Barcelona: España, en la encrucijada

En plena crisis y con el Gobierno del PP, han florecido dos movimientos políticos que, persiguiendo sus propios objetivos, intentan impugnar el sistema constitucional instaurado en 1978. Estos son:

  1. Los Indignados que, posteriormente, fundarán Podemos como partido político que rechaza el sistema democrático fraguado durante la Transición, bautizado como “Régimen” para asimilarlo al Régimen dictatorial de Franco.
  2. Los soberanistas catalanes que llevan a cabo el procés independentista catalán, que busca la desconexión con España.

Ambos movimientos han coordinado sus fuerzas, ya que el objetivo principal de los mismos es el desmantelamiento del sistema constitucional español.

Los motivos que se arguyen para tal rechazo a la democracia española -aunque se realice a través de un ataque al PP, como partido que gobierna el Estado español- son los siguientes:

  • No hubo una ruptura con el franquismo durante la Transición. El sistema constitucional nacido de la misma supuso una simple supervivencia del Régimen instaurado por Franco.
  • El sistema es corrupto, dados los múltiples -y presuntos- casos de corrupción que han salido a la luz pública.
  • La Constitución española no reconoce el hecho diferencial catalán.
  • Existe una discriminación del Estado hacia Cataluña en materias financiera y de inversiones.

Para tratar de conseguir sus metas políticas, tanto los podemitas como los independentistas han venido jugando -de una manera coordinada- con la debilidad del Estado, provocada por la crisis económica y el aireamiento de los casos de corrupción del partido en el Gobierno, aunque pasando por alto la presunta corrupción generalizada presente en las Comunidades andaluza y catalana, gobernadas por el PSOE y CiU, respectivamente.

En definitiva, “Todos contra el PP“, como una prolongación del Pacte del Tinell que ha sido ratificado por el PSOE de Pedro Sánchez en su camino por conseguir la ansiada Presidencia del Gobierno de España.

Como si de un juego infantil se tratara, se ha puesto en peligro el régimen de derechos y libertades que, de una forma consensuada por las fuerzas políticas presentes durante el periodo de la Transición -catalanismo incluido- se plasmó en el texto constitucional de 1978. Se ha llevado a cabo una lucha -más bien verbal y desde las tertulias de los platós de televisión- que se ha trasladado a las perfomances realizadas en los Parlamentos español y catalán, donde las proclamas y los anuncios de las leyes de desconexión no han llegado a plasmarse en textos publicados en el correspondiente Diario Oficial, por falta de manos que empuñen las oportunas plumas.

Los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils han supuesto en duro golpe a la consciencia de la gente, así como un reto importante al sistema de derechos y libertades de los ciudadanos que los han padecido, y una fuerte alarma a toda la sociedad catalana y española, junto con las fuerzas políticas de los espectros catalán y español. El jueguecito dialéctico y teatral que amenazaba con destruir -virtualmente- el sistema constitucional de 1978, ha terminado (o, más bien, debería terminar) con el duro zarpazo provocada por la mayor célula yihadista descubierta en el ámbito europeo (al menos, 12 miembros), que ha causado gran cantidad de muertos y heridos en las Ramblas de Barcelona y en el Paseo Marítimo de Cambrils. Un potente aviso de que existen fuerzas ideológicas que pretenden acabar -de verdad- con el sistema de libertades que impera en el mundo occidental.

Las primeras reacciones de todas las fuerzas políticas españolas y catalanas -con la esperada excepción de la CUP y su #capitalismofobia- de llamamiento a la unidad, podrían establecer las bases para una nueva etapa política en la que se busque más el acuerdo trabajado que la rápida discrepancia, sobretodo si esta responde más a un artificio que a un hecho real, o a un escollo ideológico insalvable. En este sentido, cabe destacar la presencia en todos los actos que se han realizado en Barcelona de TODOS los líderes políticos españoles y catalanes, con la icónica asistencia de las alcaldesas de Barcelona (Ada Colau) y de Madrid (Manuela Carmena) en la Misa celebrada en la Sagrada Familia, a pesar de su conocido agnosticismo.

