155: Cataluña, se acabó la fiesta (una más)

Marx afirmó: “En alguna parte Hegel dijo, la historia se repite como si dijéramos dos veces, pero se le olvidó agregar, la primera como tragedia, y la segunda como farsa”.

El extenso currículum vitae catalán de intentos de secesión, tiene un último acto digno de una película de Berlanga, en concreto de Bienvenido mister Marshall.

Carles Puigdemont habría bordado su papel de autoridad en apuros si, como Pepe Isbert en el citado film, se hubiese asomado al balcón de la Generalitat Catalana para pronunciar el discurso que ponía fin a esa comedia de enredos que ha sido el procés: “Como President vuestro que soy, os debo una explicación… Y esa explicación os la voy a dar”… Sin embargo, ha optado por el turismo judicial y se ha pirado a Bruselas con cinco exconsellers.

Como en la película del añorado director valenciano, los americanos (del Norte, del Centro y del Sur) también han pasado de largo ante la proclamación de la República Catalana Virtual. Así como los alemanes, los franceses, los italianos, los griegos (sí, Alexis Tsipras, también), los británicos (del referéndum pactado sobre la independencia de Escocia), y todas las autoridades de la Unión Europea que han dicho bien alto y claro que nunca reconocerán a una Cataluña independiente.

Toda esta parodia sobre la proclamación de la República Catalana, puede constituirse como colofón de unos cuantos ciclos históricos:

Ciclo corto

La intentona secesionista y la correlativa aplicación del art. 155 de la Constitución cierra el periodo abierto en 2003 con el Pacte del Tinell, el cual iniciaba un periodo de revisión del Estatut catalán y que, en la práctica ha supuesto la marginación del PP de cualquier acuerdo político.

La gravedad del reto independentista ha posibilitado la alianza de los partidos constitucionalistas (PP, PSOE, Ciudadanos) en defensa del Estado Social y Democrático de Derecho, que incluye la unidad de España. Además, es lógico pensar que el acuerdo constitucionalista se mantenga hasta la definición y aprobación de la reforma constitucional reclamada con intensidad.

Ciclo mediano

Precisamente, el procés del 155 clausura la primera etapa del periodo constitucional y abre el inicio de la deseada Segunda Transición, la cual ha de finalizar con la reforma de la Constitución  española y las normas que sean precisas para los objetivos a alcanzar.

Mas, las reformas del sistema constitucional español no han de ser realizadas para dar satisfacción al sentimiento nacionalista catalán, no solo a este polo político, sino que las modificaciones del marco democrático deberían de estar dirigidas a configurar un sistema constitucional más equitativo y justo en materias tan sensibles como la financiación autonómica, de manera que no vuelvan a repetirse situaciones tan injustas como la que padece la Comunidad Valenciana, en cuanto es una Comunidad cuya renta per cápita es inferior a la media nacional y, en cambio, contribuye al sistema general de financiación.

Ciclo largo

Ortega y Gasset habló de “conllevanza” para dar a entender que el denominado “problema catalán” era irresoluble. Esta idea puede entenderse si se repasan los episodios históricos en los que Cataluña parecía alejarse de España:

La guerra dels Segadors de 1640, que supuso un breve periodo de independencia y 11 años de integración en Francia, con vuelta al hogar hispánico después de comprobar que el Estado francés aún era más centralista que el español.
-La Nueva Planta, impuesta por Felipe V tras la Guerra de Sucesión (que no de secesión, como algunos pretenden vender), que abolió los fueros de Cataluña, aunque finalmente se recuperó el derecho civil foral (lo que nunca ocurrió con el derecho foral del Reino de Valencia).
El Tancament de caixes de 1899, con la célebre sentencia de Manuel Durán i Basno ens entendran mai“; el grito de “Abaix els lladres“, o los silbidos a la Marcha Real  denunciados por Segismundo Moret en 1901.
La proclamación del Estat Català, dentro de la República Federal española, en 1934 (en plena II República, aunque con un Gobierno de derechas), protagonizada por Lluís Companys, revuelta que finalizó con 47 muertos, y con Companys y otros líderes independentista en la cárcel.

El último episodio protagonizado por las fuerzas centrífugas catalanas, encarnado en el procés de desconexión de España (que dirige su mirada hacia el 34), ha sido llevado a cabo por una clase política que ha perseguido los siguientes objetivos:

  1. Minimizar los efectos de la grave crisis económica en Cataluña, a través de la exigencia de un nuevo y exclusivo régimen fiscal.
  2. Intentar la conquista de la secesión de España, aprovechando la debilidad del Estado ante esa crisis económica que se ha extendido a los ámbitos político e institucional. Todo ello, con la inestimable ayuda de la pujante irrupción del populismo indignado que se encarnó en Podemos, el cual tenía como propósito manifiesto “abrir el candado de la Transición“, es decir, intentar cargarse el, por ellos denominado, “Régimen del 78“.

