El ‘procés’, o el ‘harakiri’ de la clase política catalanista

En un breve lapso de tiempo tuvieron lugar dos actos políticos con relevancia para el pueblo valenciano:

  1. Mariano Rajoy vino a Valencia para presidir el inicio del curso político del PP. Lo único que recogieron los medios de comunicación fueron las declaraciones del Presidente del Gobierno sobre el problema catalán.
  2. Ximo Puig se reunió en la Moncloa con Mariano Rajoy para tratar sobre el sistema de financiación autonómica, el mismo día en que este recibía a los líderes del PSOE, Pedro Sánchez, y de Ciudadanos, Albert Rivera, para tratar (¡cómo no!) las medidas a adoptar ante el golpe de Estado que empezaba a tomar forma en el Parlament de Cataluña.

¿Algún medio se hizo eco de la visita del President del Gobierno Valenciano y del compromiso del Presidente del Gobierno Español de comenzar la reforma del sistema de financiación autonómica antes de que finalice el presente año?

Precisamente, una de las consecuencia más nefastas del procés (que coincide con los objetivos  de los independentistas catalanes), es el virtual aplanamiento del territorio español, la uniformización de las distintas Comunidades Autónomas que lo componen. De esta manera, destaca sobre este magma autonómico uniforme la idea -el proyecto insolidario- de construcción de la nación catalana. Unas palabras de Alfred Bosch, entonces portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, al diario La Razón, el dia 19-4-14, ponen de manifiesto el afán uniformizador de una España sin Cataluña:

A nivel cultural para España [la independencia de Cataluña] significaría dejar de cuestionarse si ha de ser plural o no. Es posible que al no estar nosotros en el Congreso no se diera ese permanente llamamiento a hacer las cosas de otra manera, en otro idioma y a tener en cuenta a otro país u otra nación, como es el caso de Cataluña. Yo creo que eso podría dar una cierta tranquilidad a la nación española y no estaría en un interrogante permanente. Creo que hay mucha gente en España que eso lo agradecería“.
O sea, valencianos y baleares (después de darnos la matraca y vendernos la quimera de nuestra integración en los Països Catalans) y vascos, y gallegos, y andaluces, y aragoneses… dentro de la España definitiva, y no una España cualquiera, sino una nación uniforme y centralista, sin ningún signo de pluralismo; castellana, tranquila!..

Como anticipo de todo ello, ni en el acto del PP en Valencia, ni en la visita de Ximo Puig a la Moncloa, han salido a la opinión pública los graves problemas que atenazan a la sociedad valenciana:

  1. La infrafinanciación (la publicación de las últimas balanzas fiscales, las correspondientes al año 2014, ponen de manifiesto que la Comunidad Valenciana es la peor tratada, una vez más, en el sistema de financiación actual).
  2. La escasa inversión estatal en infraestructuras.
  3. La falta de una política hídrica solidaria y justa.
  4. La no recuperación del Derecho Civil Foral

Así, sea cual sea el lugar donde se ponen los focos de la noticia, tan solo se habla del tema que corrompe la vida política catalana y española: el desafío catalanista en todas sus formas y variantes, que supone un doble golpe a la democracia española, en cuanto

  • Negación del sistema constitucional, por cierto, edificado al gusto del nacionalismo catalán y que contó con la participación inestimable de los padres de la Constitución Miquel Roca y Jordi Solé Tura. Además, fue bendecido por la presencia en Barcelona del President de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, de ERC, así como por el 91% del electorado catalán. Tampoco podemos olvidar que los diferentes sistemas de financiación y las inversiones del Estado en Cataluña siempre han sido pactados con el poder catalán.
  • Saturación del espacio comunicacional español, donde solo se habla del problema catalán, igual que en el campo deportivo el Real Madrid y el Barça excluyen al resto de equipos de los principales canales de comunicación.

