El ‘procés’, o el ‘harakiri’ de la clase política catalanista

En un breve lapso de tiempo tuvieron lugar dos actos políticos con relevancia para el pueblo valenciano:

  1. Mariano Rajoy vino a Valencia para presidir el inicio del curso político del PP. Lo único que recogieron los medios de comunicación fueron las declaraciones del Presidente del Gobierno sobre el problema catalán.
  2. Ximo Puig se reunió en la Moncloa con Mariano Rajoy para tratar sobre el sistema de financiación autonómica, el mismo día en que este recibía a los líderes del PSOE, Pedro Sánchez, y de Ciudadanos, Albert Rivera, para tratar (¡cómo no!) las medidas a adoptar ante el golpe de Estado que empezaba a tomar forma en el Parlament de Cataluña.

¿Algún medio se hizo eco de la visita del President del Gobierno Valenciano y del compromiso del Presidente del Gobierno Español de comenzar la reforma del sistema de financiación autonómica antes de que finalice el presente año?

Precisamente, una de las consecuencia más nefastas del procés (que coincide con los objetivos  de los independentistas catalanes), es el virtual aplanamiento del territorio español, la uniformización de las distintas Comunidades Autónomas que lo componen. De esta manera, destaca sobre este magma autonómico uniforme la idea -el proyecto insolidario- de construcción de la nación catalana. Unas palabras de Alfred Bosch, entonces portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, al diario La Razón, el dia 19-4-14, ponen de manifiesto el afán uniformizador de una España sin Cataluña:

A nivel cultural para España [la independencia de Cataluña] significaría dejar de cuestionarse si ha de ser plural o no. Es posible que al no estar nosotros en el Congreso no se diera ese permanente llamamiento a hacer las cosas de otra manera, en otro idioma y a tener en cuenta a otro país u otra nación, como es el caso de Cataluña. Yo creo que eso podría dar una cierta tranquilidad a la nación española y no estaría en un interrogante permanente. Creo que hay mucha gente en España que eso lo agradecería“.
O sea, valencianos y baleares (después de darnos la matraca y vendernos la quimera de nuestra integración en los Països Catalans) y vascos, y gallegos, y andaluces, y aragoneses… dentro de la España definitiva, y no una España cualquiera, sino una nación uniforme y centralista, sin ningún signo de pluralismo; castellana, tranquila!..

Como anticipo de todo ello, ni en el acto del PP en Valencia, ni en la visita de Ximo Puig a la Moncloa, han salido a la opinión pública los graves problemas que atenazan a la sociedad valenciana:

  1. La infrafinanciación (la publicación de las últimas balanzas fiscales, las correspondientes al año 2014, ponen de manifiesto que la Comunidad Valenciana es la peor tratada, una vez más, en el sistema de financiación actual).
  2. La escasa inversión estatal en infraestructuras.
  3. La falta de una política hídrica solidaria y justa.
  4. La no recuperación del Derecho Civil Foral

Así, sea cual sea el lugar donde se ponen los focos de la noticia, tan solo se habla del tema que corrompe la vida política catalana y española: el desafío catalanista en todas sus formas y variantes, que supone un doble golpe a la democracia española, en cuanto

  • Negación del sistema constitucional, por cierto, edificado al gusto del nacionalismo catalán y que contó con la participación inestimable de los padres de la Constitución Miquel Roca y Jordi Solé Tura. Además, fue bendecido por la presencia en Barcelona del President de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, de ERC, así como por el 91% del electorado catalán. Tampoco podemos olvidar que los diferentes sistemas de financiación y las inversiones del Estado en Cataluña siempre han sido pactados con el poder catalán.
  • Saturación del espacio comunicacional español, donde solo se habla del problema catalán, igual que en el campo deportivo el Real Madrid y el Barça excluyen al resto de equipos de los principales canales de comunicación.

Aprovechando los efectos nocivos de la crisis económica y el crecimiento de las semillas plantadas en los campos de la educación y de la propaganda antiespañola, la actual clase política catalana ha considerado que había llegado el momento de ver cumplida la meta larvada del nacionalismo catalán: la consecución de la independencia. En este intento de lograr los objetivos deseados, caiga quien caiga, en el Parlament de Cataluña se ha escrito (¡y firmado!) la página más vergonzosa de la democracia española desde el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981, desarrollado principalmente en el Congreso de los Diputados y en las calles de Valencia.

Consciente o inconscientemente, los líderes independentistas catalanes se han pasado cuatro naciones. Al consumar con sus firmas el procés (antes solo virtual) han provocado la reacción de todo el aparato estatal ante sus actos jurídicos, por lo que -con toda probabilidad- frustrará este intento de rebeldía anticonstitucional.

Si ello es así, todo el procés quedará circunscrito a un mero procedimiento de selección de los líderes políticos de Cataluña:

  1. Artur Mas, sucesor del presunto capo de la Logia Mafiosa del 3%, inició el procés, después de la multitudinaria Diada del año 2012.
  2. Las CUP -pilotos/as consentidos/as del procés– exigen, y consiguen, la cabeza de Mas que, posteriormente, es inhabilitado por los tribunales de justicia junto con dos de sus conselleras y el diputado Francesc Homs.
  3. Carles Puigdemont sucede a Mas y da el impulso definitivo al procés. El procedimiento ilegal llevado a cabo en el Parlament para aprobar las llamadas Leyes de Desconexión, y la firma mancomunada de las mismas, provocará la inhabilitación -y alguna condena de prisión- para el President, sus consellers, algunos alcaldes, autoridades y funcionarios.

