À Punt para escapar del fundido a negro

El pasado 29 de noviembre se cumplieron cuatro años del cierre de Canal 9 (Ràdio 9 había sido cerrada unos horas antes). Con ello, la Comunidad Valenciana se configura como la única Comunidad Autónoma que no disfruta de una radio-televisión propia, a pesar de poseer lengua oficial propia. Cuatro años de fundido a negro para el pueblo valenciano y el sector audiovisual, cuando aún no han empezado las emisiones de la sucesora de Canal 9, À Punt

Cuatro negros años que, en buena parte, son producto de la infrafinanciación que viene padeciendo el pueblo valenciano desde hace mucho más que cuatro largos años.

Cuatro años, para pasar de una plantilla  de 480 trabajadores, contemplada en el ERE que aprobó el Consell de Alberto Fabra, a otra de 469, prevista para À Punt. En su día, el Comité de Empresa de RTVV propuso una plantilla de 1.135 trabajadores con el argumento de que esta  cifra  “es imprescindible” para dar un servicio público de calidad. Esperemos que no se cumplan estos augurios sindicalistas y que la BBC valenciana cumpla los parámetros de los medios de comunicación objetivos, imparciales y con una buena programación.

Sin RTVV se ha hecho más patente la invisibilidad del pueblo valenciano en los medios de comunicación de ámbito estatal, más aún con la atención cuasi exclusiva prestada durante ese periodo al interminable procés catalán. Así, a nuestro particular apagón mediático se suma el fundido a negro de nuestras mentes, provocado por el torbellino impetuoso, con vocación de interminable, que viene de la Cataluña flamenca y valona, nunca española. Al menos, los ciudadanos de las demás Comunidades Autónomas se han podido refugiar del chaparrón secesionista en sus medios de comunicación propios .

Esta nula presencia de lo acontecido en tierras valencianas se puso de manifiesto con la realización de dos actos recientes de cierta importancia, y que coincidían en el tiempo:

  • La manifestación de 18-N para reivindicar una mejor financiación para la Comunidad Valenciana. Descartada la vía de la negociación en el Congreso de los Diputados, las fuerzas políticas del Botànic, a las que se sumó Ciudadanos, realizaron una protesta contra el Gobierno del PP.
  • La Maratón de Valencia, celebrada el 19-N, con gran éxito de participantes y de público animador.

Curiosamente, el mismo sábado en que se realizó la manifestación de Valencia tuvo lugar una concentración de extremeños en Madrid para reclamar un tren digno, que contó con el consenso de TODAS las fuerzas políticas de la región, aunque con una participación menor que en la manifestación de Valencia. Sin embargo, esta tuvo mucha más repercusión que aquella en las televisiones con sede en Madrid.

De todo ello, cabe destacar que el pueblo valenciano aún sufre el largo  y tortuoso trayecto de una maratón recorrida por una infrafinanciación galopante, que afecta a derechos fundamentales reconocidos en la Constitución Española, como son el derecho a la igualdad, a la información y al fomento de la lengua propia.

Ahora, cuando se habla tanto sobre reformar la Constitución, cabe preguntarnos si no sería tarea más urgente y necesaria tomar los acuerdos políticos oportunos, al objeto de hacer realidad los principios democráticos que configuran el sistema constitucional español.

La mayoría de propuestas para iniciar la reforma de la Constitución van encaminadas a dar solución al denominado “problema catalán”. Sin embargo, durante el trayecto recorrido por la actual Constitución, han quedado relegados en las cunetas del olvido y del desamparo derechos y libertades que afectan a personas concretas y a determinados colectivos humanos. Tal vez, habrá que completar el mandato constitucional antes de modificar una Constitución que aún no ha dado todos los frutos que promete.

Ya sea en la profundización de su contenido o en la reforma del texto constitucional, las organizaciones políticas y sociales de la Comunidad Valenciana, deberían estar ojo avizor y tratar de hacer valer su peso específico en el seno del Estado español.

Ese papel le corresponde prioritariamente al Consell como órgano ejecutivo de una de las Comunidades puntales en los ámbitos económico y cultural. Pero, sobretodo, son los cuatro diputados de Compromís quienes tienen el poder más inmediato para influir en la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos valencianos, así como en la fijación de unas reglas del juego democrático más justas en lo social, con o sin reforma de la Constitución, dada su posición clave a la hora de negociar los textos legales a aprobar por el Congreso de los Diputados.

Muy a menudo, resulta tentador -por su comodidad mental- adscribirse a las filas del victimismo plañidero, según el cual la culpa siempre es del enemigo a batir. Si el Estado español ha ninguneado al pueblo valenciano ha sido porque los representantes del pueblo valenciano tampoco han podido -o sabido- influenciar en las políticas estatales.

Aún no sabemos cómo va a quedar el nuevo sistema de financiación autonómica y la incierta reforma constitucional. La única certeza que poseemos es que, por ahora, la Comunidad Valenciana no cuenta en el tablero político español, de manera que Comunidad Valenciana es sinónimo de Comunidad inVisible.

El pueblo valenciano debe felicitarse porque este lunes, 11 de diciembre, empiezan las emisiones de À Punt Ràdio, como hito mediático propio y avanzadilla de la tan anhelada televisión valenciana.

Esperemos que las nuevas ondas radiofónicas abran una ventana por la que podamos recibir el aire freso que proviene de nuestra Tierra.