Aprovechando los efectos nocivos de la crisis económica y el crecimiento de las semillas plantadas en los campos de la educación y de la propaganda antiespañola, la actual clase política catalana ha considerado que había llegado el momento de ver cumplida la meta larvada del nacionalismo catalán: la consecución de la independencia. En este intento de lograr los objetivos deseados, caiga quien caiga, en el Parlament de Cataluña se ha escrito (¡y firmado!) la página más vergonzosa de la democracia española desde el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981, desarrollado principalmente en el Congreso de los Diputados y en las calles de Valencia.

Consciente o inconscientemente, los líderes independentistas catalanes se han pasado cuatro naciones. Al consumar con sus firmas el procés (antes solo virtual) han provocado la reacción de todo el aparato estatal ante sus actos jurídicos, por lo que -con toda probabilidad- frustrará este intento de rebeldía anticonstitucional.

Si ello es así, todo el procés quedará circunscrito a un mero procedimiento de selección de los líderes políticos de Cataluña:

  1. Artur Mas, sucesor del presunto capo de la Logia Mafiosa del 3%, inició el procés, después de la multitudinaria Diada del año 2012.
  2. Las CUP -pilotos/as consentidos/as del procés– exigen, y consiguen, la cabeza de Mas que, posteriormente, es inhabilitado por los tribunales de justicia junto con dos de sus conselleras y el diputado Francesc Homs.
  3. Carles Puigdemont sucede a Mas y da el impulso definitivo al procés. El procedimiento ilegal llevado a cabo en el Parlament para aprobar las llamadas Leyes de Desconexión, y la firma mancomunada de las mismas, provocará la inhabilitación -y alguna condena de prisión- para el President, sus consellers, algunos alcaldes, autoridades y funcionarios.

Por ello, después del presumible fracaso del 1-O podrá abrirse un nuevo periodo político dirigido por una nueva clase política catalana que, como producto de las frustraciones individuales, la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos por la finalización de la crisis, logrará rebajar el nivel actual de radicalización política. La nueva clase política catalana debería establecer los objetivos siguientes:

  • Restañar la división social producida en Cataluña por el procés.
  • Llevar a cabo los pactos necesarios con el Estado y las demás Comunidades Autónomas, para conseguir un sistema de financiación lo más justo posible, y  una reforma de la Constitución que la adapte al desarrollo actual de la sociedad española y al sentir de los ciudadanos.

Confiemos también en que, con tanto meneo, la clase política valenciana salga de la larga modorra política e ideológica en la que anda sumida, y pueda asumir un papel protagonista en defensa de los intereses del pueblo valenciano y el establecimiento del nuevo marco político español.

 

(Fotografía: ABC.es)

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Independiente de Cataluña – Real Español: 1-0. ¿A qué jugamos?

La fecha señalada para la celebración del referéndum hacia la independencia virtual de Cataluña, no puede ser casual: el incierto, alarmante y confuso 1-O, que bien podría asimilarse a la inauguración del marcador en cualquier juego de pelota, como el fútbol, por ejemplo. Este podría ser el desarrollo del (des)encuentro:

1-0. (Marcado en clarísimo fuera de juego constitucional).

Se adelanta en el tanteador el Govern de la mayoría parlamentaria -que no electoral- del movimiento independentista catalán, lo que le aporta las siguientes ventajas tácticas:

  • Juega al ataque y va por delante del Gobierno Español en el juego político, el cual, además, se encuentra a la defensiva y actúa a rebufo de las iniciativas que adopta el Govern Català. Mientras, la mayoría social y electoral catalana -que no es independentista- como cualquier mayoría silenciosa que se precie, calla (aunque vota que es un primor).
  • Se ha asegurado la presencia machacona en los medios de comunicación, de manera que copa día tras día las parrillas televisivas, las ondas de radio y el papel-prensa, sin fisura alguna.
  • Con la inauguración del marcador político y social, y el miedo que ha metido en el cuerpo de la clase política y de los ciudadanos en general, se garantiza que -sea cual sea el resultado final- se acabará mejorando el posicionamiento de Cataluña dentro de la estructura estatal, con el logro de mayores cotas de autogobierno, la obtención de más recursos económicos e inversiones estatales en infraestructuras (para empezar ya han sido aprobados 4.200 millones por el Gobierno de Mariano Rajoy). Probablemente, se producirá también el reconocimiento de Cataluña como nación, mediante una reforma simple o reforzada de la Constitución Española.
  • Al mismo tiempo, le permite correr un tupido velo con la estelada para tratar de cubrir las vergüenzas del régimen corrupto del 3%, que de forma tan eficiente gestionó la saga de los Pujol y otros dirigentes de la virtualmente extinta Convergència Democràtica de Catalunya.