Por ello, después del presumible fracaso del 1-O podrá abrirse un nuevo periodo político dirigido por una nueva clase política catalana que, como producto de las frustraciones individuales, la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos por la finalización de la crisis, logrará rebajar el nivel actual de radicalización política. La nueva clase política catalana debería establecer los objetivos siguientes:

  • Restañar la división social producida en Cataluña por el procés.
  • Llevar a cabo los pactos necesarios con el Estado y las demás Comunidades Autónomas, para conseguir un sistema de financiación lo más justo posible, y  una reforma de la Constitución que la adapte al desarrollo actual de la sociedad española y al sentir de los ciudadanos.

Confiemos también en que, con tanto meneo, la clase política valenciana salga de la larga modorra política e ideológica en la que anda sumida, y pueda asumir un papel protagonista en defensa de los intereses del pueblo valenciano y el establecimiento del nuevo marco político español.

 

(Fotografía: ABC.es)

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Barcelona: España, en la encrucijada

En plena crisis y con el Gobierno del PP, han florecido dos movimientos políticos que, persiguiendo sus propios objetivos, intentan impugnar el sistema constitucional instaurado en 1978. Estos son:

  1. Los Indignados que, posteriormente, fundarán Podemos como partido político que rechaza el sistema democrático fraguado durante la Transición, bautizado como “Régimen” para asimilarlo al Régimen dictatorial de Franco.
  2. Los soberanistas catalanes que llevan a cabo el procés independentista catalán, que busca la desconexión con España.

Ambos movimientos han coordinado sus fuerzas, ya que el objetivo principal de los mismos es el desmantelamiento del sistema constitucional español.

Los motivos que se arguyen para tal rechazo a la democracia española -aunque se realice a través de un ataque al PP, como partido que gobierna el Estado español- son los siguientes:

  • No hubo una ruptura con el franquismo durante la Transición. El sistema constitucional nacido de la misma supuso una simple supervivencia del Régimen instaurado por Franco.
  • El sistema es corrupto, dados los múltiples -y presuntos- casos de corrupción que han salido a la luz pública.
  • La Constitución española no reconoce el hecho diferencial catalán.
  • Existe una discriminación del Estado hacia Cataluña en materias financiera y de inversiones.

Para tratar de conseguir sus metas políticas, tanto los podemitas como los independentistas han venido jugando -de una manera coordinada- con la debilidad del Estado, provocada por la crisis económica y el aireamiento de los casos de corrupción del partido en el Gobierno, aunque pasando por alto la presunta corrupción generalizada presente en las Comunidades andaluza y catalana, gobernadas por el PSOE y CiU, respectivamente.

En definitiva, “Todos contra el PP“, como una prolongación del Pacte del Tinell que ha sido ratificado por el PSOE de Pedro Sánchez en su camino por conseguir la ansiada Presidencia del Gobierno de España.

Como si de un juego infantil se tratara, se ha puesto en peligro el régimen de derechos y libertades que, de una forma consensuada por las fuerzas políticas presentes durante el periodo de la Transición -catalanismo incluido- se plasmó en el texto constitucional de 1978. Se ha llevado a cabo una lucha -más bien verbal y desde las tertulias de los platós de televisión- que se ha trasladado a las perfomances realizadas en los Parlamentos español y catalán, donde las proclamas y los anuncios de las leyes de desconexión no han llegado a plasmarse en textos publicados en el correspondiente Diario Oficial, por falta de manos que empuñen las oportunas plumas.

Los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils han supuesto en duro golpe a la consciencia de la gente, así como un reto importante al sistema de derechos y libertades de los ciudadanos que los han padecido, y una fuerte alarma a toda la sociedad catalana y española, junto con las fuerzas políticas de los espectros catalán y español. El jueguecito dialéctico y teatral que amenazaba con destruir -virtualmente- el sistema constitucional de 1978, ha terminado (o, más bien, debería terminar) con el duro zarpazo provocada por la mayor célula yihadista descubierta en el ámbito europeo (al menos, 12 miembros), que ha causado gran cantidad de muertos y heridos en las Ramblas de Barcelona y en el Paseo Marítimo de Cambrils. Un potente aviso de que existen fuerzas ideológicas que pretenden acabar -de verdad- con el sistema de libertades que impera en el mundo occidental.

Las primeras reacciones de todas las fuerzas políticas españolas y catalanas -con la esperada excepción de la CUP y su #capitalismofobia- de llamamiento a la unidad, podrían establecer las bases para una nueva etapa política en la que se busque más el acuerdo trabajado que la rápida discrepancia, sobretodo si esta responde más a un artificio que a un hecho real, o a un escollo ideológico insalvable. En este sentido, cabe destacar la presencia en todos los actos que se han realizado en Barcelona de TODOS los líderes políticos españoles y catalanes, con la icónica asistencia de las alcaldesas de Barcelona (Ada Colau) y de Madrid (Manuela Carmena) en la Misa celebrada en la Sagrada Familia, a pesar de su conocido agnosticismo.

