Puchi se independiza

Lejos de España. Fuera del territorio catalán. Arrojado definitivamente de su Cataluña soñada, Carles Puigdemont, al fin, se independiza.

Después de encabezar un procés hacia la desconexión de España, que ha provocado grandes cataclismos político-sociales, como:

  • Desaparición de CiU, primero, y Convergència Democràtica de Cataluña, a continuación.
  • Pérdida constante de apoyo electoral del sector independentista, que encuentra su realidad simbólica en la victoria de Ciutadans, la primera victoria de un partido constitucionalista en tierras catalanas.
  • División de la sociedad catalana en dos mitades casi iguales en peso demográfico y electoral.
  • Huida masiva de empresas, algunas de vital importancia como Caixabank y el Banco de Sabadell que han venido a tierras valencianas.
  • Descenso importante del turismo y desaceleración económica.
  • Suspensión de la autonomía catalana, tutelada por el Gobierno de España, con la aplicación del art. 155 de la Constitución Española.
  • Probabilidad bastante elevada de un futuro entre rejas para los líderes del procés, investigados por el Tribunal Supremo de graves delitos contra la organización del Estado español y su supervivencia: rebelión, sedición y malversación de caudales públicos.

Tras la muerte anunciada del procés en unos mensajes enviados (¿robados, con vocación divulgativa?) al móvil del exconseller Antoni Comín, también fugitivo en Bélgica, Carles Puigdemont consigue el objetivo perseguido: se independiza, se va a vivir a Waterloo, cerca de Bruselas, cual (ex)presidente en el exilio dorado en un remedo del Palau de la Generalitat –con aires arquitectónicos del Palacio de la Zarzuela-, de 550 m2, con un jardín de 1.000 m2, y un alquiler de 4.400 euros mensuales. Un pretendido centro de poder simbólico que garantiza uno de los efectos más perniciosos del reto soberanista: la omnipresencia mediática de las idas y venidas, geográficas e ideológicas, de los impulsores del proyecto político insolidario y traicionero que dieron en denominar procés cap a la desconnexió d’Espanya, y que cuenta con una base electoral de unos 2 millones de fieles seguidores.

Fieles feligreses de un movimiento político-ideológico con un fuerte componente de esencialismo identitario, que ha transmutado en fenómeno de masas con claros tintes religiosos, y con vocación de establecer su particular credo por encima de las normas que rigen nuestro sistema constitucional. Y que ya tienen su particular centro de peregrinación en tierra de flamencos… hasta que el juez Llarena del Tribunal Supremo reactive la euroorden de detención para el habitante del casoplón belga.

Mas a esta secta herética anticonstitucionalista, con vocación de Iglesia ortodoxa, edificada con la primera piedra colocada por el Patriarca Jordi Pujol y continuada por los Sumos Pontífices Artur Mas y Carles Puigdemont, ya le ha nacido una respuesta aún más herética, de orientación heterodoxa y constitucionalista, en tierras de Tabarnia (Tarragona-Barcelona), cuyo President en el exilio de Barcelona es el bufón Albert Boadella.

Esta ocurrente idea construida con los materiales ideológicos del esperpento secesionista, pone ante el espejo deformante a los protagonistas de un intento de separar a Cataluña de España, si contar con la mayoría social y electoral, y pasándose por el forro todas las normas que rigen nuestro sistema democrático, edificado mediante la voluntad popular, elección tras elección.

En serio: por el bien de la democracia y de la salud mental de los ciudadanos, hace falta iniciar una nueva vía mediática en la que, tras la derrota infringida al procés por los poderes del Estado democrático, se redimensione en su justa medida la presencia de un movimiento de masas de naturaleza no biodegradable, con voluntad de persistencia y omnipresencia. Esta tarea es fácil de decir, pero ardua a la hora de ponerla en práctica, pues ya sabemos que los medios de comunicación viven de las cuotas de audiencia, y ésta se rige, principalmente, por las noticias que generan morbo. Y el denominado problema catalán es una fábrica de producir morbo en abundancia

Por ello, los agentes políticos del Estado y de las Comunidades Autónomas deberían unir sus voluntades democráticas, a la hora de pergeñar un ambicioso proyecto capaz de dotar de estabilidad al sistema democrático, dentro de unos parámetros de igualdad, progreso y justicia social. También para tratar en su justa proporcionalidad mediática las aventuras y desventuras de este séquito de fieles catalanes, numeroso, pero al fin y al cabo minoritario, que, deliberadamente, se ha colocado fuera del marco de convivencia constitucional, y que nos promete grandes relatos de sus peripecias vitales, dentro del espectáculo político inserto en ese cuento de La Lechera en el que se ha convertido el procés catalán.