Sin embargo, tras la drástica aplicación del art. 155 de la Constitución, parece que la clase política catalanista tan solo ha conseguido protagonizar una espantá apoteósica, que ha de causar una inmensa decepción entre su cuerpo electoral, al tiempo que motivará hacia la acción a la Cataluña no independentista.

El 21-D se acerca…

 

(Fotografía: eldiario.es)

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El ‘procés’, o el ‘harakiri’ de la clase política catalanista

 

Una de las consecuencia más nefastas del procés (que coincide con los objetivos  de los independentistas catalanes), es el virtual aplanamiento del territorio español, la uniformización de las distintas Comunidades Autónomas que lo componen. De esta manera, destaca sobre este magma autonómico uniforme la idea -el proyecto insolidario- de construcción de la nación catalana. Unas palabras de Alfred Bosch, entonces portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, al diario La Razón, el dia 19-4-14, ponen de manifiesto el afán uniformizador de una España sin Cataluña:

A nivel cultural para España [la independencia de Cataluña] significaría dejar de cuestionarse si ha de ser plural o no. Es posible que al no estar nosotros en el Congreso no se diera ese permanente llamamiento a hacer las cosas de otra manera, en otro idioma y a tener en cuenta a otro país u otra nación, como es el caso de Cataluña. Yo creo que eso podría dar una cierta tranquilidad a la nación española y no estaría en un interrogante permanente. Creo que hay mucha gente en España que eso lo agradecería“.
O sea, valencianos y baleares (después de darnos la matraca y vendernos la quimera de nuestra integración en los Països Catalans) y vascos, y gallegos, y andaluces, y aragoneses… dentro de la España definitiva, y no una España cualquiera, sino una nación uniforme y centralista, sin ningún signo de pluralismo; castellana, tranquila!..

Como anticipo de todo ello, en un breve lapso de tiempo tuvieron lugar tres actos políticos con relevancia para el pueblo valenciano, que pasaron inadvertidos para la opinión pública (y publicada):

  1. Mariano Rajoy vino a Valencia para presidir el inicio del curso político del PP, en el que el Presidente del Gobierno Español se comprometió a comenzar la reforma del sistema de financiación autonómica antes de que finalice el presente año. Lo único que recogieron los medios de comunicación fueron las declaraciones del Presidente del Gobierno sobre el problema catalán.
  2. Ximo Puig se reunió en la Moncloa con Mariano Rajoy para tratar sobre el sistema de financiación autonómica, el mismo día en que este recibía a los líderes del PSOE, Pedro Sánchez, y de Ciudadanos, Albert Rivera, para tratar (¡cómo no!) las medidas a adoptar ante el golpe de Estado que empezaba a tomar forma en el Parlament de Cataluña.
  3. El día 9 de octubre, Fiesta de la Comunidad Valenciana, vino a Valencia el cantautor catalán Joan Manuel Serrat para recoger la Alta Distinción de la Generalitat Valenciana. Cómo no, solo fue requerido por la prensa española para dar su opinión sobre la validez del no-referéndum de Cataluña del 1-O.

A consecuencia del monotema, no pueden salir a la opinión pública los graves problemas que atenazan a la sociedad valenciana:

  1. La infrafinanciación (la publicación de las últimas balanzas fiscales, las correspondientes al año 2014, ponen de manifiesto que la Comunidad Valenciana es la peor tratada, una vez más, en el sistema de financiación actual).
  2. La escasa inversión estatal en infraestructuras.
  3. La falta de una política hídrica solidaria y justa.
  4. La no recuperación del Derecho Civil Foral

Así, sea cual sea el lugar donde se ponen los focos de la noticia, tan solo se habla del tema que corrompe la vida política catalana y española: el desafío catalanista en todas sus formas y variantes, que supone un doble golpe a la democracia española, en cuanto

  • Negación del sistema constitucional, por cierto, edificado al gusto del nacionalismo catalán y que contó con la participación inestimable de los padres de la Constitución Miquel Roca y Jordi Solé Tura. Además, fue bendecido por la presencia en Barcelona del President de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, de ERC, así como por el 91% del electorado catalán. Tampoco podemos olvidar que los diferentes sistemas de financiación y las inversiones del Estado en Cataluña siempre han sido pactados con el poder catalán.
  • Saturación del espacio comunicacional español, donde solo se habla del problema catalán, igual que en el campo deportivo el Real Madrid y el Barça excluyen al resto de equipos de los principales canales de comunicación.

Aprovechando los efectos nocivos de la crisis económica y el crecimiento de las semillas plantadas en los campos de la educación y de la propaganda antiespañola, la actual clase política catalana ha considerado que había llegado el momento de ver cumplida la meta larvada del nacionalismo catalán: la consecución de la independencia. En este intento de lograr los objetivos deseados, caiga quien caiga, en el Parlament de Cataluña se ha escrito (¡y firmado!) la página más vergonzosa de la democracia española desde el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981, desarrollado principalmente en el Congreso de los Diputados y en las calles de Valencia.