Sin embargo, pronto se han producido gestos de las autoridades catalanas, que pueden ser signo de que la cabra tira al monte y de que el procés tira adelante caiga quien caiga. Así:

  1. El Conseller de Interior de la Generalitat Catalana diferenció entre víctimas catalanas y fallecidos de nacionalidad española.
  2. Dentro del protagonismo exclusivo del Govern en lucha contra la célula yihadista, la rueda de prensa protagonizada por el President, el Conseller de Interior y el Mayor de los Mossos d’Esquadra, dirigida a los informadores internacionales, se escenificó como una invitación a entrar en la salita de estar de la República Independiente de su Casa.
  3. En una entrevista en el Financial Times, Carles Puigdemont ha acusado al Gobierno de España de hacer un uso político de la seguridad, al tiempo que afirma que ya tienen más de 6.000 urnas para el 1-O.

El arzobispo de Barcelona, Omeya (sic), expresó en la homilía de la Misa en la Sagrada Familia que “la unión nos hace fuertes, la división nos corroe y nos destruye”.

Confiemos en que este zarpazo del yihadismo, que nos ha hecho morder el polvo de la dura realidad, sirva al menos para conseguir tres objetivos fundamentales:

  • Rebajar la tensión dialéctica y el uso indiscriminado de la demagogia política a niveles aceptables.
  • Permitir que el independentismo catalán pueda salir, lo más dignamente posible, de la ratonera en la que se ha metido; aunque para ello, los líderes independentistas deban gozar de sus minutos de gloria dentro de estos dramáticos momentos marcados por el terror y la desgracia humana.
  • Sentar las bases de una nueva política dirigida a buscar los consensos en lugar de los enfrentamientos estériles.

Por todo ello, Omeya: Amén.

(Fotografía: El Periódico de Aragón)

 

 

 

 

 

 

Levante feliz, alegría de España

Un rasgo que define la trayectoria del pueblo valenciano es el escaso peso político que ha tenido dentro del Estado español, lo que se ha plasmado, por ejemplo, en la escuálida presencia de Ministros en los Gobiernos de España, y en la ínfima fuerza influyente de las élites valencianas sobre las estructuras estatales. De todo ello ha resultado una posición subordinada de Valencia respecto del Estado, con el correlato de que es el único territorio de la Corona de Aragón que no recuperó su Derecho Foral Civil, y que, desde tiempo inmemorial, ha de contribuir a las arcas del Estado cuando posee una renta per càpita inferior a la media española, entre otros factores de marginalidad política.

Este posicionamiento de clara debilidad política entra en contradicción con la pujanza y cohesión que muestra la sociedad civil valenciana, aunque esta cohesión se centra en determinados sectores sociales y en ámbitos territoriales concretos. Por ello, falta la sincronía entre las clase política y la entidades cívicas para poder conseguir una  mayor vertebración del pueblo valenciano.

La fuerza de la sociedad civil valenciana se plasma en los siguientes fenómenos colectivos:

A) Fiestas de gran interés cultural, tres de ellas reconocidas como Patrimonio de la Humanidad:

  • El Misteri d’Elx (desde s. XV).
  • Les Festes de la Mare de Déu de la Salut d’Algemesí (desde s. XVII).
  • Les Falles de València (y otras poblaciones).

B) Además, existen otras fiestas de enorme singularidad, importancia cultural y transcendencia española e internacional:

  • Les Fogueres de Sant Joan d’Alacant.
  • Les Gaiates de Castelló.
  • Moros i Cristians d’Alcoi, y alrededores.
  • Festa del 9 d’Octubre de València (desde 1338)
  • El Corpus Christi de València (desde 1355).
  • El Oriol de Orihuela (desde 1400).
  • El Sexenni de Morella (desde 1673).
  • La Cabalgata de los Reyes Magos de Alcoi (la más antigua de España).
  • Las distintas celebraciones de la Semana Santa.
  • Els Bous al Carrer.
  • La Tomatina de Buñol, gran evento de masas que atrae a inmensas huestes internacionales con ganas de pasarlo bien.
  • Otras manifestaciones locales de larga trayectoria histórica y gran belleza plástica: Les Danses de la Todolella, La Carxofa de Silla…

Todas estas manifestaciones festivas y culturales exigen la creación y mantenimiento de estructuras organizativas complejas, y el trabajo duro y abnegado de las diferentes colectividades. También generan una fuertes repercusión económica en la sociedad.