Unos pocos, aunque sean multitud, no pueden dictar la hoja de ruta política y mediática de ese Estado Social y Democrático de Derecho que damos en llamar España.

 

 

 

 

 

(Fotografia: La Vanguardia)

Anuncis

155: Cataluña, se acabó la fiesta (una más)

Marx afirmó: “En alguna parte Hegel dijo, la historia se repite como si dijéramos dos veces, pero se le olvidó agregar, la primera como tragedia, y la segunda como farsa”.

El extenso currículum vitae catalán de intentos de secesión, tiene un último acto digno de una película de Berlanga, en concreto de Bienvenido mister Marshall.

Carles Puigdemont habría bordado su papel de autoridad en apuros si, como Pepe Isbert en el citado film, se hubiese asomado al balcón de la Generalitat Catalana para pronunciar el discurso que ponía fin a esa comedia de enredos que ha sido el procés: “Como President vuestro que soy, os debo una explicación… Y esa explicación os la voy a dar”… Sin embargo, ha optado por el turismo judicial y se ha pirado a Bruselas con cinco exconsellers.

Como en la película del añorado director valenciano, los americanos (del Norte, del Centro y del Sur) también han pasado de largo ante la proclamación de la República Catalana Virtual. Así como los alemanes, los franceses, los italianos, los griegos (sí, Alexis Tsipras, también), los británicos (del referéndum pactado sobre la independencia de Escocia), y todas las autoridades de la Unión Europea que han dicho bien alto y claro que nunca reconocerán a una Cataluña independiente.

Toda esta parodia sobre la proclamación de la República Catalana, puede constituirse como colofón de unos cuantos ciclos históricos:

Ciclo corto

La intentona secesionista y la correlativa aplicación del art. 155 de la Constitución cierra el periodo abierto en 2003 con el Pacte del Tinell, el cual iniciaba un periodo de revisión del Estatut catalán y que, en la práctica ha supuesto la marginación del PP de cualquier acuerdo político.

La gravedad del reto independentista ha posibilitado la alianza de los partidos constitucionalistas (PP, PSOE, Ciudadanos) en defensa del Estado Social y Democrático de Derecho, que incluye la unidad de España. Además, es lógico pensar que el acuerdo constitucionalista se mantenga hasta la definición y aprobación de la reforma constitucional reclamada con intensidad.

Ciclo mediano

Precisamente, el procés del 155 clausura la primera etapa del periodo constitucional y abre el inicio de la deseada Segunda Transición, la cual ha de finalizar con la reforma de la Constitución  española y las normas que sean precisas para los objetivos a alcanzar.

Mas, las reformas del sistema constitucional español no han de ser realizadas para dar satisfacción al sentimiento nacionalista catalán, no solo a este polo político, sino que las modificaciones del marco democrático deberían de estar dirigidas a configurar un sistema constitucional más equitativo y justo en materias tan sensibles como la financiación autonómica, de manera que no vuelvan a repetirse situaciones tan injustas como la que padece la Comunidad Valenciana, en cuanto es una Comunidad cuya renta per cápita es inferior a la media nacional y, en cambio, contribuye al sistema general de financiación.

Ciclo largo

Ortega y Gasset habló de “conllevancia” para dar a entender que el denominado “problema catalán” era irresoluble. Esta idea puede entenderse si se repasan los episodios históricos en los que Cataluña parecía alejarse de España:

La guerra dels Segadors de 1640, que supuso un breve periodo de independencia y 11 años de integración en Francia, con vuelta al hogar hispánico después de comprobar que el Estado francés aún era más centralista que el español.
-La Nueva Planta, impuesta por Felipe V tras la Guerra de Sucesión (que no de secesión, como algunos pretenden vender), que abolió los fueros de Cataluña, aunque finalmente se recuperó el derecho civil foral (lo que nunca ocurrió con el derecho foral del Reino de Valencia).
El Tancament de caixes de 1899, con la célebre sentencia de Manuel Durán i Basno ens entendran mai“; el grito de “Abaix els lladres“, o los silbidos a la Marcha Real  denunciados por Segismundo Moret en 1901.
La proclamación del Estat Català, dentro de la República Federal española, en 1934 (en plena II República, aunque con un Gobierno de derechas), protagonizada por Lluís Companys, revuelta que finalizó con 47 muertos, y con Companys y otros líderes independentista en la cárcel.