 

(Fotografía: Uno de los estudios de À Punt Ràdio, El Mundo)

 

 

 

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El ‘procés’, o el ‘harakiri’ de la clase política catalanista

Aprovechando los efectos nocivos de la crisis económica y el crecimiento de las semillas plantadas en los campos de la educación y de la propaganda antiespañola, la actual clase política catalana ha considerado que había llegado el momento de ver cumplida la meta larvada del nacionalismo catalán: la consecución de la independencia. En este intento de lograr los objetivos deseados, caiga quien caiga, en el Parlament de Cataluña se han escrito, firmado, y filmado, las páginas más vergonzosas de la democracia española desde el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981, desarrollado principalmente en el Congreso de los Diputados y en las calles de Valencia.

Consciente o inconscientemente, los líderes independentistas catalanes se han pasado cuatro naciones. Al consumar con sus firmas el procés (antes solo virtual) han provocado la reacción de todo el aparato estatal ante sus actos jurídicos, por lo que -con toda probabilidad- frustrará este intento de rebeldía anticonstitucional.

Si ello es así, todo el procés quedará circunscrito a un mero procedimiento de selección de los líderes políticos de Cataluña:

  1. Artur Mas, sucesor del presunto capo de la Logia Mafiosa del 3%, inició el procés, después de la multitudinaria Diada del año 2012.
  2. Las CUP -pilotos/as consentidos/as del procés– exigen, y consiguen, la cabeza de Mas que, posteriormente, es inhabilitado por los tribunales de justicia junto con dos de sus conselleras y el diputado Francesc Homs.
  3. Carles Puigdemont sucede a Mas y da el impulso definitivo al procés.
  4. El procedimiento ilegal llevado a cabo en el Parlament para aprobar las llamadas Leyes de Desconexión, y la firma mancomunada de las mismas, ha provocado la aplicación del art. 155 de la Constitución, la huida al extranjero de varios líderes separatistas, la prisión provisional o la libertad condicional de otros tantos y, probablemente, implicará la inhabilitación -y alguna condena de prisión- para el expresident, sus exconsellers, algunos alcaldes, autoridades y funcionarios.

Por ello, después de los esperpénticos espectáculos de 6/7-S, 1-O , 10-O de 2017, 22-M de 2018… debería abrirse un nuevo periodo político dirigido por una nueva clase política catalana que, como producto de las frustraciones individuales, la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos por la finalización de la crisis, lograra rebajar el nivel actual de radicalización política. La nueva clase política catalana tendría que aplicarse a la consecución de los objetivos siguientes:

  • Restañar la división social producida en Cataluña por el procés.
  • Llevar a cabo los pactos necesarios con el Estado y las demás Comunidades Autónomas, para conseguir un sistema de financiación lo más justo posible, y  una reforma de la Constitución, en su caso, que la adapte al desarrollo actual de la sociedad española y al sentir de los ciudadanos.

Porque una de las consecuencia más nefastas del procés (que coincide con los objetivos  de los independentistas catalanes), es el virtual aplanamiento del territorio español, la uniformización de las distintas Comunidades Autónomas que lo componen. De esta manera, destaca sobre este magma autonómico uniforme la idea -el proyecto insolidario- de construcción de la nación catalana. Unas palabras de Alfred Bosch, entonces portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, al diario La Razón, el dia 19-4-14, ponen de manifiesto el afán uniformizador de una España sin Cataluña:

A nivel cultural para España [la independencia de Cataluña] significaría dejar de cuestionarse si ha de ser plural o no. Es posible que al no estar nosotros en el Congreso no se diera ese permanente llamamiento a hacer las cosas de otra manera, en otro idioma y a tener en cuenta a otro país u otra nación, como es el caso de Cataluña. Yo creo que eso podría dar una cierta tranquilidad a la nación española y no estaría en un interrogante permanente. Creo que hay mucha gente en España que eso lo agradecería“.
O sea, valencianos y baleares (después de darnos la matraca y vendernos la quimera de nuestra integración en los Països Catalans) y vascos, y gallegos, y andaluces, y aragoneses… dentro de la España definitiva, y no una España cualquiera, sino una nación uniforme y centralista, sin ningún signo de pluralismo; castellana, tranquila!..

De momento, lo que han conseguido los líderes del procés es imponer su monotema a toda la opinión pública (y publicada) española. Así, no pueden salir a la opinión pública los graves problemas que atenazan a la sociedad española en su conjunto, y a la  valenciana en particular, com son:

  1. La infrafinanciación (la publicación de las últimas balanzas fiscales, las correspondientes al año 2014, ponen de manifiesto que la Comunidad Valenciana es la peor tratada, una vez más, en el sistema de financiación actual).
  2. La escasa inversión estatal en infraestructuras.
  3. La falta de una política hídrica solidaria y justa.
  4. La no recuperación del Derecho Civil Foral

Pues, sea cual sea el lugar donde se ponen los focos de la noticia, tan solo se habla del tema que corrompe la vida política catalana y española: el desafío catalanista en todas sus formas y variantes, que supone un doble golpe a la democracia española, en cuanto

  • Negación del sistema constitucional, por cierto, edificado al gusto del nacionalismo catalán y que contó con la participación inestimable de los padres de la Constitución Miquel Roca y Jordi Solé Tura. Además, fue bendecido por la presencia en Barcelona del President de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, de ERC, así como por el 91% del electorado catalán. Tampoco podemos olvidar que los diferentes sistemas de financiación y las inversiones del Estado en Cataluña siempre han sido pactados con el poder catalán.
  • Saturación del espacio comunicacional español, donde solo se habla del problema catalán, igual que en el campo deportivo el Real Madrid y el Barça excluyen al resto de equipos de los principales canales de comunicación.

