat i dels interessos econòmics, socials i culturals del poble valencià.

Al remat, hom continua entonant “el País Valencià serà d’esquerres o no serà” (forever and ever)… i se’m cauen els parèntesis.

 

 

 

 

Generalitat Valenciana: Canvi a la versió ‘Open Windows XP’

Open Windows XP
(Finestres obertes en el relleu de la Presidència de la Generalitat. Font: Salva Almenar)

El canvi ha arribat a les institucions valencianes. Uns (el PSPV) estaven esperant-lo 20 anys ençà per a poder governar la Generalitat Valenciana. Altres (Compromís) l’han rebut com a aigua de maig per a obtindre l’Alcaldia del cap i casal -com a fet més destacable-, a més de compartir el poder autonòmic amb el PSPV.

Joan Ribó, flamant alcalde de la Ciutat de València va començar el seu mandat amb uns gestos ben significatius:

-Va dir que rebutjava la vara i el comandament.

-Va entrar en bicicleta a l’Ajuntament l’endemà de la presa de possessió del càrrec.

-Ha obert la porta principal de la Casa Consistorial i, sobretot, el seu icònic i faller balcó, mesura que ha sigut molt ben rebuda pels ciutadans valentins i els turistes.

-Ha assenyalat un dia a la setmana per a atendre personalment les peticions de la ciutadania.

Després d’unes llargues i complicades negociacions a tres bandes (PSPV, Compromís i Podem/os), Ximo Puig (XP) ha sigut nomenat com a segon Molt Honorable President de la Generalitat Valenciana socialista. Per a visualitzar la posada en marxa d’una nova versió del poder autonòmic, després de la interminable travessada del desert, XP també ha volgut obrir al públic portes i finestres de la Generalitat i de les seus de les diferents Conselleries.

Ara que han passat els moments inicials de l’explosió de l’alegria, cal aparcar les bicicletes i tancar-se als despatxos. Ha arribat el moment de gestionar…

Al meu parer, dos són els eixos d’una gestió eficient:

-Els objectius a aconseguir.

-El tarannà en què es mostra el lideratge.

Precisament, estos han sigut els factors que han provocat la pèrdua del poder per part del PP. Com a persona seriosa, responsable i, també, com a líder submis a Madrid, Alberto Fabra havia fonamentat la seua política en l’establiment de línies roges contra la corrupció en terres valencianes (una corrupció, per cert, inferior a l’andalusa, la catalana, la madrilenya, però que ha sigut amplificada, tant des de Gènova, com, sobretot, des d’alguns mitjans de comunicació).

La feblesa del lideratge de Fabra també s’ha mostrat en la rapidesa amb que va abandonar el barco -al contrari de la defensa espartana d’Esperanza Aguirre, p.ex.- tot i les dificultats que presentava el pressumpte acord del Tripartit Valencià.

Però, el problema per a la majoria dels valencians no eren les línies roges de Fabra, sinò les fronteres d’un sistema de finançament injust que no han sigut enderrocades des de la Generalitat Valenciana. Amb això, el PP -que tradicionalment era considerat pels valencians com el partit que millor defensava els interessos del poble valencià (vid. entrada anterior), ha perdut bona part del suport electoral, cosa que l’ha dut a una gran pèrdua de poder.

Oltra, fotògrafa
(Mònica Oltra retrata a Ximo Puig. Font: Bernardo Guzmán)

Comptat i debatut, una bona gestió des de les institucions valencianes, hauria de tindre en compte els factors següents:

-El PP, a pesar de tot, encara ha sigut el partit més votat per l’electorat valencià.

-La preeminència del PP i la forta pujada de Compromís demostren que el poble valencià vota en clau de defensa dels interessos comunitaris (vid. entrada anterior).

-Des del poder o la oposició, els partits amb representació institucional valenciana, hauran de treballar per a fer possible l’assoliment d’un sistema de finançament just. Sense ell, no es podrà desenvolupar cap política social, ni obrir cap televisió, ni res de res…

Els valencians estem acostumats -tot i que no estem conformats- al menyspreu constant del Govern Espanyol. Unes vegades, perquè el Govern de Madrid i el de València són del mateix signe polític i, per tant, cal pegar la cabotà. Altres voltes, perquè estos governs són de signe polític diferent i si el govern central ens fa la punyeta -com és la norma de la casa, el govern valencià es mostra radical en les seues reivindicacions. I de la gresca no hem tret res de profit, els valencians.

Això ha de canviar. Ja siga per convenciment ideològic, o per estratègia per a mantindre o assolir el poder, els partits valencians hauran de buscar un acord de mínims, per tal de presentar-se davant el Govern Central amb una única i potent veu. Ben mirat, no ha de ser complicat, atés que tots els líders i grups polítics valencians s’han manifestat a favor d’un finançament just per a la nostra Comunitat.

Estic convençut que el partit que no subscriga eixe acord de mínims no eixirà en la foto, i perdrà bona part del suport rebut en les urnes el dia 24 de maig de 2015.

Com ho veus?