Forofos de estas jugadas estratégicas no le van a faltar al seleccionado nacional independentista: tanto Podemos como el nuevo PSOE del renovado secretario general Pedro Sánchez, ya se han manifestado favorables al tratamiento fiscal privilegiado para Cataluña, respecto de los demás pueblos de esa nación de naciones que atiende al nombre de España. (Por cierto, ¿Valencia será la tercera nación, después de Cataluña y Euskadi?).

Que en el camino hacia el triunfo algunos miembros del Govern y otros líderes políticos independentistas hayan acabado chupando banquillo -por el cese en sus funciones-, o sentados en el banquillo de los acusados para terminar inhabilitados, supone un precio insignificante en comparación con los beneficios que pueden obtener en conjunto. En este sentido, existe una buena cantera de políticos valencianos que, habiendo sido declarados no culpables o no imputados en procesos judiciales contra la corrupción, hace tiempo que han sido inhabilitados de facto, tras pasar por el largo y tortuoso camino que conduce hacia la pena de telediario. Véase:

  • Francisco Camps, expresidente de la Generalitat Valenciana, por el contencioso de los trajes.
  • Alfonso Grau, exprimer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valencia, por el caso Nóos.
  • Sonia Castedo, exalcaldesa de Alicante, a quien le archivaron el caso Rabasa, aunque tiene pendiente otro proceso.
  • Rita Barberá, exalcaldesa de Valencia, investigada por el llamado pitufeo de 1.000 euros y el caso Ritaleaks (gastos en viajes y bolsos, denunciado por Compromís, del que fue absuelta), con el resultado de su inhabilitación política y su postrera muerte física.
  • En esa misma línea, cuando en España no había más madera en materia de corrupción que aquello que los medios de comunicación españoles denominaron #LoDeValencia, el líder político valenciano Esteban González Pons vio truncado su camino hacia un Ministerio en el Gobierno del PP porque una campaña bien orquestada lo señaló como “presunto implicado” en un caso de corrupción…

1-1.

No obstante, el Estado Español es una maquinaria algo anticuada, pero a la vez potente y más o menos bien engrasada. De momento, aunque parece ir a remolque de las desafiantes iniciativas del Govern Català (más verbales y gestuales que efectivas), esconde sus mejores cartas (como también trata de hacer el independentismo) con el objetivo de intentar empatar el envite, primero, y acabar venciendo finalmente en el pulso lanzado por los soberanistas catalanes. Por ello, dirige una batería completa para sojuzgar la voluntad ganadora del adversario:

  • La fiscalización semanal de las cuentas de la Generalitat Catalana por el Gobierno de España, al objeto de impedir que se desvíen gastos finalistas hacia la organización del referéndum por la autodeterminación.
  • La Fiscalía y la Judicatura pisan los talones a las autoridades catalanas que pudieran resultar responsables de organizar la consulta inconstitucional, y que podrían resultar inhabilitados y, lo que es peor, sancionados con multas que afectaran al patrimonio personal de los condenados.

Según lo expuesto, lo normal es que la partida acabe en tablas. Pero sabemos que en el fúrbol todo puede ocurrir hasta que el árbitro pita el final del partido: desde que algún equipo marque en el último minuto y logre la victoria… hasta que alguien acabe en prisión…

Aunque casi lo más probable es que el empate conduzca a una prórroga interminable… a nuevas y tediosas temporadas de Pasión de Catalanes.

De todas las maneras, aunque el Gobierno Español acabe imponiéndose en el reto separatista y logre impedir la celebración del referéndum, los independentistas siempre podrán celebrar el 1-0 inaugurador de la temporada, y exclamar: “que nos quiten lo bailao“.