C) Instituciones:

  • El Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia. Orígenes romanos o árabes. Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial en 2008.
  • Las Bandas de Música, que alegran nuestra fiestas y suministran músicos a las bandas y orquestas de España y del mundo entero.
  • La Paella, como hito internacional y plato señero de la potente gastronomía valenciana.
  • Otras entidades comunes a todo el territorio español: Universidades, colegios profesionales, organizaciones de empresarios, sindicatos, AMPAS, asociaciones de vecinos, organizaciones de consumidores y usuarios, clubes deportivos…

Con la presentación de este curriculum vitae tan rico en materia institucional, cultural y festiva, el pueblo valenciano puede hacer gala de ser uno de los más singulares dentro de las distintas particularidades que integran España. A mayor abundamiento, posee lengua propia y, según un estudio de la Unidad de Biología Evolutiva de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona, dado a conocer en 2010, los genes de la población valenciana divergen más de las del resto de españoles que las de los vascos; después de los extremeños, los rasgos genéticos de los valencianos eran los más divergentes al tener una mayor herencia norteafricana y una menor influencia sefardí.

Sin embargo, esta gran y singular energía cívica valenciana no ha sido transvasada al campo de la política. Este potente particularismo cultural no ha generado organizaciones políticas de estricta obediencia valenciana, como sí ha sucedido en Cataluña y Euskadi, donde sendas formaciones nacionalistas son hegemónicas en sus territorios y han tenido un papel protagonista en la evolución de la política española.

Por contra, las fuerzas políticas presentes en la Comunidad Valenciana (autóctonas o dependientes de Madrid), ni tan siquiera, han podido lograr mínimos acuerdos al objeto de sentar las bases de un progreso equilibrado de un pueblo al que se le ha reservado el papel de pobre y pagano. El acuerdo por la financiación y las inversiones, suscrito en octubre de 2015, por todos los partidos con representación en las  Corts Valencianes, y que contó con el apoyo de Universidades, sindicatos y organizaciones empresariales, ha quedado como papel mojado, ya que su objetivo principal era el establecer un grupo valenciano de presión contra el Gobierno del PP y, de paso, poner en apuros a su sucursal valenciana.

Además, los pactos llevados a cabo en el Congreso de los Diputados con motivo de la investidura de Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno de España, y de la posterior aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2017 -con posible proyección hacia el 2018- aportan generosos beneficios a las comunidades vasca y canaria, cuyos partidos nacionalistas suscribieron los pactos con el PP, al tiempo de que se trata de privilegiar a Cataluña, como medida política para intentar apagar los fuegos insurgentes presentes en esa comunidad autónoma.

El pueblo valenciano nunca ha contado con una formación política nacionalista con la suficiente fuerza como para ser decisiva en el Estado español, y ahora que podría tenerla (Compromís tiene cuatro diputados en Madrid que podrían ser determinantes) esta rechaza el rol de fuerza interlocutora con el Gobierno de España.

Esto solo puede entenderse porque, históricamente, el nacionalismo valenciano -que ahora representa Compromís- ha poseído un cariz reivindicativo predominantemente lingüístico y cultural y, desde el posicionamiento de una izquierda nebulosa -cuya meta más clara es el establecimiento de un cordón sanitario alrededor del PP-, ha abandonado el flanco más político, aquel que le permitiera llevar a cabo difíciles negociaciones (que, sin embargo, sí que había realizado con el PPCV) para conseguir objetivos económicos favorables a un mayor bienestar de la sociedad valenciana.

En fin: Los valencianos tenemos una sociedad que se siente autosatisfecha con sus extraordinarias realizaciones culturales y festivas, y desatiende la llamada de la política, y una formación política valencianista alejada del espíritu popular, rígida ante la cambiante realidad porque guía sus pasos a la luz de una doctrina ortodoxa.

Por unas u otras razones, hemos de constatar que la letra del Himno valenciano resulta de lo más realista, a la par que predictiva: “Per a ofrenar noves glòries a Espanya“…

(Fotografía: Representación del Misteri d’Elx)

 

 

Independiente de Cataluña – Real Español: 1-0. ¿A qué jugamos?

La fecha señalada para la celebración del referéndum hacia la independencia virtual de Cataluña, no puede ser casual: el incierto, alarmante y confuso 1-O, que bien podría asimilarse a la inauguración del marcador en cualquier juego de pelota, como el fútbol, por ejemplo. Este podría ser el desarrollo del (des)encuentro:

1-0. (Marcado en clarísimo fuera de juego constitucional).

Se adelanta en el tanteador el Govern de la mayoría parlamentaria -que no electoral- del movimiento independentista catalán, lo que le aporta las siguientes ventajas tácticas:

  • Juega al ataque y va por delante del Gobierno Español en el juego político, el cual, además, se encuentra a la defensiva y actúa a rebufo de las iniciativas que adopta el Govern Català. Mientras, la mayoría social y electoral catalana -que no es independentista- como cualquier mayoría silenciosa que se precie, calla (aunque vota que es un primor).
  • Se ha asegurado la presencia machacona en los medios de comunicación, de manera que copa día tras día las parrillas televisivas, las ondas de radio y el papel-prensa, sin fisura alguna.
  • Con la inauguración del marcador político y social, y el miedo que ha metido en el cuerpo de la clase política y de los ciudadanos en general, se garantiza que -sea cual sea el resultado final- se acabará mejorando el posicionamiento de Cataluña dentro de la estructura estatal, con el logro de mayores cotas de autogobierno, la obtención de más recursos económicos e inversiones estatales en infraestructuras (para empezar ya han sido aprobados 4.200 millones por el Gobierno de Mariano Rajoy). Probablemente, se producirá también el reconocimiento de Cataluña como nación, mediante una reforma simple o reforzada de la Constitución Española.
  • Al mismo tiempo, le permite correr un tupido velo con la estelada para tratar de cubrir las vergüenzas del régimen corrupto del 3%, que de forma tan eficiente gestionó la saga de los Pujol y otros dirigentes de la virtualmente extinta Convergència Democràtica de Catalunya.