El último episodio protagonizado por las fuerzas centrífugas catalanas, encarnado en el procés de desconexión de España (que dirige su mirada hacia el 34), ha sido llevado a cabo por una clase política que ha perseguido los siguientes objetivos:

  1. Minimizar los efectos de la grave crisis económica en Cataluña, a través de la exigencia de un nuevo y exclusivo régimen fiscal.
  2. Intentar la conquista de la secesión de España, aprovechando la debilidad del Estado ante esa crisis económica que se ha extendido a los ámbitos político e institucional. Todo ello, con la inestimable ayuda de la pujante irrupción del populismo indignado que se encarnó en Podemos, el cual tenía como propósito manifiesto “abrir el candado de la Transición“, es decir, intentar cargarse el, por ellos denominado, “Régimen del 78“.

Sin embargo, tras la drástica aplicación del art. 155 de la Constitución, parece que la clase política catalanista tan solo ha conseguido protagonizar una espantá apoteósica, que ha de causar una inmensa decepción entre su cuerpo electoral, al tiempo que motivará hacia la acción a la Cataluña no independentista.

El 21-D se acerca…

 

(Fotografía: eldiario.es)

La funció del croissant, segons Mónica Oltra

La aigües es mostraven tranquil·les a l’estructura política de Compromís. Es mantenia estable la identitat programàtica i la cohesió interna de la coalició nacionalista i d’esquerres, a pesar d’un entorn conflictiu marcat pels últims episodis de la crisi i l’omnipresència mediàtica del procés català cap a la independència, així com per les polèmiques generades en terres valencianes, sobretot en matèries d’educació i de sanitat.

Mes, el sotrac produït per la imposició de mig Parlament de Catalunya sobre la seua altra meitat de les anomenades “Lleis de Desconnexió” (la del Referèndum i la de Transitorietat), l’anul·lació d’eixes lleis pel Tribunal Constitucional, la presa dels carrers de Barcelona pel moviment independentista, i el desplegament dels Cossos i Forces de Seguretat (Mossos d’Esquadra inclosos) per a garantir el funcionament normal del òrgans jurisdiccionals i de l’anomenada “Policia Judicial”, ha provocat una Marea al seu bassal que, amb la baixada de les aigües ha deixat a l’aire les vergonyes ideològiques del Bloc Nacionalista, precisament el sector majoritari de Compromís que, en teoria, volia mostrar una imatge de formació política més centrada, per moderada.

A aquells que encara confiavem en un Bloc centrat també en la defensa dels interessos del poble valencià, ens ha sorprés la força que han exhibit donant un suport aferrisat als actes de rebel·lia contra l’ordre constitucional mampresos pel moviment secesionista català, davant dels mitjans de comunicació i, més encara, a les xarxes socials,  on, fins ara, els militants i simpatitzants de Bloc-Compromís mostraven els seues posicionaments polítics (prou radicals, per cert), però admitien altres opinions i les crítiques a les seues. Amb la revolta al Parlament i als carrers catalans, els blocaires han iniciat el seu particular procés (sectari) de desconnexió dels crítics als seus postulats.

La Marea Sececionista Catalana ha tret a la llum el pensament fundador del nacionalisme valencià d’arrels fusterianes, que semblava sepultat, però que s’ha fet ara ben patent: “Dir-nos ‘valencians’ és la nostra manera de dir-nos ‘catalans'”. Raó per la qual el valencianisme fusterià sempre s’ha mostrat enlluernat i submís a les accions i proclames del nacionalisme català.

Com a mostra senyera, el tuit que va penjar a la xarxa el Molt Honorable Sr. President de les Corts Valencianes Enric Morera:

Unes hores després, el mateix Morera retuitexava unes declaracions del diputat al Congrés Joan Baldoví i de la vicepresidenta del Consell Mónica Oltra, segons el qual

No obstant, cal admetre que la lideresa mediàtica i carismàtica de Compromís té una visió política més realista i pragmàtica -a més d’ostentar el càrrec de vicepresidenta del Consell Valencià-, cosa que li permet prendre una postura més ferma en defensa de la identitat i dels interessos del poble valencià.

Per això, no va trigar ni gens ni miqueta a comprendre que el procés català pot tindre conseqüències nefandes per a la ciutadania valenciana.

A favor d’este posicionament polític, s’hi poden donar el següents arguments:

  1. Si Catalunya continua dins d’Espanya, ho farà d’una manera més favorable als seus interessos comunitaris. Per això, és molt probable que el seu millorament financer i de recaptació de recursos comunitaris, vaja a càrrec de les butxaques dels ciutadans espanyols i valencians, en una proporció més gran que l’actual. Ningú no dubta que si -com és lògic- Catalunya roman a Espanya, el seu (nou) govern farà servir l’important nombre de catalans favorables al Catalout per negociar recursos des d’una posició de força, amb l’objecte de no alimentar la bèstia secessionista. El Govern d’Espanya ja s’ha compromés a invertir 4.200 milions d’euros a Catalunya.
  2. Per contra, si mitjançant el procés virtual, Catalunya aconseguís assolir la independència, deixaria de contribuir al manteniment de les anomenades autonomies pobres: Andalusia, Extremadura
  3. És a dir, amb una hipotètica Catalunya independent, la Comunitat Valenciana aprofundiria en el seu paper de la Ventafocs d’Espanya: Tot i tenir un PIB inferior a la mitjana, contribuiria a les arques estatals d’una manera més intensa a la realitzada fins ara (vid. els Informes sobre les Balances fiscals, entre d’altres).

