#LoDeMadrid

Entre #LaTramaMediática se había extendido la etiqueta #LoDeValencia para expresar el alto grado de corrupción imputable al PP valenciano -partido que ha ostentado el gobierno de la Comunidad Valencia durante un largo periodo-, pero que, al contrario de lo que sucede en otros ámbitos autonómicos, se ha pretendido extender como idiosincrasia de todo el pueblo valenciano. Todo ello, a pesar de que las cifras indicaban que Andalucía, Cataluña y Madrid están muy por encima de Valencia en cuanto a número de casos, de personas investigadas o condenadas, y del importe de lo (presuntamente) mangado.

La lideresa madrileña Esperanza Aguirre acaba de dimitir de todos sus cargos políticos, tras haberse destapado #LaTramaMadrileña del caso Lezo -al que habría que sumar los casos Gürtel y Púnica– que forman parte de la (presunta) corrupción que se investiga en la Comunidad de Madrid. Así mismo, empieza el desfile carcelario de los miembros de la familia Pujol, con la entrada en prisión (provisional) del hijo primogénito. Con todo ello, ¿verdad que resulta impensable que se puedan difundir en los medios de comunicación frases como las que se dedicaron a la presunta corrupción del (PP) valenciano, atribuidas a otros pueblos hispánicos?:

-Por ejemplo, no entra en ninguna cabeza que en el programa Julia en la Onda, Julia Otero se llegara a preguntar: “¿El cocidito madrileño lleva chorizo?, tal y como hizo respecto de la paella valenciana“.

-Tampoco que en El Intermedio de La Sexta algún presentador impresentable pudiera señalar que: “Los madrileños llevan la corrupción en sus genes”, como se afirmó respecto de los valencianos.

-Y, mucho menos que el exgobernador del Banco España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, hubiese llegado a exclamar: “Caja Madrid es lo peor de lo peor”, frase dedicada a la CAM (por cierto, ¿peor que Caja Castilla La Mancha?, ¿peor que Catalunya Caixa?).

-Nunca se le ocurriría al pensador Manuel Castells escribir una frase como esta: “Madrid, probablemente el más corrupto gobierno de un país tan corrupto como España…”, pensamiento en origen dedicado, cómo no, a Valencia en su libro Redes de indignación y esperanza [sic muy oportuno, por actual], pág. 308)

-¿Quién en Antena 3 TV pensaría realizar un Especial Verbena de la Paloma dentro del programa Ahora Caigo, como el que se hizo sobre Las Fallas de Valencia? En dicho programa se destacaba la corrupción como una de las características más notables del pueblo valenciano, representado por un hombre sucio y desaliñado que llevaba una cartera cargada de billetes y chorizos. Para más inri, el presentador de dicho programa es el valenciano Arturo Valls.

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-¿Alguien se atrevería a aplicar estos pensamientos y frases relacionados con la corrupción al gazpacho andaluz, a la botifarra amb mongetes, a los andaluces y catalanes, a Cataluña o Andalucía, por ejemplo?

El malogrado escritor valenciano Rafael Chirbes, desveló en su día la causa de esa imagen de la Valencia corrupta:

El mito de la corrupción de la Comunidad Valenciana ha crecido porque no tenían el mismo poder que otras para frenar las informaciones, pero la Gürtel viene de Madrid“.

En este mundo (político) traidor, no es gratuita esa actitud acusatoria contra el pueblo valenciano. Cabría preguntarse: ¿A quién beneficia la imagen de una Valencia corrupta?:

  1. A la España centralista, y a la autonómica, incluidos los medios de comunicación, como antes se ha dicho. Es bien sabido que las personas y las colectividades necesitan chivos expiatorios a los que atribuir toda la responsabilidad por los males que afectan a todos. Esto ha ayudado a que Valencia se haya convertido en ese pueblo sumiso al que hay que sangrar para que no cese de ofrenar nuevos recursos al resto de España, a pesar de estar dentro del rango de las comunidades pobres (con una renta per cápita inferior a la media estatal).
  2. A los partidos adversarios del PP, pues con ello consiguen presencia mediática y una posición de fuerza ante la opinión pública, para proseguir el camino hacia la conquista del poder. Solo ello puede explicar la omnipresencia en La Sexta de la lideresa de Compromís Mónica Oltra.
  3. A las direcciones del PP de otras comunidades autónomas, y a la misma dirección central de dicho partido, para derivar el foco de atención de la presunta corrupción que, por ejemplo, tiene su origen en Madrid (Bárcenas, Gürtel, Púnica, Lezo…).