Forofos de estas jugadas estratégicas no le van a faltar al seleccionado nacional independentista: tanto Podemos como el nuevo PSOE del renovado secretario general Pedro Sánchez, ya se han manifestado favorables al tratamiento fiscal privilegiado para Cataluña, respecto de los demás pueblos de esa nación de naciones que atiende al nombre de España. (Por cierto, ¿Valencia será la tercera nación, después de Cataluña y Euskadi?).

Que en el camino hacia el triunfo algunos miembros del Govern y otros líderes políticos independentistas hayan acabado chupando banquillo -por el cese en sus funciones-, o sentados en el banquillo de los acusados para terminar inhabilitados, supone un precio insignificante en comparación con los beneficios que pueden obtener en conjunto. En este sentido, existe una buena cantera de políticos valencianos que, habiendo sido declarados no culpables o no imputados en procesos judiciales contra la corrupción, hace tiempo que han sido inhabilitados de facto, tras pasar por el largo y tortuoso camino que conduce hacia la pena de telediario. Véase:

  • Francisco Camps, expresidente de la Generalitat Valenciana, por el contencioso de los trajes.
  • Alfonso Grau, exprimer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valencia, por el caso Nóos.
  • Sonia Castedo, exalcaldesa de Alicante, a quien le archivaron el caso Rabasa, aunque tiene pendiente otro proceso.
  • Rita Barberá, exalcaldesa de Valencia, investigada por el llamado pitufeo de 1.000 euros y el caso Ritaleaks (gastos en viajes y bolsos, denunciado por Compromís, del que fue absuelta), con el resultado de su inhabilitación política y su postrera muerte física.
  • En esa misma línea, cuando en España no había más madera en materia de corrupción que aquello que los medios de comunicación españoles denominaron #LoDeValencia, el líder político valenciano Esteban González Pons vio truncado su camino hacia un Ministerio en el Gobierno del PP porque una campaña bien orquestada lo señaló como “presunto implicado” en un caso de corrupción…

1-1.

No obstante, el Estado Español es una maquinaria algo anticuada, pero a la vez potente y más o menos bien engrasada. De momento, aunque parece ir a remolque de las desafiantes iniciativas del Govern Català (más verbales y gestuales que efectivas), esconde sus mejores cartas (como también trata de hacer el independentismo) con el objetivo de intentar empatar el envite, primero, y acabar venciendo finalmente en el pulso lanzado por los soberanistas catalanes. Por ello, dirige una batería completa para sojuzgar la voluntad ganadora del adversario:

  • La fiscalización semanal de las cuentas de la Generalitat Catalana por el Gobierno de España, al objeto de impedir que se desvíen gastos finalistas hacia la organización del referéndum por la autodeterminación.
  • La Fiscalía y la Judicatura pisan los talones a las autoridades catalanas que pudieran resultar responsables de organizar la consulta inconstitucional, y que podrían resultar inhabilitados y, lo que es peor, sancionados con multas que afectaran al patrimonio personal de los condenados.

Según lo expuesto, lo normal es que la partida acabe en tablas. Pero sabemos que en el fúrbol todo puede ocurrir hasta que el árbitro pita el final del partido: desde que algún equipo marque en el último minuto y logre la victoria… hasta que alguien acabe en prisión…

Aunque casi lo más probable es que el empate conduzca a una prórroga interminable… a nuevas y tediosas temporadas de Pasión de Catalanes.

De todas las maneras, aunque el Gobierno Español acabe imponiéndose en el reto separatista y logre impedir la celebración del referéndum, los independentistas siempre podrán celebrar el 1-0 inaugurador de la temporada, y exclamar: “que nos quiten lo bailao“.

(Fuente de la fotografía: EcoDiario.es – elEconomista.es)

 

Lobos vestidos de pura lana virgen

En su línea de profundización del victimismo más radical e inconsistente, Carles Puigdemont ha querido trazar un paralelismo entre la persistencia de una sociedad que padeció los ataques brutales de la banda terrorista ETA, con la persistencia que han de mantener los protagonistas del procés hacia la independencia de Cataluña, al objeto de vencer a un Estado que José/Pep Guardiola -embajador deportivo ante el Estado teocrático, islamista i represor de Qatar– tildó de “autoritario”.

El nacionalismo catalán tuvo un esporádico fenómeno terrorista encarnado en la organización Terra LLiure, pero su hoja de ruta soberanista ha seguido la senda pacífica en lo estratégico y lo táctico. Al contrario, el nacionalismo vasco ha estado marcado por la terrible presencia de ETA, cuyos objetivos eran conseguir una Euskal Herria “independiente, socialista y euskaldun“, mediante la utilización de la vía armada, es decir, llevando a cabo asesinatos execrables contra miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, políticos, periodistas y gente del pueblo, como las víctimas de Hipercor en Barcelona, hace ahora 30 años.