(Fuente de la fotografía: EcoDiario.es – elEconomista.es)

 

#LoDeMadrid

Entre #LaTramaMediática se había extendido la etiqueta #LoDeValencia para expresar el alto grado de corrupción imputable al PP valenciano -partido que ha ostentado el gobierno de la Comunidad Valencia durante un largo periodo-, pero que, al contrario de lo que sucede en otros ámbitos autonómicos, se ha pretendido extender como idiosincrasia de todo el pueblo valenciano. Todo ello, a pesar de que las cifras indicaban que Andalucía, Cataluña y Madrid están muy por encima de Valencia en cuanto a número de casos, de personas investigadas o condenadas, y del importe de lo (presuntamente) mangado.

La lideresa madrileña Esperanza Aguirre acaba de dimitir de todos sus cargos políticos, tras haberse destapado #LaTramaMadrileña del caso Lezo -al que habría que sumar los casos Gürtel y Púnica– que forman parte de la (presunta) corrupción que se investiga en la Comunidad de Madrid. Así mismo, empieza el desfile carcelario de los miembros de la familia Pujol, con la entrada en prisión (provisional) del hijo primogénito. Con todo ello, ¿verdad que resulta impensable que se puedan difundir en los medios de comunicación frases como las que se dedicaron a la presunta corrupción del (PP) valenciano, atribuidas a otros pueblos hispánicos?:

-Por ejemplo, no entra en ninguna cabeza que en el programa Julia en la Onda, Julia Otero se llegara a preguntar: “¿El cocidito madrileño lleva chorizo?, tal y como hizo respecto de la paella valenciana“.

-Tampoco que en El Intermedio de La Sexta algún presentador impresentable pudiera señalar que: “Los madrileños llevan la corrupción en sus genes”, como se afirmó respecto de los valencianos.

-Y, mucho menos que el exgobernador del Banco España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, hubiese llegado a exclamar: “Caja Madrid es lo peor de lo peor”, frase dedicada a la CAM (por cierto, ¿peor que Caja Castilla La Mancha?, ¿peor que Catalunya Caixa?).

-Nunca se le ocurriría al pensador Manuel Castells escribir una frase como esta: “Madrid, probablemente el más corrupto gobierno de un país tan corrupto como España…”, pensamiento en origen dedicado, cómo no, a Valencia en su libro Redes de indignación y esperanza [sic muy oportuno, por actual], pág. 308)

-¿Quién en Antena 3 TV pensaría realizar un Especial Verbena de la Paloma dentro del programa Ahora Caigo, como el que se hizo sobre Las Fallas de Valencia? En dicho programa se destacaba la corrupción como una de las características más notables del pueblo valenciano, representado por un hombre sucio y desaliñado que llevaba una cartera cargada de billetes y chorizos. Para más inri, el presentador de dicho programa es el valenciano Arturo Valls.

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-¿Alguien se atrevería a aplicar estos pensamientos y frases relacionados con la corrupción al gazpacho andaluz, a la botifarra amb mongetes, a los andaluces y catalanes, a Cataluña o Andalucía, por ejemplo?

El malogrado escritor valenciano Rafael Chirbes, desveló en su día la causa de esa imagen de la Valencia corrupta:

El mito de la corrupción de la Comunidad Valenciana ha crecido porque no tenían el mismo poder que otras para frenar las informaciones, pero la Gürtel viene de Madrid“.

En este mundo (político) traidor, no es gratuita esa actitud acusatoria contra el pueblo valenciano. Cabría preguntarse: ¿A quién beneficia la imagen de una Valencia corrupta?:

  1. A la España centralista, y a la autonómica, incluidos los medios de comunicación, como antes se ha dicho. Es bien sabido que las personas y las colectividades necesitan chivos expiatorios a los que atribuir toda la responsabilidad por los males que afectan a todos. Esto ha ayudado a que Valencia se haya convertido en ese pueblo sumiso al que hay que sangrar para que no cese de ofrenar nuevos recursos al resto de España, a pesar de estar dentro del rango de las comunidades pobres (con una renta per cápita inferior a la media estatal).
  2. A los partidos adversarios del PP, pues con ello consiguen presencia mediática y una posición de fuerza ante la opinión pública, para proseguir el camino hacia la conquista del poder. Solo ello puede explicar la omnipresencia en La Sexta de la lideresa de Compromís Mónica Oltra.
  3. A las direcciones del PP de otras comunidades autónomas, y a la misma dirección central de dicho partido, para derivar el foco de atención de la presunta corrupción que, por ejemplo, tiene su origen en Madrid (Bárcenas, Gürtel, Púnica, Lezo…).