Comptat i debatut, com va dir el president de la Generalitat Catalana Carles Puigdemont (de família amb tradició pastissera), a l’entrevista que li va fer Jordi Évole al programa Salvados de La Sexta: “Si compras un croissant en cada establecimiento unos pondrán más mantequilla, otros menos, pero no dejan de hacer las funciones de un croissant“.

Per això, des del seu paper institucional, es comprén que la vicepresidenta es mostre favorable a la suspensió del procés sobiranista català, i a una solució pactada del conflicte:

En eixe sentit, no es poden entendre les declaracions del president de les Corts Valencianes, segons les quals la vicepresidenta de la Generalitat i també coportaveu de la coalició, no hauria de posicionar-se sobre un tema que és un problema d’Estat, donat que és la portaveu del Govern valencià. I això ho diu el president de l’òrgan dipositari de la voluntat política del poble valencià, després de decantar-se clarament en eixe mateix problema d’Estat!

La claudicació davant del moviment separatista català -sense pensar en les repercusions que pot tindre en la Comunitat Valenciana- és la clau que fa entenidors els missatges de Morera i dels seus afins ideològics.

Per contra, qualsevol autoritat, qualsevol dirigent polític valencià haurà d’assumir la veu del seu poble, la qual l’obliga a posicionar-se en qualsevol problema d’Estat. I més, quan afecte el benestar i els interessos del poble valencià.

 

 

(Fotografía: El Mundo)

 

Barcelona: España, en la encrucijada

En plena crisis y con el Gobierno del PP, han florecido dos movimientos políticos que, persiguiendo sus propios objetivos, intentan impugnar el sistema constitucional instaurado en 1978. Estos son:

  1. Los Indignados que, posteriormente, fundarán Podemos como partido político que rechaza el sistema democrático fraguado durante la Transición, bautizado como “Régimen” para asimilarlo al Régimen dictatorial de Franco.
  2. Los soberanistas catalanes que llevan a cabo el procés independentista catalán, que busca la desconexión con España.

Ambos movimientos han coordinado sus fuerzas, ya que el objetivo principal de los mismos es el desmantelamiento del sistema constitucional español.

Los motivos que se arguyen para tal rechazo a la democracia española -aunque se realice a través de un ataque al PP, como partido que gobierna el Estado español- son los siguientes:

  • No hubo una ruptura con el franquismo durante la Transición. El sistema constitucional nacido de la misma supuso una simple supervivencia del Régimen instaurado por Franco.
  • El sistema es corrupto, dados los múltiples -y presuntos- casos de corrupción que han salido a la luz pública.
  • La Constitución española no reconoce el hecho diferencial catalán.
  • Existe una discriminación del Estado hacia Cataluña en materias financiera y de inversiones.

Para tratar de conseguir sus metas políticas, tanto los podemitas como los independentistas han venido jugando -de una manera coordinada- con la debilidad del Estado, provocada por la crisis económica y el aireamiento de los casos de corrupción del partido en el Gobierno, aunque pasando por alto la presunta corrupción generalizada presente en las Comunidades andaluza y catalana, gobernadas por el PSOE y CiU, respectivamente.

En definitiva, “Todos contra el PP“, como una prolongación del Pacte del Tinell que ha sido ratificado por el PSOE de Pedro Sánchez en su camino por conseguir la ansiada Presidencia del Gobierno de España.

Como si de un juego infantil se tratara, se ha puesto en peligro el régimen de derechos y libertades que, de una forma consensuada por las fuerzas políticas presentes durante el periodo de la Transición -catalanismo incluido- se plasmó en el texto constitucional de 1978. Se ha llevado a cabo una lucha -más bien verbal y desde las tertulias de los platós de televisión- que se ha trasladado a las perfomances realizadas en los Parlamentos español y catalán, donde las proclamas y los anuncios de las leyes de desconexión no han llegado a plasmarse en textos publicados en el correspondiente Diario Oficial, por falta de manos que empuñen las oportunas plumas.