Confiemos en que tanto meneo, anime a la clase política valenciana a salir de la larga modorra política e ideológica en la que anda sumida, y pueda asumir un papel protagonista en defensa de los intereses del pueblo valenciano y el establecimiento del nuevo marco político español.

 

(Fotografía: ABC.es)

Compromís será de izquierdas… y no será…

No se sabe cuántos valencianos desearían contar con un partido nacionalista del estilo del PNV, Coalición Canaria, e incluso, de Nueva Canarias, cuyo único diputado, Pedro Quevedo, se integró en las listas electorales del PSOE, pero se desmarca de la línea táctica de los socialistas cuando de llevar beneficios económicos para Canarias se trata, y pacta con el partido en el Gobierno.

Estas formaciones poseen un sesgo ideológico más o menos definido: o son de centro-derecha, o son de centro-izquierda, aunque su vocación es la de intentar aglutinar al más amplio espectro sociopolítico posible, es decir, su característica principal es que son formaciones políticas transversales, de manera que sus afiliados y simpatizantes pertenecen a distintas capas sociales que tienen como meta preservar el sentimiento de pertenencia a una comunidad cultural, política e histórica y, por lo tanto, defender -y pactar- los intereses sociales y económicos de la misma en el camino de lograr el progreso y la prosperidad de su gente.

También es cierto que, unos partidos más que otros, tienden a mirarse el ombligo y solo buscan el beneficio propio olvidando frecuentemente los factores de solidaridad y equidad, tan necesarios para alcanzar el equilibrio económico entre las comunidades que integran el Estado, en el contexto de una lucha global para reducir las desigualdades que se plantean en nuestro mundo. Mas, un nacionalismo bien temperado no tendría porqué estar reñido con la búsqueda de la solidaridad entre las demás naciones y pueblos que habitan el planeta Tierra. El nacionalismo, o el patriotismo, supone la toma de consciencia de determinados seres humanos de estar en el mundo, un mundo concreto que se construye a partir del territorio dónde uno ha nacido o en el que se ha integrado.

Compromís podría ser esa fuera nacionalista que necesita, como nadie, el pueblo valenciano, pues éste viene sufriendo histórica y sistemáticamente la marginación del Estado, lo que se manifiesta en los siguientes frentes:

  • Un sistema de financiación injusto donde la Comunidad Valenciana es pagana, a pesar de ser pobre.
  • Los obstáculos para las inversiones estatales en infraestructuras valencianas, así como la puesta a punto del Corredor Mediterráneo, tan importante para el impulso de la economía valenciana, mediterránea, española y europea.
  • La desaparición del sistema financiero valenciano (Bancaja, CAM, Banco de Valencia …).
  • La falta de una política estatal en materia hídrica que facilite la llegada de ese recurso fundamental para el campo valenciano.
  • Las consecuencias negativa del “brexit” que planean sobre nuestras exportaciones, el sector turístico y el fenómeno residencial de británicos en el territorio valenciano.
  • El cierre de RTVV, lo que hace a la valenciana como la única con lengua propia (y sin ella) que no dispone de su medio de comunicación autonómico, y la ausencia de los profesionales valencianos del sector a los medios de comunicación de ámbito estatal .
  • La dificultad en la recuperación (actualizada) del Derecho Civil Foral que, según parece, haría necesaria la derogación de los Decretos de Nueva Planta

Además, dado el nuevo orden partidario presente en el Estado español instaurado durante la crisis económica, en el que la emergencia de nuevos partidos como Podemos y Ciudadanos provocan el debilitamiento del bipartidismo clásico capitaneado por el PSOE y el PP, y donde se produce el mayor reto planteado al sistema constitucional de 1978, proveniente de las fuerzas independentistas catalanas, Compromís estaría en condiciones de jugar un papel de bisagra en estos ámbitos políticos:

  • Agente mediador entre las posturas soberanistas del nacionalismo catalán (con el que se  comparten afinidades históricas, culturales y lingüísticas) y el posicionamiento centralista del PP, lo que se podría plasmar en la instauración de un sistema de financiación autonómica más justo y en las reformas constitucionales que se consideren necesarias.
  • Bisagra entre el PP y el PSOE, con quien gobierna la Generalitat Valenciana, en el camino de facilitar los acuerdos que hagan posible las reformas antes mencionadas, y abrir esa Segunda Transición que debe dar un nuevo impulso a la democracia española.

Sin embargo, hay que quitarse de la cabeza esta imagen idílica de Compromís que tanto bien podría traer a las tierras valencianas y al resto de España. Compromís es una formación política que aglutina al nacionalismo de izquierda del Bloc -de Enric Morera y Joan Baldoví– y a otras izquierdas con tintes nacionalistas cuya líder más destacada es Mónica Oltra. Todos ellos beben de la tradición y la doctrina instauradas por Joan Fuster, el fundador de esa rara especie de nacionalismo valenciano que ha de ser de izquierdas y catalanista.

Por ello, y a pesar de las vueltas que da la vida, fiel a la doctrina que le insufló el aliento ideológico iniciático, Compromís pugna por constituirse como compañero de viaje y bisagra bien engrasada para facilitar la coordinación y el buen entendimiento entre los movimientos populistas presentes en el escenario político español:

  1. El populismo nato de Podemos, nacido del movimiento de los Indignados del 15-M, como excrecencia política de la crisis económica de 2008, en cuanto a que se encuadra en el sector de la izquierda, aunque en su momento manifestó su vocación de transversalidad.
  2. El populismo soberanista catalán, en tanto movimiento muy apreciado por cualquier catalanista que se precie de ello.