Sin embargo, pronto se han producido gestos de las autoridades catalanas, que pueden ser signo de que la cabra tira al monte y de que el procés tira adelante caiga quien caiga. Así:

  1. El Conseller de Interior de la Generalitat Catalana diferenció entre víctimas catalanas y fallecidos de nacionalidad española.
  2. Dentro del protagonismo exclusivo del Govern en lucha contra la célula yihadista, la rueda de prensa protagonizada por el President, el Conseller de Interior y el Mayor de los Mossos d’Esquadra, dirigida a los informadores internacionales, se escenificó como una invitación a entrar en la salita de estar de la República Independiente de su Casa.
  3. En una entrevista en el Financial Times, Carles Puigdemont ha acusado al Gobierno de España de hacer un uso político de la seguridad, al tiempo que afirma que ya tienen más de 6.000 urnas para el 1-O.

El arzobispo de Barcelona, Omeya (sic), expresó en la homilía de la Misa en la Sagrada Familia que “la unión nos hace fuertes, la división nos corroe y nos destruye”.

Confiemos en que este zarpazo del yihadismo, que nos ha hecho morder el polvo de la dura realidad, sirva al menos para conseguir tres objetivos fundamentales:

  • Rebajar la tensión dialéctica y el uso indiscriminado de la demagogia política a niveles aceptables.
  • Permitir que el independentismo catalán pueda salir, lo más dignamente posible, de la ratonera en la que se ha metido; aunque para ello, los líderes independentistas deban gozar de sus minutos de gloria dentro de estos dramáticos momentos marcados por el terror y la desgracia humana.
  • Sentar las bases de una nueva política dirigida a buscar los consensos en lugar de los enfrentamientos estériles.

Por todo ello, Omeya: Amén.

(Fotografía: El Periódico de Aragón)

 

 

 

 

 

 

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El ‘procés’: Mucho ruido y pocas plumas

Cada vez más, la política española se parece al Juego de la Oca. Aunque el tiempo y la sociedad avancen sin remisión, de vez en cuando tropezamos con determinados obstáculos que nos hacen volver a estadios históricos ya superados.

Podemos pasar por alto los intentos de enmendar los males de la Transición, que alguien pretende identificar con el régimen franquista, de ahí que las fuerzas progresistas en el Congreso de los Diputados hayan propuesto remover los huesos de Franco en un intento de reivindicar la fallida II República y de vencer en la Guerra Civil que ganó un dictador, nombrado Jefe del Estado el 1 de octubre de 1936, y muerto en la cama de forma natural, tras su última aparición en público que tuvo lugar en la plaza de Oriente de Madrid, también un día 1 de octubre, pero de 1975, el mismo día en que nació oficialmente la organización armada GRAPO .

Sin embargo, ya es casualidad que, con la victoria Pedro Sánchez en las primarias socialistas, el PSOE vuelva a la casilla de salida de su convulsa guerra interna, que tuvo lugar en la posada socialista de Ferraz el día 1 de octubre de 2016, cuando el entonces Secretario General (el mismo Pedro Sánchez) fue defenestrado en un patético Comité Federal.

Para un año justo después, el 1 de octubre de 2017, el Molt Honorable President de la Generalitat Catalana Carles Puigdemont, ha anunciado -que no convocado como publicaba la televisión pública española en un alarde de inocencia política-, pues Puigdemont no convoca ya que no firma nada, sino que, con boca nada más, pretende marcar un hito político que, en todo caso, debe plasmarse sobre el papel mediante la utilización de una pluma, o de cualquier otro artilugio destinado al efecto.