Los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils han supuesto en duro golpe a la consciencia de la gente, así como un reto importante al sistema de derechos y libertades de los ciudadanos que los han padecido, y una fuerte alarma a toda la sociedad catalana y española, junto con las fuerzas políticas de los espectros catalán y español. El jueguecito dialéctico y teatral que amenazaba con destruir -virtualmente- el sistema constitucional de 1978, ha terminado (o, más bien, debería terminar) con el duro zarpazo provocada por la mayor célula yihadista descubierta en el ámbito europeo (al menos, 12 miembros), que ha causado gran cantidad de muertos y heridos en las Ramblas de Barcelona y en el Paseo Marítimo de Cambrils. Un potente aviso de que existen fuerzas ideológicas que pretenden acabar -de verdad- con el sistema de libertades que impera en el mundo occidental.

Las primeras reacciones de todas las fuerzas políticas españolas y catalanas -con la esperada excepción de la CUP y su #capitalismofobia- de llamamiento a la unidad, podrían establecer las bases para una nueva etapa política en la que se busque más el acuerdo trabajado que la rápida discrepancia, sobretodo si esta responde más a un artificio que a un hecho real, o a un escollo ideológico insalvable. En este sentido, cabe destacar la presencia en todos los actos que se han realizado en Barcelona de TODOS los líderes políticos españoles y catalanes, con la icónica asistencia de las alcaldesas de Barcelona (Ada Colau) y de Madrid (Manuela Carmena) en la Misa celebrada en la Sagrada Familia, a pesar de su conocido agnosticismo.

Sin embargo, pronto se han producido gestos de las autoridades catalanas, que pueden ser signo de que la cabra tira al monte y de que el procés tira adelante caiga quien caiga. Así:

  1. El Conseller de Interior de la Generalitat Catalana diferenció entre víctimas catalanas y fallecidos de nacionalidad española.
  2. Dentro del protagonismo exclusivo del Govern en lucha contra la célula yihadista, la rueda de prensa protagonizada por el President, el Conseller de Interior y el Mayor de los Mossos d’Esquadra, dirigida a los informadores internacionales, se escenificó como una invitación a entrar en la salita de estar de la República Independiente de su Casa.
  3. En una entrevista en el Financial Times, Carles Puigdemont ha acusado al Gobierno de España de hacer un uso político de la seguridad, al tiempo que afirma que ya tienen más de 6.000 urnas para el 1-O.

El arzobispo de Barcelona, Omeya (sic), expresó en la homilía de la Misa en la Sagrada Familia que “la unión nos hace fuertes, la división nos corroe y nos destruye”.

Confiemos en que este zarpazo del yihadismo, que nos ha hecho morder el polvo de la dura realidad, sirva al menos para conseguir tres objetivos fundamentales:

  • Rebajar la tensión dialéctica y el uso indiscriminado de la demagogia política a niveles aceptables.
  • Permitir que el independentismo catalán pueda salir, lo más dignamente posible, de la ratonera en la que se ha metido; aunque para ello, los líderes independentistas deban gozar de sus minutos de gloria dentro de estos dramáticos momentos marcados por el terror y la desgracia humana.
  • Sentar las bases de una nueva política dirigida a buscar los consensos en lugar de los enfrentamientos estériles.

Por todo ello, Omeya: Amén.

(Fotografía: El Periódico de Aragón)

 

 

 

 

 

 

Lobos vestidos de pura lana virgen

En su línea de profundización del victimismo más radical e inconsistente, Carles Puigdemont ha querido trazar un paralelismo entre la persistencia de una sociedad que padeció los ataques brutales de la banda terrorista ETA, con la persistencia que han de mantener los protagonistas del procés hacia la independencia de Cataluña, al objeto de vencer a un Estado que José/Pep Guardiola -embajador deportivo ante el Estado teocrático, islamista i represor de Qatar– tildó de “autoritario”.

El nacionalismo catalán tuvo un esporádico fenómeno terrorista encarnado en la organización Terra LLiure, pero su hoja de ruta soberanista ha seguido la senda pacífica en lo estratégico y lo táctico. Al contrario, el nacionalismo vasco ha estado marcado por la terrible presencia de ETA, cuyos objetivos eran conseguir una Euskal Herria “independiente, socialista y euskaldun“, mediante la utilización de la vía armada, es decir, llevando a cabo asesinatos execrables contra miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, políticos, periodistas y gente del pueblo, como las víctimas de Hipercor en Barcelona, hace ahora 30 años.