Todos estos movimientos políticos populistas, a los que da su apoyo explícito Compromís, pretenden socavar los cimientos de la democracia española que tanto costó construir, y en cuya definición colaboró decisivamente el nacionalismo catalán. Ahora, estas fuerzas políticas pretenden -en sintonía- disgregar a Cataluña de España, por una parte, y proyectar la secuela de esa República que, al parecer, se encuentra enterrada en las cunetas que dibujan el territorio español.

No, definitivamente, Compromís no será la fuerza nacionalista que necesita  el pueblo valenciano para  salir de su posición sumisa y subalterna que le depara la política estatal. Y no será un factor clave capaz de influir sobre las reformas que precisa el edificio constitucional español, después de 40 años de funcionamiento.

Por ello, la pregunta pertinente podría ser: ¿Quién será… será? (¿Hay alguien ahí?).

 

(Fuente de la fotografía: naiz. El pie dice: “Homs y otros representantes catalanes han recibido diversos apoyos en el Congreso de Madrid”. Entre Homs y Junqueras se encuentra el diputado de Compromís Enric Bataller)

#RescatarPersonas, #RescatarAlPuebloValenciano

#RescatarPersonas

…En lugar de rescatar bancos en apuros, se ha convertido en una más de las numerosas etiquetas ideadas y expandidas por el movimiento que nace con la #Indignación, provocada por los efectos de la crisis en las clases media y baja, tal y como viene siendo habitual, por otra parte, en todas las crisis habidas y por haber en el desarrollo del sistema capitalista. Como alternativa a la reducción de rentas de las personas afectadas por la crisis se etiquetó la misma como #Austericidio y se propuso, sin más, luchar contra él.

Estos eslóganes y etiquetas son pergeñados por el sector político que se aglutina bajo el paraguas ideológico de la #Izquierda, aunque de un tiempo a esta parte el baile que se inicia con el #Derecha_Izquierda haya derivado hacia la #Transversalidad y los pasos a seguir se desplacen de #Arriba_Abajo, #Delante_Detrás o, simplemente, se considera suficiente con permanecer #AlLadodeLaGente, posición desde la que está permitido tanto #DarMiedo a las clases pudientes, como #Seducir a la mayoría de la población.

La caída del Muro de Berlín en 1989 y la desaparición de la Unión Soviética, supusieron poner en entredicho la alternativa marxista al sistema capitalista que representó el extinto Estado soviético. Pero, la crisis de 2008, que algunos economistas han equiparado al crack de 1929, ha generado una marea de indignación que encuentra su origen en el librito de Stephan Hessel y en la denominada #PrimaveraÁrabe que, lejos de establecer la democracia en los países de mayoría musulmana, ha conducido a la fuerte expansión del terrorismo producido y realizado #Dáesh.

Sin embargo, la indignación no deja de ser un estado anímico, un sentimiento (además, negativo), y si a este no se la añade una alternativa racional y viable, cuando la macroeconomía comienza a ir razonablemente bien, esa emoción -efímera- se deshace como un azucarillo en el café. De esta manera, las etiquetas y los eslóganes -por muy ocurrentes que sean- quedan al descubierto como meras tapaderas a la falta de ideas potentes y de praxis capaces de superar las deficiencias del actual sistema socioeconómico, o de finiquitarlo sustituyéndolo por otro. Como las ideas transformadoras o revolucionarias no prenden en una sociedad que, a pesar de las penalidades de la crisis, rechaza la inestabilidad de los conflictos extremos, la disputa política e ideológica queda circunscrita al campo del enfrentamiento formal: preeminencia de la imagen, proyectos partidarios basados en el personalismo, multiplicación de los eslóganes y etiquetas en los medios de comunicación y en las redes sociales…

Por ello, no debe de extrañar que huyendo de las revoluciones virtuales y del caos social imaginario, #LaGente dé su apoyo electoral mayoritario a las fuerzas políticas que le transmiten más seguridad a la hora de optar a una nueva ocupación o de conservar su puesto de trabajo, así como para que no peligre el cobro de sus pensiones, presentes o por venir. Este fenómeno se plasma en España con la renovación de las mayorías -absolutas o relativas- del partido conservador o de derechas: el PP de Mariano Rajoy.

En Grecia, sin embargo, ha sido una formación izquierdista, la Syriza de Alexis Tsipras, la que ha obtenido el favor del electorado. Pero, la pretendida revolución que anunciaba la #LuchadeFrases en mítines, referéndums y proclamas, ha sido escondida debajo de la moqueta institucional y la cosa pública no desborda ni un milímetro el cauce de la economía real. Así, el Gobierno griego ha tenido que acatar las directrices marcadas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, y meter la tijera a las pensiones y los salarios de los funcionarios y trabajadores en general, a la vez que se pone en venta buena parte del Patrimonio Nacional.

#RescatarAlPuebloValenciano

Obtendremos una nueva perspectiva del debate político-ideológico si bajamos del Olimpo y ascendemos, penosamente, por los 207 escalones del Micalet de Valencia. La lucha partidista y los intereses de las Comunidades Autónomas se han concentrado en la investidura de Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno de España, primero, y en la aprobación -o no- de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2017, después.