Con esta forma de hacer política que tiene el independentismo catalán, en su afán de tirar la piedra y esconder la mano, el procés para la independencia (virtual) de Cataluña, iniciado por el Astut Mas y continuado por su heredero -nombrado a dedo- para establecer la República Catalana, Carles Puigdemont, retorna al punto de origen de la creación de tan extenso, penoso y pesado procés, cargado de anuncios de bravatas y que añade más suspense a la ya de por sí inestable situación política actual.
Así como en el mundo del deporte no hay otra información más que la relativa al Real Madrid (y al Barça, como principal adversario), la Cataluña-que-quiere-decidir ha garantizado su protagonismo exclusivo en la agenda político-mediática española.
De este modo, la vida y los problemas de otras personas y de otros pueblos no existen para los medios de comunicación. Y eso significa un empobrecimiento del sistema democrático, porque la democracia no se reduce a votar de vez en cuando, sino que (para ser más completa) debe conllevar una atención directa a los problemas de la gente, de la mayoría de las personas y colectivos, aunque se trate de entidades minoritarias. Además, las personas y los colectivos solo se sentirán identificados con un sistema que les haga visibles y les reconozca su dignidad individual y colectiva.
El Sr. Puigdemont (y Cia.), deberían ser conscientes de que el resto de los humanos esparcidos por la piel de toro estamos enfermos de bits sobre un proceso soberanista que no para de lanzar anuncios de retos al sistema democrático español y, a la hora de la verdad, esconde la pluma con la que firmar la convocatoria de un referéndum solo anunciado, a la manera de Artur Mas, su tutor político, experto en marear la perdiz en estos asuntos. Si lo necesario para cumplir su destino supremo es una buena pluma, seguro que, con una buena campaña en las redes sociales, podrá obtener alguno de los modelos más sobresalientes.

Por otra parte, el marco elegido para la Anunciación (del -presunto- referéndum) no puede resultar más adecuado: El Pati dels Tarongers de la Generalitat de Catalunya señala el papel asignado a la Comunidad naranjera por excelencia: la Valenciana, la única pobre (cuya renta per cápita es inferior a la media española), que termina por ser pagana (es contribuyente según el sistema de financiación autonómica).

 

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Ortifus, portada del libro El finançament valencià, de Vicent Cucarella

Pues, el procés solo puede acabar de dos formas, ambas negativas para los intereses del pueblo valenciano:

  • Aunque resulte fallido, en cuanto a la consecución de la independencia de Cataluña, ha tiempo que no cesa de chorrear el grifo de las inversiones del Estado hacia esa Comunidad Autónoma.
  • Si, por una de esas casualidades de la vida, las fuerzas soberanistas lograran la casi imposible desconexión catalana de España, Cataluña saldría del marco de las comunidades contribuyentes al sistema autonómico, con lo que se incrementaría la presión contributiva sobre la Comunidad Valenciana, la más pobre de las paganas, pero a la que el Estado Español siempre ha tenido por más muelle.

Una vez las fuerzas anunciantes del apocalipsis catalán han abandonado el escenario del crimen (contra la Constitución Española), queda solo en el Pati dels Tarongers Armando, el pollo valenciano, corriendo de un lado para otro sin cabeza, desplumado, y cuyo único destino ha de ser condimentar la paella que será ofrecida en homenaje a catalanes, vascos, canarios, y “españoles todos”.

(Fuente de la fotografía: eldiario.es)

 

Es la hora del despertar de ‘La Bella Durmiente’ (a la valenciana)

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Graffiti de Tamara, en la Avda. de Burjassot de Valencia

Jo vinc d’un silenci antic i molt llarg” (Raimon)

Reino cristiano en el siglo XIII. Tuvo su Siglo de Oro en el siglo XV.

El  Reino de Valencia perdió sus fueros en 1707 a manos de  Felipe V. También perdió la guerra contra  Franco, pues se mantuvo como territorio republicano después del  Alzamiento  militar. Tal vez, porque allí encontró los últimos focos de resistencia, el  Generalísimo  nunca puso sus pies en Alicante  según señala el periódico ABC.

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Después de todo, Valencia ha sido el único territorio foral de la Corona de Aragón que no ha recuperado su derecho civil foral, al contrario que Cataluña, Baleares y Aragón.

Valencia ha dormido largos siglos, primero despreciada y después oculta, invisible, en el trasiego de una patria que solo se acordaba de ella cuando había que detraer buena parte de los bienes conseguidos con el esfuerzo de sus gentes, al tiempo que le negaba el agua para su tierra seca y la sal de los afectos {vid. Cuéntame El Patito Feo (a la valenciana) http://wp.me/p4n4JW-j1 }.