 

De esta manera, el pueblo valenciano se encuentra maniatado entre la lucha partidista y el autoodio generado por esa imagen de pueblo corrupto, lo que facilita la extracción de sus recursos económicos hacia el resto de España, además de impedir que Valencia tenga el papel protagonista, que le correspondería por su peso demográfico y económico, en la redefinición del sistema financiero autonómico y en la posible reforma constitucional.

La actitud de los partidos políticos que operan en nuestro territorio no presagia nada bueno, en cuanto a que nuestra Comunitat deje de continuar pagando el pato de los platos rotos ocasionados por la crisis y los casos de corrupción que se extienden por toda España.

Así, #TotsAUnaVeu, “Montemos el pollo“… y acabemos por cantar: “Per a ofrenar…”

 

(Fuente de la fotografía: Público.es)

Cuando media Cataluña ocupaba Cataluña entera

 

Tanto el 9-N como el 27-S, las urnas de cartón y las de poliuretano acogieron en su seno cerca de 1.800.000 papeletas favorables al inicio del procés soberanista. Esos resultados significan, en ambos casos, un porcentaje inferior al 50% del electorado catalán. Pero, por otra parte, ponen de manifiesto que existe un proceso de enquistamiento del electorado catalán, en pro y en contra de la independencia, es decir, “ha ocurrido lo que el propio Artur Mas decía temer [en TV3] acerca de las consecuencias de un referéndum de autodeterminación, cuando se manifestaba contrario a su celebración porque ‘dividiría al país en dos'” (Josep Borrell y Joan Llorach, Las cuentas y los cuentos de la independencia).
A todo eso, los líderes catalanistas han participado decisivamente en la construcción de la España constitucional (Miquel Roca fue padre de la Constitución y los catalanes la votaron favorablemente con una mayoría aplastante), en la confección de Gobiernos de España (tanto del PSOE como del PP), así como en el diseño del sistema de financiación autonómica vigente (propuesto por el expresidente Zapatero y consensuado con el Govern). Ello, ha facilitado la consolidación del régimen democrático en España, al tiempo que ha servido para que Cataluña obtuviera beneficios en cuanto a profundización de la autonomía y recursos destinados a su territorio.

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(Fuente: http://www.fuenterrebollo.com)

Con motivo de la crisis, la clase política catalanista ha querido traspasar los efectos nocivos de aquella al poder español, especialmente al PP como partido que representa la unidad de España, que presentó (junto con el Defensor del Pueblo, entre otros) recurso contra el Estatut, y contra el cual se levantó el muro de silencio obra del Pacte del Tinell.
Sin embargo, el volumen de las voces soberanistas ha subido de tono cuando se han destapado las tramas de corrupción que señalan al partido que ha gobernado Cataluña durante más de treinta años, como una de las mayores castas extractivas de la política europea, con el exHonorable Jordi Pujol al frente, junto con su familia numerosísima respecto de la que no se conocen los lazos de unión con su ahijado político, Artur Mas.
Ahora, Cataluña -en contra de lo antes deseado por Mas- ha sufrido una ruptura en su cuerpo social de difícil restañamiento. Sin poseer ni la mayoría cualificada para reformar el Estatut, ni la mayoría de votos como para ganar las elecciones plebiscitarias, que organizaron bajo la etíqueta de Junts pel Sí, las fuerzas catalanistas neoindependentistas proclaman la República Catalana, dentro de la XI legislatura (?), en boca de la Presidenta del Parlament Carme Forcadell. Y, para hacer realidad sus ilusiones, buscan desesperadamente el apoyo de la CUP, una formación anticapitalista y antiespañola, que no pega ni con cola con el partido conservador y reformista de-toda-la-vida de Mas-Pujol.