Ante la deriva en la búsqueda de liderazgo que puede acabar con el naufragio del PSOE, las fuerzas que se reclaman de izquierda (socialistas incluidos) se desmarcan de la negociación de las cuentas del Estado y dejan expedito el terreno para un posible, aunque complicado pacto entre el PP, Ciudadanos, los nacionalistas canarios y vascos, al que hay que añadir la incógnita que representa el posicionamiento de Nueva Canarias, un partido que suscribió un pacto electoral con el PSOE, pero que se deja querer para acabar convirtiéndose en la estrella del Congreso de los Diputados (y de los medios de comunicación), pues su voto es el que falta para conseguir la mayoría absoluta favorable a la aprobación de los Presupuestos.

Agazapados en sus escaños, los cuatro diputados de Compromís, la fuerza autóctona valenciana, rechazan el papel de formación que puede decidir el signo de las cuentas del Estado, y de acabar con el oprobio continuado que ha padecido el pueblo valenciano, tanto en materia de inversiones estatales como mediante la infame infrafinanciación de la única Comunidad Autónoma cuya renta per cápita es inferior a la media y que, sin embargo, es contributiva según el actual sistema de financiación autonómica. En este sentido, el proyecto de PGE presentado por el Gobierno de Mariano Rajoy es una bofetada a la cara de los valencianos en forma de 119 euros en inversión por persona, que colocan a la Comunidad Valenciana -nuevamente- como La Cenicienta autonómica.

El origen ideológico de Compromís hay que situarlo en el ya histórico eslogan de Joan Fuster, según el cual “el País Valencià serà d’esquerres o no serà“. Ya hemos tratado las dificultades que entraña el posicionamiento de la izquierda ante los retos que plantea un sistema tan globalizado como el capitalista. Si, hoy por hoy, las alternativas socioeconómicas brillan por su ausencia, #RescatarPersonas aquí, en España y desde Valencia, se circunscribe a #RescatarAlPuebloValenciano, y a aquellos pueblos que sufrirán como todos los procesos sistémicos como la deslocalización de empresas y la inmediatez de las comunicaciones, por arriba, y de aquellos otros que, además, serán víctimas propiciatorias de los pactos suscritos, a ras de suelo, entre el Estado y aquellos dirigentes autonómicos que solo miran por sus propios intereses, aunque sea a costa de la insolidaridad con los demás pueblos que, de momento, constituyen España.

Ha llegado la hora de que Compromís elija entre la parálisis y la irrelevancia a las que le conduce una doctrina antigua que no deja de ser un eslogan ocurrente, o convertirse en la formación decisiva para -contribuyendo al establecimiento de un nuevo marco autonómico y constitucional- terminar con el estado de expolio y sumisión en el que se encuentra el pueblo valenciano.

(Fotografía: Grafiti de David de Limón en la calle de Quart, València)

 

 

Mariano nos quiere gobernar

Kagemusha (La sombra del guerrero). Escena final

“Sereno como el bosque, inmóvil como la montaña”, Takeda(o) Ra-joy  es coronado por la Triple Alianza como Líder del Clan de los Hispanos. Seguro de sus posibilidades e imbuido de la fuerza que le dieron las urnas, no ha hecho más que seguir el consejo de un individuo de su estirpe, un tal Cela: “Quien resiste, gana“.  ¡Japó(n)!, ¡chapó!, no pudo dejar de exclamar Baldo-ví.

 

Mariano, empieza a dar  grano

En el discurso de la segunda sesión de investidura, Mariano Rajoy  ha señalado que la batalla no se acaba con su nombramiento como Presidente del Gobierno, sino que ese Gobierno necesita gobernar y, para ello, hay que aprobar leyes fundamentales como la de los Presupuestos del Estado, cosa a la que el portavoz del Grupo Socialista, Antonio Hernando, le ha contestado que “de entrada, no”.

La posición del PSOE se antoja muy complicada, ya que, por una parte, ha facilitado con su abstención mayoritaria y responsable el gobierno del PP, pero también ha de luchar por erigirse en el principal partido de la oposición a Mariano Rajoy. La resolución de este dilema – y de los demás- dependerá de la actitud que adopten los grupos políticos en el Congreso con el objeto de establecer una reforma en profundidad del sistema democrático que nace con la Constitución Española de 1978  -cosa que daría inicio a la denominada  Segunda Transición  hacia un nuevo modelo de Estado-, o que, finalmente, se decanten por fijar unas reformas de menor calado dirigidas a actualizar la legislación laboral, a modificar el modelo educativo, etc.

Tanto en un sentido como en el otro, la aprobación de las normas que han de permitir gobernar al Gobierno, puede basarse en la consecución de pactos con diferentes fuerzas políticas.

El PP ya tiene un pacto con Ciudadanos Coalición Canaria: 170 escaños, cuando la mayoría absoluta está en 176. Si el ‘grano’ de Mariano llega a subir al ‘tractor’ de Aitor (Esteban, del  PNV), el PP puede contar con 175 votos favorables para aprobar normativas beneficiosas para unos y otros. Aún falta 1 escaño

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El ‘tractor’ de nuestro Clan siempre ha ido bien cargado desde Valencia a Madrid. Ilustración: Ortifus, de la portada del libro El finançament valencià, de Vicent Cucarella, Ed. Bromera

Y Compromís tiene 4 diputados … Sin embargo, nadie ha mirado hacia las tierras valencianas para buscar alguna alternativa favorable a la gobernabilidad del Estado, y  los diputados de Compromís no se siente concernidos. ¿Por qué? La respuesta está en el viento de la Historia: el nacionalismo valenciano se ha configurado como una fuerza de izquierda, siguiendo la consigna ideológica de  Joan Fuster.  Como en la fábula de la rana y el escorpión, este pica a la rana generosa porque, según él: “no he tenido elección, es mi naturaleza“. Y a Compromís siempre le  sale rana  el PP… por la derecha .