 

De esta manera, el pueblo valenciano se encuentra maniatado entre la lucha partidista y el autoodio generado por esa imagen de pueblo corrupto, lo que facilita la extracción de sus recursos económicos hacia el resto de España, además de impedir que Valencia tenga el papel protagonista, que le correspondería por su peso demográfico y económico, en la redefinición del sistema financiero autonómico y en la posible reforma constitucional.

La actitud de los partidos políticos que operan en nuestro territorio no presagia nada bueno, en cuanto a que nuestra Comunitat deje de continuar pagando el pato de los platos rotos ocasionados por la crisis y los casos de corrupción que se extienden por toda España.

Así, #TotsAUnaVeu, “Montemos el pollo“… y acabemos por cantar: “Per a ofrenar…”

 

(Fuente de la fotografía: Público.es)

Corrupción: Cautivo y desarmado el pueblo valenciano…

La flamante Ministra de Sanidad, Dolors Montserrat (al cuadrado), pagó la novatada al pinchar el globo-sonda lanzado por ella misma sobre la posible revisión del copago farmacéutico. Presente en el Gobierno de Mariano Rajoy como cuota catalana en su seno (hay que efectuar gestos de cariño hacia los hoscos catalanes independentistas), la bisoñez de la Dolors aún hace más sangrante la ausencia total de ministros valencianos en dicho Gobierno, e incluso en el segundo escalón de la Administración del Estado, tras la defenestración del anterior Ministro de Asuntos Exteriores, el (medio) valenciano José Manuel García Margallo, así como de la Secretaria de Estado Susana Camarero (precisamente en el Ministerio de Sanidad).

Destacados periodistas catalogados de derechas, como Francisco Marhuenda (director de La Razón), Antonio Martín Beaumont (director de ESdiario) y Antonio Jiménez (presentador de El Cascabel en 13TV), habían mostrado su extrañeza y repulsa a ese cordón sanitario impuesto por el PP de Madrid al PP valenciano, y que se extendía a la falta de protagonismo de este último en la organización del próximo Congreso del PP, que tendrá lugar en el mes de febrero.

Aunque no explicitado, este desarme del ya exiguo poder valenciano en Madrid se justifica por la corrupción atribuida a la sección valenciana del PP. En el pasado ya se demostró la relación entre la (presunta, aunque mediática) corrupción valenciana y el alejamiento del poder central de los líderes de la derecha valenciana. El periodista cántabro Fernando Jaúregui cuenta un episodio significativo en su libro Historia vivida de España (Memorias y biografías):

“Claro que había nombramientos que yo no lograba entender (o sí…), como el de la titular de Sanidad, Ana Mato, que fue a parar a la cartera que en principio parecía destinada a Esteban González Pons: alguna maniobra orquestal en la oscuridad, de esas que siempre se producen desde los «aparatos» ante una formación de Gobierno o en los entresijos de las crisis ministeriales, propició que a González Pons un periódico le relacionase de manera no muy justificada, casualmente en aquellos días en los que se tejía el nuevo elenco ministerial, con los manejos de Urdangarín en la Comunidad Valenciana en el marco del «caso Noos».”

En ¡Es el cambio, estúpido! España en la segunda transición, de Fernando Jáuregui y Federico Quevedo, se concretan un poco más los protagonistas de este rocambolesco no-nombramiento:

“Según Jáuregui, cuando Rajoy formó el Gobierno tenía casi decidido otorgar el Ministerio de Sanidad a Esteban González Pons; pero aparecieron esos días inoportunas informaciones en El Mundo, relacionando indirectamente a Pons con el caso Nóos, y allí acabó la nonata carrera ministerial del valenciano, hoy eurodiputado. ¿Quién y por qué filtró esos días la información sobre González Pons que llevó a Mato al Ministerio? Jáuregui y Pons, y muchos otros como Pons en el PP, creían saberlo. Más miserias de la política” (y de la prensa, habría que añadir).

La desaparición en la escena política española de los líderes del PP valenciano -que ha tenido su corolario dramático con la muerte física, real, de Rita Barberá-, se puede rastrear en la trayectoria mediática que discurre entre las 169 portadas sobre el inocente Francisco Camps que, según el periodista Arcadi Espada, publicó El País, hasta la atención dedicada por El Mundo y otros periódicos y medios de comunicación (principalmente, las televisiones Cuatro y La Sexta). Pues como afirma Moisés Naím en Repensar el mundo: 111 sorpresas del siglo XXI:

“Las reputaciones periodísticas o el éxito económico de cualquier medio ya no podían ignorar el apetito del público por saber cada vez más sobre la deshonestidad —real o presunta— de sus gobernantes”.