En ese sentido, el PNV utilizó la actividad de ETA y la posible solución al conflicto vasco como asunto a incluir en cualquier mesa de negociación con el Estado, a fin de obtener mayores cotas de autogobierno y mejoras socioeconómicas para Euskadi (“para que dejen de matar”). Durante esa larga etapa, el terrorismo (cuya esencia reside en atemorizar al pueblo enemigo a través de los actos de terror que, a su vez, tienen una gran repercusión en todos los medios de comunicación) y la cuestión vasca hegemonizaron las portadas de los periódicos y los noticiarios de la televisión, hasta el fracaso del denominado Plan Ibarretxe y la derrota (aún no declarada) de ETA.

Con la puesta en marcha del procés el independentismo catalán se ha asegurado aquello que pretendía ETA: conquistar el espacio mediático e imponer la hoja de ruta de sus afanes separatistas que, de una u otra forma, con la independencia o sin ella, ha de beneficiar su posicionamiento político:

  • 4.200 millones de euros que fluyen desde el Estado para inversiones en Cataluña.
  • Apertura del palacete utilizado como segunda vivienda en Cataluña de la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría.
  • “Cataluña” hasta en la sopa mediática de la televisión pública española.

Y el asunto va para largo, pues aunque no se logre la independencia, la cuestión catalana estará encima de la mesa de los asuntos fundamentales para el Estado, agotará el papel de los periódicos, pixelará las pantallas de las televisiones y, por lo tanto, invadirá cotidianamente los cerebros de los españoles todos.

En su afán de hacerse fuerte en su posición victimista, Carles Puigdemont ha pretendido utilizar el 30 aniversario de la masacre terrorista de Hipercor para intentar colocarse en el lugar de las víctimas de la barbarie, en este caso, la imputada a un “Estado autoritario” que, como tal, “ejerce la violencia contra el pueblo catalán”. Sin embargo, esta torpe pirueta metafórica no puede ocultar que es el movimiento independentista catalán quien se ha colocado fuera del sistema democrático al colocarse fuera de la Ley.

Una Ley en cuya elaboración colaboró decisivamente el catalanismo político y que fue votada muy mayoritariamente por el pueblo catalán, ahora secuestrado por una mayoría absoluta de las fuerzas soberanistas en el Parlament de Catalunya, minoritaria respecto del número de votos conseguidos por los partidos no independentistas en las elecciones autonómicas del 27-S de 2015. Con esta mayoría, inferior a los 2/3 que se requieren para modificar el Estatuto de Autonomía, Junts pel Sí amenaza con constituir la República Catalana Independiente de su Casa (en primer término, de la Cataluña Media que no es independentista) y así extorsionar al Estado para conseguir píngües beneficios socioeconómicos para su territorio, aparte de convertir la interminable teleserie de Pasión de Catalanes, en un auténtico film de terror.

Una Ley que, precisamente, tiene como garantes últimos de su eficacia democrática a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, quienes junto con los políticos, los periodistas y el pueblo llano, fueron víctimas de los crímenes perpetrados por la banda terrorista ETA y que, mediante la persistencia durante largos y sangrientos años, han conseguido preservar el imperio de esa Ley en Democracia.

Puigdemont se pone la piel de cordero degollao para intentar confundir al personal y, con ello, perseguir el triunfo de su golpe (más de lengua que de mano, todo hay que decirlo) contra el Estado Social y Democrático de Derecho que es España, el cual, con la ayuda inestimable del pueblo español, persistió y venció a las fuerzas que intentaron su desaparición.

Contra estos gigantes (o molinos) se ha de volver a estrellar la soberbia soberanista.

(Fuente de la fotografía: LaRazón.es)

 

 

 

 

 

El ‘procés’: Mucho ruido y pocas plumas

Cada vez más, la política española se parece al Juego de la Oca. Aunque el tiempo y la sociedad avancen sin remisión, de vez en cuando tropezamos con determinados obstáculos que nos hacen volver a estadios históricos ya superados.

Podemos pasar por alto los intentos de enmendar los males de la Transición, que alguien pretende identificar con el régimen franquista, de ahí que las fuerzas progresistas en el Congreso de los Diputados hayan propuesto remover los huesos de Franco en un intento de reivindicar la fallida II República y de vencer en la Guerra Civil que ganó un dictador, nombrado Jefe del Estado el 1 de octubre de 1936, y muerto en la cama de forma natural, tras su última aparición en público que tuvo lugar en la plaza de Oriente de Madrid, también un día 1 de octubre, pero de 1975, el mismo día en que nació oficialmente la organización armada GRAPO .

Sin embargo, ya es casualidad que, con la victoria Pedro Sánchez en las primarias socialistas, el PSOE vuelva a la casilla de salida de su convulsa guerra interna, que tuvo lugar en la posada socialista de Ferraz el día 1 de octubre de 2016, cuando el entonces Secretario General (el mismo Pedro Sánchez) fue defenestrado en un patético Comité Federal.