No obstante, la gravedad de los problemas que sufre la sociedad valenciana, deberían hacer reflexionar al conjunto del valencianismo político sobre la conveniencia de poner en duda alguno de los dogmas inamovibles y de poner al día su ideario político, al objeto de permitir que suban al ‘tractor’ que va de Madrid a Valencia las soluciones a los problemas que afectan al conjunto del pueblo valenciano:

  • Un sistema de financiación injusto donde la Comunidad Valenciana es  pagana, a pesar de ser  pobre (la renta per cápita es inferior a la media española).
  • El cierre de RTVV, lo que hace a la valenciana como la única con lengua propia (y sin ella) que no dispone de su medio de comunicación autonómico.
  • Los obstáculos para las inversiones estatales en infraestructuras valencianas, así como la puesta a punto del Corredor Mediterráneo, tan importante para el impulso de la economía valenciana, mediterránea, española y europea.
  • La falta de una política estatal en materia hídrica que facilite la llegada de ese recurso fundamental para el campo valenciano.
  • Las previsibles consecuencias nefastas del “brexit” que planean sobre nuestras exportaciones, el sector turístico y el fenómeno residencial de británicos en el territorio valenciano.

Alguien le propuso a Joan Baldoví (portavoz de Compromís) un   juego de sobres  en el debate de la segunda sesión de investidura, que no se sabía bien si discurría entre la magia, la entrega de premios de los Oscars de Hollywood  y la denuncia de la corrupción del PP. Con ello consumió su escaso tiempo de intervención. En cambio, Ana Oramas  (Coalición Canaria), compañera de escaño de Baldoví dispuso del mismo tiempo y  fue al grano: explicó su posición responsable y exigente a la vez; puso en su sitio al joven  rufián  independentista y  faltón; y dejó bien claro que sus esfuerzos irán dirigidos, fundamentalmente, hacia la defensa de los intereses del pueblo canario.
Dicen que los periodos de crisis son momentos de oportunidades y de renovación. En esta etapa en la que imperan las debilidades de todos los partidos políticos presentes en las instituciones del Estado, puede surgir la fuerza capaz de generar un sistema constitucional más justo y democrático.

También puede suceder que una fuerza valencianista llamada a ser decisiva, quede circunscrita a representar un papel insignificante en la política española,  con la consecuencia de dejar desatendidos los problemas que atenazan al pueblo valenciano.

Canarias  (Oramas): tan cerca… tan lejos.

 

(Foto de la cabecera: Fotograma de la película Kagemusha, de Akira Kurosawa, 1980)

Rita Barberá. ¿’Nueva política’, o ancestral ‘caza de brujas’?

Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada“.

Friedrich Gustav Emil Martin Niemöller

 

El pasado jueves, día 15 de setiembre, se cumplían ocho años desde la caída del banco  Lehman Brothers, fenómeno que fue visto como paralelo a la caída del  Muro de Berlín, aunque con efectos hacia el sector capitalista. Tal fue el estrépito que causó el derrumbe de buena parte del sector financiero en EE.UU. y en todo el mundo, que muchos ideólogos y buena parte de los medios de comunicación opinaron que se abría una nueva era del capitalismo; que hacía falta una reforma en profundidad del mismo (Sarkozy dixit), y hasta algunos agoreros hablaron del fin del sistema.

Se analizaron y se publicaron como nunca las causas y los efectos nefastos de la crisis económica desatada en aquella época; se destaparon las prácticas abusivas e inmorales de los capitostes de las grandes empresas, fundamentalmente de las pertenecientes al sector financiero, principales responsables de la creación de productos de dudosa legitimidad ética (hipotecas subprime…) y de la generación de la burbuja inmobiliaria. En un primer momento, se reaccionó rápidamente contra estas prácticas empresariales abusivas y EE.UU. encontró su chivo expiatorio en  Bernard Madoff, enjuiciado y condenado en un santiamén a 150 años de prisión.

En España también se produjo el desfile por los tribunales de justicia y la entrada en prisión de empresarios insignes, como  Díaz Ferrán, expresidente de la  CEOE, además de los procesos seguidos contra antiguos dirigentes de las extintas cajas de ahorro.

Los efectos de la crisis y estas prácticas empresariales abusivas, provocaron el nacimiento y desarrollo del movimiento denominado de ‘los indignados’, que se extendió por el globo terráqueo y amplió su condena hacia los partidos políticos tradicionales y los medios de comunicación que actuaban como voceros del sistema capitalista. Ciñéndonos a España, el movimiento indignado del 15-M cristalizó en la formación del partido político  Podemos, gracias a la inercia (ya debilitada) de aquel movimiento, y, principalmente, a la omnipresencia mediática de su líder carismático  Pablo Iglesias.