Y, al interés (político y crematístico de la prensa) hay que añadir el de los líderes de los partidos de la oposición, así como del propio PP, en su lucha por la obtención del poder en los órganos de la Administración y las estructuras partidarias. Ello, además, asegura la presencia en las ventanas catódicas, a través de las cuales la gente se hace una idea del mundo que le rodea. En este sentido, dice Naím:

“Las acusaciones de corrupción se convirtieron en un arma política y electoral común y muy potente. Se hizo normal entre los candidatos a cualquier cargo público declararse jefe de la campaña de «manos limpias» y acusar al adversario de cómplice del viejo orden corrupto.”

Ante la repetida imagen de la Comunidad Valenciana como el territorio de la corrupción por antonomasia, los datos aportados recientemente por el Poder Judicial, y que se muestran en el encabezamiento, desmienten tajantemente dicha pretensión aireada en las sedes parlamentarias y en los medios de comunicación. Alguien debería (pero no lo hará) pedir perdón; por ejemplo el bocazas de Miguel Ángel Revilla, Presidente de Cantabria, que en sus actuaciones televisivas siempre tenía a punto en su vivaz lengua la expresión “¡lo que está pasando en Valencia!”, refiriéndose a los casos de corrupción.

Es evidente que para muchos actores políticos viene bien a sus intereses de liderazgo personal y de partido el airear los presuntos casos de corrupción valenciana, pero habrá que constatar que el final de la película no es demasiado feliz para el conjunto del pueblo valenciano: la destrucción de puentes entre los diferentes partidos de ámbito valenciano y de estos con el Gobierno Central -¡tan necesitado de apoyos parlamentarios en la presente legislatura!-, conduce a la marginación de la Comunidad Valenciana en el diseño de la política estatal. Y ya sabemos que si no se participa en la toma de decisiones políticas, por lo general, estas se volverán en contra de los intereses del ausente. De esta manera, a los valencianos se nos reservará el papel subalterno que tan bien sabemos desempeñar.

Así, si nadie lo remedia -y no parece que nadie quiera asumir el compromís de remediarlo- la Comunidad Valenciana continuará con el papel de pobre-pagana en el escenario del nuevo sistema de financiación autonómica: Papá-Estado y sus hijastras autonómicas -ávidas de recursos económicos y de inversiones- no van a permitir otro desenlace.

 

 

 

 

¡Se armó el belén!… a la valenciana

Ante las dificultades planteadas por la crisis económica, los políticos españoles y los medios de comunicación nacionales (principalmente, La Sexta) han encontrado un chivo expiatorio: el pueblo valenciano, con sus representantes políticos, su clase empresarial y sus personalidades destacadas, por … Continua llegint

#Valencia: ‘Dos veces leal’, ¿o más corrupta que ninguna?

Del siglo XVII son las “L” a cada lado del escudo de Valencia, simbolizando el título de “dos veces leal”, otorgado por Pedro el Ceremonioso a la ciudad en reconocimiento a la resistencia opuesta por Valencia a Pedro el Cruel de Castilla durante la Guerra de los Dos Pedros (13561365), y le concede el derecho a utilizar sus armas y la corona real.

De un tiempo a esta parte, de uno a otro confín, se ha extendido  la imagen de la Ciudad y el (ex)Reino de Valencia como el territorio más corrupto de España, a pesar de que las cifras indican que Andalucía, Cataluña y Madrid están muy por encima de Valencia en cuanto a número de casos y en importe de lo “mangado”. Bajo la etiqueta cómplice de #lodevalencia, algunos ya están pensando en cambiar en el escudo de Valencia las dos “L” por las dos “C”, de “doblemente corrupta”.

Estas imputaciones de corrupción se atribuyen al PPCV, partido que ha ostentado el gobierno de la Comunidad Valencia durante un largo periodo, pero que, al contrario de lo que sucede en otros ámbitos autonómicos, se extiende a la imagen corrupta de todo el pueblo valenciano.

Como muestra, unos botones:

Julia en la Onda: “¿La paella valenciana lleva chorizo?”

El Intermedio de La Sexta: “Los valencianos llevan la corrupción en sus genes”.

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, exgobernador del Banco España: “La CAM es lo peor de lo peor” (¿peor que Caja Castilla La Mancha?, ¿peor que Catalunya Caixa?).

-“Valencia, probablemente el más corrupto gobierno de un país tan corrupto como España…” (Manuel Castells, Redes de indignación y esperanza, pág. 308).