Para un año justo después, el 1 de octubre de 2017, el Molt Honorable President de la Generalitat Catalana Carles Puigdemont, ha anunciado -que no convocado como publicaba la televisión pública española en un alarde de inocencia política-, pues Puigdemont no convoca ya que no firma nada, sino que, con boca nada más, pretende marcar un hito político que, en todo caso, debe plasmarse sobre el papel mediante la utilización de una pluma, o de cualquier otro artilugio destinado al efecto.

Con esta forma de hacer política que tiene el independentismo catalán, en su afán de tirar la piedra y esconder la mano, el procés para la independencia (virtual) de Cataluña, iniciado por el Astut Mas y continuado por su heredero -nombrado a dedo- para establecer la República Catalana, Carles Puigdemont, retorna al punto de origen de la creación de tan extenso, penoso y pesado procés, cargado de anuncios de bravatas y que añade más suspense a la ya de por sí inestable situación política actual.
Así como en el mundo del deporte no hay otra información más que la relativa al Real Madrid (y al Barça, como principal adversario), la Cataluña-que-quiere-decidir ha garantizado su protagonismo exclusivo en la agenda político-mediática española.
De este modo, la vida y los problemas de otras personas y de otros pueblos no existen para los medios de comunicación. Y eso significa un empobrecimiento del sistema democrático, porque la democracia no se reduce a votar de vez en cuando, sino que (para ser más completa) debe conllevar una atención directa a los problemas de la gente, de la mayoría de las personas y colectivos, aunque se trate de entidades minoritarias. Además, las personas y los colectivos solo se sentirán identificados con un sistema que les haga visibles y les reconozca su dignidad individual y colectiva.
El Sr. Puigdemont (y Cia.), deberían ser conscientes de que el resto de los humanos esparcidos por la piel de toro estamos enfermos de bits sobre un proceso soberanista que no para de lanzar anuncios de retos al sistema democrático español y, a la hora de la verdad, esconde la pluma con la que firmar la convocatoria de un referéndum solo anunciado, a la manera de Artur Mas, su tutor político, experto en marear la perdiz en estos asuntos. Si lo necesario para cumplir su destino supremo es una buena pluma, seguro que, con una buena campaña en las redes sociales, podrá obtener alguno de los modelos más sobresalientes.

Por otra parte, el marco elegido para la Anunciación (del -presunto- referéndum) no puede resultar más adecuado: El Pati dels Tarongers de la Generalitat de Catalunya señala el papel asignado a la Comunidad naranjera por excelencia: la Valenciana, la única pobre (cuya renta per cápita es inferior a la media española), que termina por ser pagana (es contribuyente según el sistema de financiación autonómica).

 

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Ortifus, portada del libro El finançament valencià, de Vicent Cucarella

Pues, el procés solo puede acabar de dos formas, ambas negativas para los intereses del pueblo valenciano:

  • Aunque resulte fallido, en cuanto a la consecución de la independencia de Cataluña, ha tiempo que no cesa de chorrear el grifo de las inversiones del Estado hacia esa Comunidad Autónoma.
  • Si, por una de esas casualidades de la vida, las fuerzas soberanistas lograran la casi imposible desconexión catalana de España, Cataluña saldría del marco de las comunidades contribuyentes al sistema autonómico, con lo que se incrementaría la presión contributiva sobre la Comunidad Valenciana, la más pobre de las paganas, pero a la que el Estado Español siempre ha tenido por más muelle.

Una vez las fuerzas anunciantes del apocalipsis catalán han abandonado el escenario del crimen (contra la Constitución Española), queda solo en el Pati dels Tarongers Armando, el pollo valenciano, corriendo de un lado para otro sin cabeza, desplumado, y cuyo único destino ha de ser condimentar la paella que será ofrecida en homenaje a catalanes, vascos, canarios, y “españoles todos”.

(Fuente de la fotografía: eldiario.es)

 

El ‘procés’ de desconnexió d’Espanya, a la valenciana

Soraya va obrir el seu palauet a Barcelona com a Virreina de Catalunya. Vicepresidenta d’un govern on brilla la absència descarada de Ministres valencians -i de Secretaris d’Estat, etc.-, feia un gest de complicitat cap a les forces patrocinadores del procés cap a la desconnexió (virtual) amb Espanya que, com a mínim tindrà els efectes següents:

  • Posar en primer pla de la política espanyola l’Agenda Catalana.
  • Aconseguir beneficis financers i d’inversions, així com privilegis comunitaris per a Catalunya, en el camí d’intentar apaivagar el conflicte polític plantejat per les forces sobiranistes, i de facilitar el sempitern encaix de Catalunya amb Espanya.