En ese sentido, el PNV utilizó la actividad de ETA y la posible solución al conflicto vasco como asunto a incluir en cualquier mesa de negociación con el Estado, a fin de obtener mayores cotas de autogobierno y mejoras socioeconómicas para Euskadi (“para que dejen de matar”). Durante esa larga etapa, el terrorismo (cuya esencia reside en atemorizar al pueblo enemigo a través de los actos de terror que, a su vez, tienen una gran repercusión en todos los medios de comunicación) y la cuestión vasca hegemonizaron las portadas de los periódicos y los noticiarios de la televisión, hasta el fracaso del denominado Plan Ibarretxe y la derrota (aún no declarada) de ETA.

Con la puesta en marcha del procés el independentismo catalán se ha asegurado aquello que pretendía ETA: conquistar el espacio mediático e imponer la hoja de ruta de sus afanes separatistas que, de una u otra forma, con la independencia o sin ella, ha de beneficiar su posicionamiento político:

  • 4.200 millones de euros que fluyen desde el Estado para inversiones en Cataluña.
  • Apertura del palacete utilizado como segunda vivienda en Cataluña de la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría.
  • “Cataluña” hasta en la sopa mediática de la televisión pública española.

Y el asunto va para largo, pues aunque no se logre la independencia, la cuestión catalana estará encima de la mesa de los asuntos fundamentales para el Estado, agotará el papel de los periódicos, pixelará las pantallas de las televisiones y, por lo tanto, invadirá cotidianamente los cerebros de los españoles todos.

En su afán de hacerse fuerte en su posición victimista, Carles Puigdemont ha pretendido utilizar el 30 aniversario de la masacre terrorista de Hipercor para intentar colocarse en el lugar de las víctimas de la barbarie, en este caso, la imputada a un “Estado autoritario” que, como tal, “ejerce la violencia contra el pueblo catalán”. Sin embargo, esta torpe pirueta metafórica no puede ocultar que es el movimiento independentista catalán quien se ha colocado fuera del sistema democrático al colocarse fuera de la Ley.

Una Ley en cuya elaboración colaboró decisivamente el catalanismo político y que fue votada muy mayoritariamente por el pueblo catalán, ahora secuestrado por una mayoría absoluta de las fuerzas soberanistas en el Parlament de Catalunya, minoritaria respecto del número de votos conseguidos por los partidos no independentistas en las elecciones autonómicas del 27-S de 2015. Con esta mayoría, inferior a los 2/3 que se requieren para modificar el Estatuto de Autonomía, Junts pel Sí amenaza con constituir la República Catalana Independiente de su Casa (en primer término, de la Cataluña Media que no es independentista) y así extorsionar al Estado para conseguir píngües beneficios socioeconómicos para su territorio, aparte de convertir la interminable teleserie de Pasión de Catalanes, en un auténtico film de terror.

Una Ley que, precisamente, tiene como garantes últimos de su eficacia democrática a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, quienes junto con los políticos, los periodistas y el pueblo llano, fueron víctimas de los crímenes perpetrados por la banda terrorista ETA y que, mediante la persistencia durante largos y sangrientos años, han conseguido preservar el imperio de esa Ley en Democracia.

Puigdemont se pone la piel de cordero degollao para intentar confundir al personal y, con ello, perseguir el triunfo de su golpe (más de lengua que de mano, todo hay que decirlo) contra el Estado Social y Democrático de Derecho que es España, el cual, con la ayuda inestimable del pueblo español, persistió y venció a las fuerzas que intentaron su desaparición.

Contra estos gigantes (o molinos) se ha de volver a estrellar la soberbia soberanista.

(Fuente de la fotografía: LaRazón.es)

 

 

 

 

 

#LoDeMadrid

Entre #LaTramaMediática se había extendido la etiqueta #LoDeValencia para expresar el alto grado de corrupción imputable al PP valenciano -partido que ha ostentado el gobierno de la Comunidad Valencia durante un largo periodo-, pero que, al contrario de lo que sucede en otros ámbitos autonómicos, se ha pretendido extender como idiosincrasia de todo el pueblo valenciano. Todo ello, a pesar de que las cifras indicaban que Andalucía, Cataluña y Madrid están muy por encima de Valencia en cuanto a número de casos, de personas investigadas o condenadas, y del importe de lo (presuntamente) mangado.

La lideresa madrileña Esperanza Aguirre acaba de dimitir de todos sus cargos políticos, tras haberse destapado #LaTramaMadrileña del caso Lezo -al que habría que sumar los casos Gürtel y Púnica– que forman parte de la (presunta) corrupción que se investiga en la Comunidad de Madrid. Así mismo, empieza el desfile carcelario de los miembros de la familia Pujol, con la entrada en prisión (provisional) del hijo primogénito. Con todo ello, ¿verdad que resulta impensable que se puedan difundir en los medios de comunicación frases como las que se dedicaron a la presunta corrupción del (PP) valenciano, atribuidas a otros pueblos hispánicos?:

-Por ejemplo, no entra en ninguna cabeza que en el programa Julia en la Onda, Julia Otero se llegara a preguntar: “¿El cocidito madrileño lleva chorizo?, tal y como hizo respecto de la paella valenciana“.