-Especial Fallas de Valencia en el programa Ahora Caigo, de Antena 3. Entre las características más notables del pueblo valenciano está la corrupción, representada por un hombre que lleva una cartera cargada de billetes y chorizos. Para más inri, el presentador de dicho programa es el valenciano Arturo Valls.

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-Y lo que te rondaré, morena…

¿Quienes están interesados en difundir la imagen de la corrupción en general?:

Los medios de comunicación españoles, que utilizan los casos de corrupción (que llegan bien dosificados como ondas gravitacionales de fenómenos que ocurrieron en un pasado más o menos remoto) para tener maniatada a la clase política. Quitan y ponen líderes y gobernantes, al tiempo que orientan las políticas que deben seguir los partidos políticos y los gobiernos.

La plataforma político-mediática #Democracia_Virtual_Ya (Cuatro, TeleCinco, La Sexta…) cuyo objetivo principal es el debilitamiento de los partidos y el trasvase del debate político desde los parlamentos hacia los platós de televisión. Ahí, la corrupción es el tema estrella en los programa de debate, de humor y en los informativos.

Con ello se produce una degradación del sistema democrático en su conjunto, por la siguientes razones:

  • Los ciudadanos dejan de confiar en sus líderes y representantes políticos.
  • No se permite centrar el debate político en las alternativas reales a las deficiencias inherentes al sistema capitalista.
  • Se cede el timón de la política a los mass media, lo que provoca la espectacularización y frivolización de la misma.

 

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Imagen, ya viral, de Francisco Camps, expresident de la Generalitat Valencia, por obra y gracia de 169 portadas de El País (declarado no culpable en el juicio de “los trajes”), y Rita Barberá, que fue alcaldesa de Valencia y senadora territorial por las Cortes Valencianas, de la que se pidió su dimisión en vida pese a no haber estado en la situación de investigada. Por cierto, con esta foto se quiso transmitir la idea de corrupción y derroche de los dirigentes valencianos, cuando darse unas vueltas por el Circuito Ricardo Tormo en Ferrari puede costar unos 50 euros.

¿A quién beneficia la imagen de una Valencia corrupta?:

A la España centralista y  autonómica, en su conjunto, incluidos los medios de comunicación, como antes se ha dicho. Es bien sabido que las personas y las colectividades necesitan chivos expiatorios a los que atribuir toda la responsabilidad por los males que afectan a aquellos. Así, Valencia se ha convertido en ese pueblo al que hay que sangrar para que no cese de aportar recursos al resto de España, a pesar de estar dentro del rango de las comunidades pobres (renta per cápita inferior a la media estatal)

A los partidos adversarios del PP, pues con ello consiguen presencia mediática y una posición de fuerza ante la opinión pública, para proseguir el camino hacia la conquista del poder.

A las direcciones del PP de otras comunidades autónomas y a la misma dirección central de dicho partido, para derivar el foco de atención de la presunta corrupción que, por ejemplo, tiene su origen en Madrid (Bárcenas, Gürtel, Púnica…)

 

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Rita en su ventana

El escritor valenciano Rafael Chirbes, en declaraciones a El Confidencial, desveló la causa de esa imagen de una Valencia corrupta:

El mito de la corrupción de la Comunidad Valenciana ha crecido porque no tenían el mismo poder que otras para frenar las informaciones, pero la Gürtel viene de Madrid“.

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Pues, eso… #lodevalencia, #jodevalencia. Pero… #lovevalencia

 

Cuéntame El Patito Feo (a la valenciana)

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¿Por qué afirmamos que la Comunitat Valenciana es El Patito Feo de España, dentro de la charca española?

1.- Por marginación del Estado en cuanto a financiación e inversiones públicas

La Comunitat Valenciana es un caso raro, pues es la única que además de pobre (su renta per cápita está por debajo de la media nacional), es pagana (contribuye en lugar de recibir fondos estatales). Además, el nivel de inversiones del Estado no se corresponde con el peso poblacional y económico de nuestra Comunitat. Todo ello la ha conducido a ser la única que no tiene radiotelevisión pública propia, cuando posee lengua propia. Nadie niega este hecho.