Com a reposta, l’hereu polític d’Astut I, Carles Puigdemont,  va convocar els membres insurgents de la Taula Rodona de la Terra Mitjana (dividida en dos sensibilitats polítiques), i va prémer l’accelerador de la màquina infernal del procés… cap a les presons d’Espanya i Alemanya.

Mes, com assenyalava a l’article Ni financiación, ni RTVV, ni ministros: El pueblo valenciano, fuera de la Constitución  { http://wp.me/p4n4JW-h9 }, si hi ha un poble que està desconnectat d’Espanya, este és el poble valencià, fonamentalment, per estes raons:

  1. Infrafinançament: la renda per càpita de la Comunitat Valenciana és inferior a la mitjana espanyola, però els valencians hem d’aportar fons a la resta de Comunitats, fins i tot a aquelles que són més riques que la nostra (eixa connexió financera sempre ha funcionat la mar de bé).
  2. Escassa inversió estatal per a infraestructures valencianes, així com els entrebancs en l’enllestiment del Corredor Mediterrani, tan important per a l’impuls de l’economia valenciana, mediterrània, espanyola i europea.
  3. Desaparició del sistema financer valencià (Bancaixa, CAM, Banc de València…).
  4. Desconnexió hídrica de l’Ebre i, si ens descuidem, del Tajo.
  5. Desconnexió de l’alta velocitat entre Castelló i Alacant, així com del Corredor Mediterrani.
  6. Desconnexió d’RTVV, de manera que la valenciana és l’única comunitat que no té radiotelevisió pròpia.

Algunes veus volen justificar l’aflebiment del Partit Popular de la Comunitat Valenciana respecte de la direcció central del PP, i de la nostra Comunitat cap a Espanya, amb els casos de corrupció que s’imputen a dirigents dels populars valencians. No obstant, com va assenyalar el malaguanyat Rafael ChirbesEl mito de la corrupción de la Comunidad Valenciana ha crecido porque no tenían el mismo poder que otras para frenar las informaciones, pero la Gürtel viene de Madrid“.. Això, a més, es fa evident pel fet que Madrid és el centre de la Gürtel i de la Púnica, i en canvi el Govern d’Espanya té cinc flamants ministres madrilenys.

El maltractament objectiu que patix la Comunitat Valenciana troba les seues arrels en la Història, i es nodrix de les actituds actuals del poder central. En eixe sentit, cal destacar que el Regne de València va ser l’únic territori de la Corona d’Aragó que, després de la derrota en la batalla d’Almansa i la instauració dels Decrets de Nova Planta, no va recuperar el seu Dret Civil Foral, al contrari que Aragó, Catalunya i les Illes Balears que sí que el tornaren a gaudir. I això no és tan sols una cosa del passat, sinò que té unes repercusions jurídiques en el present, com ara la denegació pels Alts Tribunals de l’Estat del dret de les Corts Valencianes a legislar en matèria de dret civil (custòdia compartida, per exemple).

Però, a banda de constatar l’històric i actual Memorial de Greuges del nostre poble, els valencians també hem de fer autocrítica, entre d’altres qüestions, per no haver sabut contraposar al poder central, i centralista, una força capaç de vertebar la societat valenciana i de plantar cara als reptes que constrenyen el benestar i la prosperitat del nostre poble. Així, de l’actual marc de debilitat polític al sistema parlamentari espanyol de ben segur que eixiran beneficiats els pobles:

  • Català (per les raons que hem dit adés).
  • Canari (pel pacte de Coalició Canària amb el PP).
  • Basc (el tractor que demanava Mariano Rajoy va cap a Euskadi a repartir el gra que volia Aitor Esteban del PNB, a canvi de l’aprovació dels Pressupostos de l’Estat).
  • Andalús (pels servicis prestats per Susana Díaz en la investiura de Rajoy).

Amb això, una força d’obediència valenciana com Compromís deixa passar -una vegada més- l’oportunitat de condicionar positivament el marc legislatiu i les possibles reformes de la Constitució Espanyola, a més de corregir el tractament injust cap a la Comunitat Valenciana, abans esmentat. Com sempre, qualsevol postura reivindicativa quedarà reduïda a les protestes i a les lamentacions, a la batalla dialèctica sense plasmació en la realitat. Una realitat que, com sempre, ens portarà la infame marginació del poble valencià.

D’esta manera, “el País Valencià serà [molt] d’esquerres”… però serà hemiplègic, i pagà. I si no hi ha res que ho impedisca, convertirem el conte (i els comptes) de La Ventafocs (a la valenciana) {http://wp.me/p4n4JW-hO } en La història interminable.

(Il·lustració: Sileno a l’exposició del Museu ABC. Quin és el territori peninsular invisible?)