Tras la caída del gobierno socialista de  José Luis Rodríguez Zapatero -por su nefasta gestión de la crisis económica-, vino la mayoría absoluta del gobierno del  Partido Popular, con  Mariano Rajoy al frente.  Las medidas restrictivas en materia económica que tuvo que adoptar este gobierno para cumplir con los parámetros impuestos por la  Unión Europea, y  el afloramiento de casos de corrupción que procedían de la época de bonanza económica (investigados por la Administración de Justicia y/o los medios de comunicación, y difundidos a la opinión pública por estos),  provocaron el debilitamiento electoral del bipartidismo imperante en el sistema constitucional español, con la emergencia de nuevas formaciones como la antedicha Podemos (que pugnaba por el electorado de izquierdas) y  Ciudadanos (competidor del Partido Popular).

Hasta ahora, las carencias electorales del  PSOE y del PP eran suplidas por  Convergència i Unió, un partido nacionalista catalán de corte moderado. Con la radicalización hacia posicionamientos independentistas de dicha formación, se cierran las posibilidades de pacto con los partidos hegemónicos españoles y  se abre una nueva época en las que la elección de Presidente del Gobierno y la formación del mismo, han de recaer en los partidos emergentes, más fácilmente en Ciudadanos, dados los postulados de Podemos en materia socioeconómica y su reconocimiento del derecho a la autodeterminación de los pueblos de España.

Precisamente,  Ciudadanos, haciéndose eco de la ola informativa que invade los telediarios y los espacios televisivos de tertulia, ha recogido la antorcha en pos de la lucha contra los casos de corrupción y coloca a la misma como punto casi exclusivo de sus propuestas programáticas, sobre el cual ha de girar la política de pactos de investidura y/o de gobierno, de manera que el partido que desee pactar con Ciudadanos ha de asumir sus reglas de actuación en materia de corrupción.

La formación de  Albert Rivera alcanzó un pacto de investidura y de gobierno con el socialista  Pedro Sánchez, en el que se incluía la dimisión de los cargos públicos y las autoridades en cuanto se abriera el juicio oral. Últimamente,  Ciudadanos ha  impuesto (así lo explicitan los miembros de este partido)  al PP del candidato a la Presidencia del Gobierno Mariano Rajoy, que la dimisión de dichos cargos públicos y autoridades ha de producirse simplemente con la  imputación de los mismos. De esta manera tan clara lo señala el Sr. Rivera con motivo de la apertura de causa en el Tribunal Supremo de la senadora valenciana Rita Barberá:

Evidentemente, esta medida ya era deseada con el objeto de llegar a cobrar una  pieza de caza mayor, pues era previsible la imputación (ahora investigación) de la veterana y popular (en ambos sentidos de la palabra) política: 24 años alcaldesa de la Ciudad de Valencia y que se despidió del cargo a pesar de haber ganado las elecciones, porque se reeditaron los principios del denominado  Pacte del Tinell catalán, que se ejemplifica en este  tuit de la formación política valenciana que tiene un ojo puesto en campo ideológico de la izquierda, y otro en la constitución de la nación catalana:

Así, entre cordones sanitarios, eliminación de cargos públicos por ser sujetos de una simple investigación judicial,  nos encaminamos hacia una sociedad como la descrita en la película  Minority Report (Sentencia previa), donde no ya los presuntos, sino los posibles  delincuentes futuros sean detenidos antes de cometer el crimen. Solo que en nuestro caso  la fuerza del PreCrimen estará dirigida por los  holdings de la comunicación, y el papel de PreCognitivos lo representarán los líderes políticos de las fuerzas emergentes.

Nada nuevo bajo el sol…  Todo nos retrotrae a la época medieval donde se producían las denominadas  cazas de brujas, consistentes en quemar en la hoguera a mujeres sospechosas de provocar fenómenos climáticos perniciosos, y de diversos males personales atribuidos a poderes demoníacos. Además, eran acusadas de llevar una vida sexual disoluta… En definitiva,  escarnio público como reacción ante el miedo que nos causa el  diferente y el odio que sentimos hacia él, sobretodo si manifiesta potencias superiores a las del común de los mortales.

Al paso que vamos (presentando a la corrupción como  único tema del debate político-mediático), entrar en política ha de llegar a ser una experiencia similar a  la de subirse al  Tren de la Bruja… para que te den…

 

 

Segona Transició? El valencianisme polític davant de l’Estat, i de la Història

Regne cristià en el segle XIII,  el Regne de València va perdre els seus furs el 1707 a mans de Felip V de Borbó. A més, i com a conseqüència d’això, va ser l’únic territori foral de la Corona d’Aragó que no va recuperar el seu dret civil foral, al contrari que Catalunya, Balears i Aragó.

València ha dormit llargs segles, primer menyspreada i després oculta, invisible, en el tràfec d’una pàtria que només es recordava d’ella quan calia demanar-li bona part dels béns aconseguits amb l’esforç de la seua gent, alhora que li negava l’aigua per a la seua terra seca i la sal dels afectes {Vid. Cuéntame El Patito Feo (a la valenciana) http://wp.me/p4n4JW-j1 }.

Tot i així, el seu Himne canta: “Per a ofrenar noves glòries a Espanya …”

El poble valencià va despertar lleugerament amb la Transició democràtica i l’aprovació del seu Estatut d’Autonomia, però sempre va mantindre la seua posició subordinada als interessos d’un Estat que havia d’atendre al seu creixement, així com a les exigències de les comunitats autònomes considerades pobres. Com a conseqüència de la crisi econòmica de 2008, València es va despertar del malson sabent-que també era pobra (la seua renda per càpita està per sota de la mitjana nacional) i que a més era pagana (havia d’aportar recursos al fons solidari del qual també es nodrien Comunitats amb una renda per càpita superior a la seua. (Vid. El finançament valencià, de Vicent Cucarella {http://wp.me/p4n4JW-eb}, entre d’altres estudis).