2.- Por percepción negativa de los ciudadanos de las restantes Comunidades Autónomas

Según un estudio de 2011, “… hoy las comunidades que despiertan mayor confianza entre los españoles son las de Madrid (24%), Cataluña (22%) y Andalucía (21%). La Comunidad Valenciana inspira seguridad a solo un 12% de los encuestados, un porcentaje que la sitúa por detrás de vascos, asturianos y casi al mismo nivel de castellano-leoneses y extremeños. Si hacemos la pregunta contraria (comunidades que generan menor confianza), (Cataluña (33%) y el País Vasco (30%) lideran la lista, seguidas por Andalucía (25%), Madrid (20,3%) y… ¡la Comunitat Valenciana (20,1%)! Séptima en mayor confianza y quinta, empatada con la cuarta, en mayor desconfianza… Se puede entender que catalanes y vascos sean vistos de manera suspicaz por un nutrido grupo de españoles o que, al revés, Madrid lo sea igualmente para muchos catalanes y vascos, pero ¿y los valencianos? ¿Qué hemos hecho para ser considerada la quinta (¡casi la cuarta!) comunidad que inspira menor confianza de toda España? Una comunidad que en su himno ‘regional’ especifica que la región vive y trabaja ‘para ofrendar nuevas glorias a España…’ y que no dispone de mayorías políticas nacionalistas […] Para los ‘amigos’ catalanes, la confianza en los valencianos es todavía menor que para la media de los españoles: solo un 10,7% de los encuestados en Cataluña declaran confiar en la Comunitat Valenciana, una confianza mucho menor que la que los catalanes tienen depositada en Madrid (18%) […] Si preguntamos a los habitantes de Cataluña qué comunidades autónomas les generan menor grado de confianza, la primera es Madrid (33%) y la segunda…, la Comunitat Valenciana (30,4%), muy por encima de la tercera (Andalucía, con un 24,2%)” (Josep Vicent Boira, Valencia, La tormenta perfecta, pág. 48).
Por ello, nos preguntamos: ¿Hasta cuándo los valencianos hemos de continuar ofrendando nuevas glorias a España? ¿Hay alguien que aún se crea, en serio, el proyecto de Països Catalans?

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(Patos en el Parque de Marxalenes, Valencia)

3.- En consecuencia, por falta de solidaridad de las demás Comunidades Autónomas

-Desean que continúe ejerciendo el papel de Cenicienta y Patito Feo de España (alguien tiene que continuar pagando el pato).

-¿Agua..? “para los patos”. Ni trasvase del Ebro (Cataluña y Aragón se oponen, como si el agua fuese de su propiedad), ni trasvase Tajo-Segura (García Page, Presidente de Castilla-La Mancha con el apoyo de Podemos, pretendía cargárselo de un plumazo).

4.- Por ser considerada la Comunidad más corrupta

Tal vez, la percepción negativa que se tiene del pueblo valenciano provenga de la idea, tan compartida por el resto de españoles, de que la Comunitat Valenciana es la más corrupta de España. Como muestra, unos botones:

-“Valencia, probablemente el más corrupto gobierno de un país tan corrupto como España…” (Manuel Castells, Redes de indignación y esperanza, pág. 308).

-“La CAM es lo peor de lo peor…” (Miguel Ángel Fernández Ordóñez, cuando era Gobernador del Banco de España).

-“La corrupción está inscrita en los genes de los valencianos” (Un presentador, impresentable) de La Sexta.

… Y se quedan más anchos que largos… Solo se atreven a decir estas cosas del pueblo valenciano porque, desde los tiempos del Conde-Duque de Olivares nos tienen por “más muelles”.

Sin embargo, con datos y números en la mano, ¿alguien puede afirmar seriamente que la corrupción está más extendida en la Comunitat Valenciana que en la Andalucía de los ERE, el fraude multimillonario de los contratos de formación, y la red clientelar que impide la alternancia política en esa comunidad)? ¿Valencia más corrupta que la Cataluña del Molt exHonorable Pujol y de las ‘mordidas’ del 3-4%? ¿Valencia gana a Madrid en materia de corrupción, si tenemos en cuenta dónde está el origen de las tramas Gürtel y Púnica, desde dónde operaba Bárcenas, y cuál era el nivel de corrupción en Caja Madrid?

Otra cosa es que, tanto a las personas físicas como a las jurídicas, siempre les conviene tener a mano un chivo expiatorio que cargue con las culpas de los demás. En materia de corrupción, ha venido bien señalar a la Comunitat Valenciana como la más corrupta, para así continuar progresando, y manteniendo pobre, pagana y sumisa a Valencia. También -o, sobre todo- a Madrid, al Gobierno de España y al PP madrileño y español, para que nuestra Comunitat pagara el pato de los platos rotos ocasionados por la crisis y los casos de corrupción destapados, principalmente, por los medios de comunicación.

En fin… Por la dignidad del pueblo valenciano, este cuento… ¿se ha acabado?