-Tampoco que en El Intermedio de La Sexta algún presentador impresentable pudiera señalar que: “Los madrileños llevan la corrupción en sus genes”, como se afirmó respecto de los valencianos.

-Y, mucho menos que el exgobernador del Banco España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, hubiese llegado a exclamar: “Caja Madrid es lo peor de lo peor”, frase dedicada a la CAM (por cierto, ¿peor que Caja Castilla La Mancha?, ¿peor que Catalunya Caixa?).

-Nunca se le ocurriría al pensador Manuel Castells escribir una frase como esta: “Madrid, probablemente el más corrupto gobierno de un país tan corrupto como España…”, pensamiento en origen dedicado, cómo no, a Valencia en su libro Redes de indignación y esperanza [sic muy oportuno, por actual], pág. 308)

-¿Quién en Antena 3 TV pensaría realizar un Especial Verbena de la Paloma dentro del programa Ahora Caigo, como el que se hizo sobre Las Fallas de Valencia? En dicho programa se destacaba la corrupción como una de las características más notables del pueblo valenciano, representado por un hombre sucio y desaliñado que llevaba una cartera cargada de billetes y chorizos. Para más inri, el presentador de dicho programa es el valenciano Arturo Valls.

ahoracaigo

-¿Alguien se atrevería a aplicar estos pensamientos y frases relacionados con la corrupción al gazpacho andaluz, a la botifarra amb mongetes, a los andaluces y catalanes, a Cataluña o Andalucía, por ejemplo?

El malogrado escritor valenciano Rafael Chirbes, desveló en su día la causa de esa imagen de la Valencia corrupta:

El mito de la corrupción de la Comunidad Valenciana ha crecido porque no tenían el mismo poder que otras para frenar las informaciones, pero la Gürtel viene de Madrid“.

En este mundo (político) traidor, no es gratuita esa actitud acusatoria contra el pueblo valenciano. Cabría preguntarse: ¿A quién beneficia la imagen de una Valencia corrupta?:

  1. A la España centralista, y a la autonómica, incluidos los medios de comunicación, como antes se ha dicho. Es bien sabido que las personas y las colectividades necesitan chivos expiatorios a los que atribuir toda la responsabilidad por los males que afectan a todos. Esto ha ayudado a que Valencia se haya convertido en ese pueblo sumiso al que hay que sangrar para que no cese de ofrenar nuevos recursos al resto de España, a pesar de estar dentro del rango de las comunidades pobres (con una renta per cápita inferior a la media estatal).
  2. A los partidos adversarios del PP, pues con ello consiguen presencia mediática y una posición de fuerza ante la opinión pública, para proseguir el camino hacia la conquista del poder. Solo ello puede explicar la omnipresencia en La Sexta de la lideresa de Compromís Mónica Oltra.
  3. A las direcciones del PP de otras comunidades autónomas, y a la misma dirección central de dicho partido, para derivar el foco de atención de la presunta corrupción que, por ejemplo, tiene su origen en Madrid (Bárcenas, Gürtel, Púnica, Lezo…).

 

De esta manera, el pueblo valenciano se encuentra maniatado entre la lucha partidista y el autoodio generado por esa imagen de pueblo corrupto, lo que facilita la extracción de sus recursos económicos hacia el resto de España, además de impedir que Valencia tenga el papel protagonista, que le correspondería por su peso demográfico y económico, en la redefinición del sistema financiero autonómico y en la posible reforma constitucional.

La actitud de los partidos políticos que operan en nuestro territorio no presagia nada bueno, en cuanto a que nuestra Comunitat deje de continuar pagando el pato de los platos rotos ocasionados por la crisis y los casos de corrupción que se extienden por toda España.

Así, #TotsAUnaVeu, “Montemos el pollo“… y acabemos por cantar: “Per a ofrenar…”

 

(Fuente de la fotografía: Público.es)

Las varias muertes de Rita Barberá

Rita Barberá, salió de la sede del Tribunal Supremo, rodeada de periodistas y cámaras de televisión, después de declarar ante el Magistrado Cándido Conde-Pumpido por un presunto delito de blanqueo de un capital de ¡1.000 euros! Ese día no hubo sentencia, pero antes de comparecer ante la Justicia ya era un cadáver político. Además, se le habían impuesto dos penas: la de Telediario y la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de cargo político (como Francisco Camps, expresidente de la Generalitat Valenciana, declarado no culpable en el mediático juicio de los trajes, y Sonia Castedo, exalcaldesa de Alicante, a la que el juez le archivó el “caso Rabasa” al no apreciar delito).

La tercera pena para Rita Barberá fue su muerte físicaCon ella también feneció el derecho de presunción de inocencia, uno de los pilares fundamentales del sistema democrático.