A pesar de utilizar las herramientas democráticas (tampoco podemos olvidar que Hitler alcanzó el poder a través de las urnas), la imposición de la hoja de ruta de la mitad del sector independentista al resto de la sociedad catalana, tiene su correlato en la descripción que Jaime Gil de Biedma hacía de la situación opresiva generada por el franquismo: Media España ocupaba España entera, dijo.
Además de lograr ‘dividir al país en dos’, Mas ha conseguido destruir la eterna coalición con la Unió Democràtica de Catalunya de Duran i Lleida, y una pérdida notable y progresiva de su apoyo electoral, motivo por el que ha terminado en brazos de la ERC de Oriol Junqueras, primero, y en los de la CUP, últimamente.
No satisfechos con poner los fundamentos del apartheid catalán, las fuerzas soberanistas han querido plasmar su filosofía escisora a la hora de distribuir los escaños en el Parlament, de manera que se visualice claramente la división entre ellos y el resto de partidos políticos con representación parlamentaria.
Los vientos huracanados que nos ha traído la crisis económica, junto con el aroma fétido de la trama corrupta, han conseguido que el seny, tradicionalmente asignado a la sociedad catalana en conjunto y, particularmente a su clase política, se transforme en la rauxa, también imputada, puntualmente, al carácter catalán. Alguien, de entre las fuerzas soberanistas, ha de poner el seny necesario para frenar la rauxa que divide a los catalanes en dos mitades, que puede iniciar la espiral de la desobediencia entre cada una de las dos mitades de la sociedad catalana, y que causa desasosiego entre los diferentes pueblos que integran el Estado español.
Hay una tarea pendiente y urgente que realizar: la nueva aprobación de un sistema de financiación autonómica que sea justo y que garantice el Estado del Bienestar para todos. En cuanto a lo demás, así como hay una disposición adicional primera de la Constitución, que mira al pasado (hacia los “derechos históricos de los territorios forales”, también puede existir una disposición adicional quinta (junto con las disposiciones transitorias que correspondan), que mire al futuro, a la realidad de una Cataluña que renueva sus vínculos con una España plural, justa y solidaria.
Hasta aquí podéis leer… De momento…
(Más en Se le está pasando el arroz (a #JuntspelSeny, de la Tierra Media { http://wp.me/p5yGMp-3P }, del blog podemoslaespiral.wordpress.com).

Cuéntame El Patito Feo (a la valenciana)

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¿Por qué afirmamos que la Comunitat Valenciana es El Patito Feo de España, dentro de la charca española?

1.- Por marginación del Estado en cuanto a financiación e inversiones públicas

La Comunitat Valenciana es un caso raro, pues es la única que además de pobre (su renta per cápita está por debajo de la media nacional), es pagana (contribuye en lugar de recibir fondos estatales). Además, el nivel de inversiones del Estado no se corresponde con el peso poblacional y económico de nuestra Comunitat. Todo ello la ha conducido a ser la única que no tiene radiotelevisión pública propia, cuando posee lengua propia. Nadie niega este hecho.

2.- Por percepción negativa de los ciudadanos de las restantes Comunidades Autónomas