Aún así, su Himno canta: “Per a ofrenar noves glòries a Espanya…”

Despertó ligeramente con la Transición democrática y la aprobación de su Estatuto de Autonomía, pero siempre mantuvo su posición subordinada a los intereses de un Estado que debía atender a su crecimiento, así como a las exigencias de las Comunidades Autónomas consideradas  pobres. Como consecuencia de la crisis económica de 2008, Valencia emergió de la pesadilla sabiéndose que también era  pobre (su renta per cápita está por debajo de la media nacional) y que además era  pagana  (tenía que aportar recursos al fondo solidario del que también se nutrían Comunidades con una renta per cápita superior a la suya. (Vid. El finançament valencià, de  Vicent Cucarella  { http://wp.me/p4n4JW-eb }, entre otros estudios).

Sobre poseer una población y un PIB que representan ambos más del 10% de los totales españoles, ha continuado invisible, oculta por la burbuja informativa que viene saturada desde  Madrid  y Cataluña  (anteriormente lo fue desde  Euskadi, con su proceso soberanista y el terrorismo de  ETA). Por si fuera poco, ha tenido que cerrar la radiotelevisión pública  (la única que ha desaparecido del mapa autonómico español, sobre poseer lengua propia) que, a pesar de sus deficiencias, ayudaba a cohesionar a la sociedad valenciana y a impulsar su sector audiovisual.

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Sin embargo, por debajo de una conciencia nacional adormecida, Valencia ha vivido el sueño cotidiano de su gente, emprendedora, creativa. De manera que ha elaborado pacientemente un tejido social amplio y resistente:  fogueres, gaiates, moros y cristianosLa Muixerenga d’Algemesí, el  Misteri d’Elx, el  Tribunal de las Aguas  de Valencia, las Fallas como  Patrimonios de la Humanidad, y las  bandas de música  que inundan con su música todas las manifestaciones festivas y solemnes de nuestros pueblos.

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Por todo ello, la Comunidad Valenciana ya ha tocado fondo… El pueblo valenciano comienza a salir lentamente del estado de postración moral y sumisión política; se ha cansado de asumir el papel de chivo expiatorio de los efectos negativos de la crisis económica; de ocupar el nº 1 del  hit parade  de las Comunidades derrochadoras y corruptas, elaborado desde Madrid (¿Valencia más corrupta que Andalucía, Madrid, Cataluña..?) Los/as valencianos/as han caído en la cuenta que con ese tipo de   imputaciones  lo que se ha conseguido es mantener a la Comunidad Valenciana en el papel de  pobre-pagana, que tan bien ha venido a los intereses del Estado, del Gobierno de turno, de los partidos de la oposición y del resto de Comunidades Autónomas…

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(Fuente: eldiario.es)

Con el acuerdo suscrito, en octubre de 2015, por TODOS los partidos con representación en las  Corts Valencianes, y que contó con el apoyo de Universidades, sindicatos y organizaciones empresariales, se abrió una nueva etapa en la vida política valenciana. A partir de aquí, las fuerzas políticas que representan al pueblo valenciano, con el apoyo de organizaciones insignia de la sociedad civil, se han comprometido a exigir del Gobierno de España -cualquiera que sea su signo político- un modelo de financiación justa que garantice a todos los ciudadanos la prestación de los servicios públicos esenciales, en plan de igualdad, y que acabe con la crónica discriminación de la Comunidad Valenciana en materia fiscal y de inversiones públicas (fundamentalmente, las que deberían ser destinadas al  Corredor Mediterráneo).

Ahora, cuando el Estado español sufre una grave crisis institucional, provocada por el nuevo sistema de partidos que convierte en misión casi imposible la formación y el funcionamiento del Gobierno de España, si  las fuerzas políticas que representan al pueblo valenciano  -actuando por encima de sus meros intereses partidistas- son capaces de aprovechar el impulso generado por el mencionado Acuerdo sobre la Financiación y las Inversiones, ha llegado la hora de  reivindicar ante el Estado mayores cotas de equidad y solidaridad para el pueblo valenciano, así como de colaborar en el objetivo global de regenerar y fortalecer el Estado de las Autonomías y del Bienestar Social.

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Graffiti de Tamara, La Nena y David de Limón, por el parque de Marxalenes, Valencia

¿Tienen algo positivo que aportar los diputados valencianos y sus partidos, al objeto de que un regenerado  statu quo  político español produzca mayores niveles de democracia y de bienestar social, al tiempo que todo ello permita conseguir lo que es justo y necesario para el pueblo valenciano?