La virulencia con la que ha sido atacada la Sra. Barberá (sin ir más lejos, el sábado anterior a la declaración judicial de Rita Bárbera, una periodista inmisericorde, y de derechas, María Claver, había pontificado en el plató de La Sexta Noche:“esta señora debe purgar sus pecados”) solo puede explicarse porque ha permanecido 24 años al frente de la capital de la Comunidad Valenciana y tercera ciudad de España, llegando a ser presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias, y destacada dirigente del Partido Popular en el ámbito estatal. Por ello, al tiempo que concitaba la simpatía de la mayor parte del pueblo valenciano -y como producto de la impotencia política generada a sus adversarios políticos-, fue objeto del odio visceral de los dirigentes, afiliados y simpatizantes de los partidos opositores, un sentimiento tan negativo que algunos han llegado a confundir con la defensa de sus ideologías, tan vacías…

Una vez abierta la veda mediática contra los casos de corrupción en España que, mayoritariamente, provenían de la época de bonanza económica anterior a la crisis, los partidos valencianos de la oposición, así como los de ámbito estatal y sus aliados mediáticos, se lanzaron a la yugular de los líderes del PP de la Comunidad Valenciana, hasta conseguir descabezar a esta de sus principales referentes políticos. Como ya hemos señalado, las piezas cobradas hasta el momento presente son de caza mayor.

Nos sobran los motivos para tratar de explicar este fenómeno que teledirige la política española:

  1. En general, ante la falta de propuestas políticas y de alternativas ideológicas a la actual crisis del sistema capitalista, los medios de comunicación -con la ayuda inestimable de los partidos políticos de la oposición-, enarbolan la bandera de la lucha contra la corrupción con el objeto declarado de sanear dicho sistema. Así se matan dos pájaros de un tiro: no hace falta elaborar teorías y praxis políticas creativas y renovadoras y, además, se obtiene la atención y el favor de una opinión pública indignada y autocomplaciente, libre de cualquier responsabilidad en materia política o social. Por otra parte, los medios de comunicación aumentan los niveles de audiencia, dado el morbo que supone el escarnio padecido por los dirigentes políticos y, con un poco de empeño, se puede conquistar el poder político desbancando a (presuntos) corruptos.
  2. Dentro del sector político, cabe destacar la actitud del partido Ciudadanos, que en el pacto de investidura con el PP de Mariano Rajoy había obligado a incluir en él la cláusula según la cual el abandono del cargo tenía que producirse nada más se produjera la imputación (investigación) del político afectado. La cobardía y el tacticismo inherente al PP y, más en concreto, al Cuarteto de Jóvenes Vicesecretarios y sus allegados dirigentes valencianos, abrió la vía para que Rita Barberá tuviera que optar entre abandonar el escaño en el Senado o darse de baja en su partido, condenada a la más absoluta soledad. Misión cumplida: Rita Barberá ha abandonado también el Senado, para siempre…
  3. ¿Y qué decir de le persecución política llevada a cabo por Unidos-Podemos y sus confluencias contra Rita Barberá? Para ellos ha encarnado el tótem diabólico de la corrupción española, cuando no había sido condenada por ningún delito. Ni muerta han dejado que descansara en paz, estos tipejos corruptos (así calificaban a la fallecida) de Unidos Podemos, y de las becas black, las subvenciones de los regímenes dictatoriales de Irán y Venezuela, los pelotazos con viviendas de protección pública… y los máximos responsables de corromper con su demagogia barata y sus mentiras el sistema democrático nacido con la Constitución de 1978, eso sí, con la ayuda inestimable de más de una plataforma mediática.
  4. Compromís, por su parte,  ha destacado como Liga Anticorrupción a la valenciana. Así, su lideresa Mónica Oltra ha escalado a las más altas cimas mediáticas, principalmente, en el holding Atresmedia (La Sexta), pues el papel que tenía reservada en los platós de televisión era el de martillo contra la (presunta) corrupción del PPCV. Sin embargo, con el ataque furibundo a los principales dirigentes de los populares valencianos ha contribuido, inconscientemente, a dar rienda suelta y expandir el menosprecio (por no decir odio) de los líderes mediáticos y políticos hacia el pueblo valenciano, de manera que en la mente de buena parte de los españoles y valencianos (tan propensos a caer en el autoodio), Valencia se ha convertido en la tierra por antonomasia de la corrupción, por encima de la Andalucía de los ERE falsos y el fraude de los cursos de formación; el Madrid de las tramas Gürtel y Púnica; y la Cataluña de los Pujol y de las mordidas del 3-5% en la contratación pública. Parece que Compromís -que se declara fuerza nacionalista de izquierdas- confunde la reedición del cordón sanitario construido alrededor del PP, y pergeñado en el Pacte del Tinell catalán, con la defensa firme de los intereses del pueblo valenciano.

De todo lo anterior, solo cabe esperar el ahondamiento en la desvertebración inveterada del pueblo valenciano, por el descabezamiento de su principal partido, y la inexistencia de una fuerza valenciana capaz de negociar/imponer una Agenda Valenciana con un Gobierno español necesitado de sumar apoyos para poder sobrevivir.

Nadie parece desear que la Comunidad Valenciana deje de representar el papel asignado durante siglos: el de Cenicienta de un sistema que necesita alguien que pague la fiesta de todos, y que se retire del baile sola, sin rechistar…

Rita Barberá, descanse en paz.