A pesar de posseir un PIB que representa el 10% de l’espanyol, València ha continuat invisible, oculta per la bambolla informativa que ve saturada des de Madrid i Catalunya. Per si fos poc, ha hagut de tancar la ràdiotelevisió pública (l’única que ha desaparegut del mapa autonòmic espanyol, sobre posseir llengua pròpia) que, malgrat les seues deficiències, ajudava a cohesionar la societat valenciana i a impulsar el seu sector audiovisual.

Amb això, la Comunitat Valenciana ja ha tocat fons … El poble valencià comença a eixir lentament de l’estat de prostració moral i submissió política; s’ha cansat d’assumir el paper de boc expiatori dels efectes negatius de la crisi econòmica; d’ocupar el nº 1 del hit parade de les comunitats malgastadores i corruptes, elaborat des de Madrid (València més corrupta que Andalusia, Madrid, Catalunya ..?) Els/les valencians/es han caigut en el compte que amb aquest tipus d’imputacions allò que s’ha aconseguit és mantindre la Comunitat Valenciana en el paper de pobra-pagana, que tan bé ha vingut als interessos de l’Estat, del Govern de torn, dels partits de l’oposició i de la resta de Comunitats autònomes…

En este sentit, cal fer menció a l’acord subscrit per TOTS els partits amb representació a les Corts Valencianes, i que compta amb el suport d’Universitats, sindicats i organitzacions empresarials, per a exigir del Govern d’Espanya -qualsevol que sigui el seu signe polític- un model de finançament just que garantisca a tots els ciutadans la prestació dels servicis públics essencials, en pla d’igualtat, i que acabe amb la crònica discriminació de la Comunitat Valenciana en matèria fiscal i d’inversions públiques.

Els resultats electorals del 26-J i el procediment per a aprovar els Pressupostos Generals de l’Estat per a 2017, han fet palés l’aïllament que patix el partit més votat en els dos últims comicis electorals. El Comité Federal del PSOE de 28 de desembre de 2015, va resoldre que no facilitaria el govern de Rajoy, ja siga votant a favor, o amb la seua abstenció, al temps que emplaçava al PP a buscar el suport dels seus afins (tal vegada, s’hi referia a Ciudadanos, Coalición Canaria i Nueva Canarias, que votaren a favor de la investidura fallida de Pedro Sánchez?). Eixe mateix Comité Federal, en reunió del dia 23 d’octubre, va prendre la decisió difícil, traumàtica, però responsable, de permetre, amb la seua abstenció, que governe el cap de la llista més votada. I el PP ha aconseguit el suport de Ciudadanos, CC, PNB i Nueva Canarias per a aprovar els PGE.

Dins del nou terreny polític que s’obri, cal assenyalar el paper fonamental que hauria pogut representar el valencianisme polític (amb Compromís com a portaveu parlamentari), per a assolir un posicionament preeminent en el tauler polític espanyol, que l’haguera permés actuar en les direccions següents:

1ª.- Acabar amb els greuges (objectius, demostrats empíricament i analitzats pels experts en matèria de finançament, d’infraestructures i de dret, per tant de difícil oposició per algun partit polític, per centralista que siga) que patix la Comunitat Valenciana -alguns, des de fa tres segles, i d’altres, que s’arrosseguen fins a l’actualitat-, com ara:

  • Un sistema de finançament injust on la Comunitat Valenciana és pagana, a pesar de ser pobra.
  • Els entrebancs per a les inversions estatals en infraestructures valencianes, així com l’enllestiment del Corredor Mediterrani, tan important per a l’impuls de l’economia valenciana, mediterrània, espanyola i europea.
  • La desaparició del sistema financer valencià (Bancaixa, CAM, Banc de València…).
  • La manca d’una política estatal en matèria hídrica que facilite l’arribada d’eixe recurs fonamental per al camp valencià.
  • El tancament d’RTVV, cosa que fa a la valenciana com la única amb llengua pròpia (i sense ella) que no disposa del seu mitjà de comunicació autonòmic, i l’absència dels professionals valencians del sector als mitjans de comunicació d’àmbit estatal.
  • La recuperació (actualitzada) del Dret Civil Foral i, si cal, la derogació dels Decrets de Nova Planta…

2ª.- Col·locar-se en una posició central entre els Governs valencià i espanyol, els nacionalismes perifèrics i el central, i les forces d’esquerra i conservadores, per a possibilitar els pactes que facen possibles les reformes necessàries per a posar al dia el sistema constitucional espanyol.

La gravetat dels problemes que patix la societat valenciana, i l’oportunitat històrica que té el valencianisme polític, haurien de suposar una turmenta (beneficiosa) en el terreny de la política valenciana i espanyola. Unes veus valencianes al Congrés dels Diputats, mai no han gaudit de tan bones condicions per a plantar-hi la seua llavor autòctona i solidària. 

Per tant, més que de tractar sobre el sexe dels afins, ha arribat l’hora d’assolir els fins d’un sistema democràtic renovat, més solidari, i més just. No estem (només) davant d’un pacte de govern, ens trobem davant d’un pacte amb l’Estat, per a superar els nostres dèficits històrics, i els actuals.

Amb el primer Borbó, els valencians vàrem perdre els nostres Furs. És possible que, amb l’últim Borbó (de moment), València vuelva por sus fueros?.