Según un estudio de 2011, “… hoy las comunidades que despiertan mayor confianza entre los españoles son las de Madrid (24%), Cataluña (22%) y Andalucía (21%). La Comunidad Valenciana inspira seguridad a solo un 12% de los encuestados, un porcentaje que la sitúa por detrás de vascos, asturianos y casi al mismo nivel de castellano-leoneses y extremeños. Si hacemos la pregunta contraria (comunidades que generan menor confianza), (Cataluña (33%) y el País Vasco (30%) lideran la lista, seguidas por Andalucía (25%), Madrid (20,3%) y… ¡la Comunitat Valenciana (20,1%)! Séptima en mayor confianza y quinta, empatada con la cuarta, en mayor desconfianza… Se puede entender que catalanes y vascos sean vistos de manera suspicaz por un nutrido grupo de españoles o que, al revés, Madrid lo sea igualmente para muchos catalanes y vascos, pero ¿y los valencianos? ¿Qué hemos hecho para ser considerada la quinta (¡casi la cuarta!) comunidad que inspira menor confianza de toda España? Una comunidad que en su himno ‘regional’ especifica que la región vive y trabaja ‘para ofrendar nuevas glorias a España…’ y que no dispone de mayorías políticas nacionalistas […] Para los ‘amigos’ catalanes, la confianza en los valencianos es todavía menor que para la media de los españoles: solo un 10,7% de los encuestados en Cataluña declaran confiar en la Comunitat Valenciana, una confianza mucho menor que la que los catalanes tienen depositada en Madrid (18%) […] Si preguntamos a los habitantes de Cataluña qué comunidades autónomas les generan menor grado de confianza, la primera es Madrid (33%) y la segunda…, la Comunitat Valenciana (30,4%), muy por encima de la tercera (Andalucía, con un 24,2%)” (Josep Vicent Boira, Valencia, La tormenta perfecta, pág. 48).
Por ello, nos preguntamos: ¿Hasta cuándo los valencianos hemos de continuar ofrendando nuevas glorias a España? ¿Hay alguien que aún se crea, en serio, el proyecto de Països Catalans?

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(Patos en el Parque de Marxalenes, Valencia)

3.- En consecuencia, por falta de solidaridad de las demás Comunidades Autónomas

-Desean que continúe ejerciendo el papel de Cenicienta y Patito Feo de España (alguien tiene que continuar pagando el pato).

-¿Agua..? “para los patos”. Ni trasvase del Ebro (Cataluña y Aragón se oponen, como si el agua fuese de su propiedad), ni trasvase Tajo-Segura (García Page, Presidente de Castilla-La Mancha con el apoyo de Podemos, pretendía cargárselo de un plumazo).

4.- Por ser considerada la Comunidad más corrupta

Tal vez, la percepción negativa que se tiene del pueblo valenciano provenga de la idea, tan compartida por el resto de españoles, de que la Comunitat Valenciana es la más corrupta de España. Como muestra, unos botones:

-“Valencia, probablemente el más corrupto gobierno de un país tan corrupto como España…” (Manuel Castells, Redes de indignación y esperanza, pág. 308).

-“La CAM es lo peor de lo peor…” (Miguel Ángel Fernández Ordóñez, cuando era Gobernador del Banco de España).

-“La corrupción está inscrita en los genes de los valencianos” (Un presentador, impresentable) de La Sexta.

… Y se quedan más anchos que largos… Solo se atreven a decir estas cosas del pueblo valenciano porque, desde los tiempos del Conde-Duque de Olivares nos tienen por “más muelles”.

Sin embargo, con datos y números en la mano, ¿alguien puede afirmar seriamente que la corrupción está más extendida en la Comunitat Valenciana que en la Andalucía de los ERE, el fraude multimillonario de los contratos de formación, y la red clientelar que impide la alternancia política en esa comunidad)? ¿Valencia más corrupta que la Cataluña del Molt exHonorable Pujol y de las ‘mordidas’ del 3-4%? ¿Valencia gana a Madrid en materia de corrupción, si tenemos en cuenta dónde está el origen de las tramas Gürtel y Púnica, desde dónde operaba Bárcenas, y cuál era el nivel de corrupción en Caja Madrid?

Otra cosa es que, tanto a las personas físicas como a las jurídicas, siempre les conviene tener a mano un chivo expiatorio que cargue con las culpas de los demás. En materia de corrupción, ha venido bien señalar a la Comunitat Valenciana como la más corrupta, para así continuar progresando, y manteniendo pobre, pagana y sumisa a Valencia. También -o, sobre todo- a Madrid, al Gobierno de España y al PP madrileño y español, para que nuestra Comunitat pagara el pato de los platos rotos ocasionados por la crisis y los casos de corrupción destapados, principalmente, por los medios de comunicación.

En fin… Por la dignidad del pueblo valenciano, este cuento… ¿se ha acabado?