Consciente o inconscientemente, los líderes independentistas catalanes se han pasado cuatro naciones. Al consumar con sus firmas el procés (antes solo virtual) han provocado la reacción de todo el aparato estatal ante sus actos jurídicos, por lo que -con toda probabilidad- frustrará este intento de rebeldía anticonstitucional.

Si ello es así, todo el procés quedará circunscrito a un mero procedimiento de selección de los líderes políticos de Cataluña:

  1. Artur Mas, sucesor del presunto capo de la Logia Mafiosa del 3%, inició el procés, después de la multitudinaria Diada del año 2012.
  2. Las CUP -pilotos/as consentidos/as del procés– exigen, y consiguen, la cabeza de Mas que, posteriormente, es inhabilitado por los tribunales de justicia junto con dos de sus conselleras y el diputado Francesc Homs.
  3. Carles Puigdemont sucede a Mas y da el impulso definitivo al procés. El procedimiento ilegal llevado a cabo en el Parlament para aprobar las llamadas Leyes de Desconexión, y la firma mancomunada de las mismas, provocará la inhabilitación -y alguna condena de prisión- para el President, sus consellers, algunos alcaldes, autoridades y funcionarios.

Por ello, después de los esperpénticos espectáculos de 6/7-S, 1-O y 10-O, podrá abrirse un nuevo periodo político dirigido por una nueva clase política catalana que, como producto de las frustraciones individuales, la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos por la finalización de la crisis, logrará rebajar el nivel actual de radicalización política. La nueva clase política catalana debería establecer los objetivos siguientes:

  • Restañar la división social producida en Cataluña por el procés.
  • Llevar a cabo los pactos necesarios con el Estado y las demás Comunidades Autónomas, para conseguir un sistema de financiación lo más justo posible, y  una reforma de la Constitución que la adapte al desarrollo actual de la sociedad española y al sentir de los ciudadanos.

Confiemos también en que, con tanto meneo, la clase política valenciana salga de la larga modorra política e ideológica en la que anda sumida, y pueda asumir un papel protagonista en defensa de los intereses del pueblo valenciano y el establecimiento del nuevo marco político español.

 

(Fotografía: ABC.es)

Barcelona: España, en la encrucijada

En plena crisis y con el Gobierno del PP, han florecido dos movimientos políticos que, persiguiendo sus propios objetivos, intentan impugnar el sistema constitucional instaurado en 1978. Estos son:

  1. Los Indignados que, posteriormente, fundarán Podemos como partido político que rechaza el sistema democrático fraguado durante la Transición, bautizado como “Régimen” para asimilarlo al Régimen dictatorial de Franco.
  2. Los soberanistas catalanes que llevan a cabo el procés independentista catalán, que busca la desconexión con España.

Ambos movimientos han coordinado sus fuerzas, ya que el objetivo principal de los mismos es el desmantelamiento del sistema constitucional español.

Los motivos que se arguyen para tal rechazo a la democracia española -aunque se realice a través de un ataque al PP, como partido que gobierna el Estado español- son los siguientes:

  • No hubo una ruptura con el franquismo durante la Transición. El sistema constitucional nacido de la misma supuso una simple supervivencia del Régimen instaurado por Franco.
  • El sistema es corrupto, dados los múltiples -y presuntos- casos de corrupción que han salido a la luz pública.
  • La Constitución española no reconoce el hecho diferencial catalán.
  • Existe una discriminación del Estado hacia Cataluña en materias financiera y de inversiones.

Para tratar de conseguir sus metas políticas, tanto los podemitas como los independentistas han venido jugando -de una manera coordinada- con la debilidad del Estado, provocada por la crisis económica y el aireamiento de los casos de corrupción del partido en el Gobierno, aunque pasando por alto la presunta corrupción generalizada presente en las Comunidades andaluza y catalana, gobernadas por el PSOE y CiU, respectivamente.

En definitiva, “Todos contra el PP“, como una prolongación del Pacte del Tinell que ha sido ratificado por el PSOE de Pedro Sánchez en su camino por conseguir la ansiada Presidencia del Gobierno de España.

Como si de un juego infantil se tratara, se ha puesto en peligro el régimen de derechos y libertades que, de una forma consensuada por las fuerzas políticas presentes durante el periodo de la Transición -catalanismo incluido- se plasmó en el texto constitucional de 1978. Se ha llevado a cabo una lucha -más bien verbal y desde las tertulias de los platós de televisión- que se ha trasladado a las perfomances realizadas en los Parlamentos español y catalán, donde las proclamas y los anuncios de las leyes de desconexión no han llegado a plasmarse en textos publicados en el correspondiente Diario Oficial, por falta de manos que empuñen las oportunas plumas.

Los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils han supuesto en duro golpe a la consciencia de la gente, así como un reto importante al sistema de derechos y libertades de los ciudadanos que los han padecido, y una fuerte alarma a toda la sociedad catalana y española, junto con las fuerzas políticas de los espectros catalán y español. El jueguecito dialéctico y teatral que amenazaba con destruir -virtualmente- el sistema constitucional de 1978, ha terminado (o, más bien, debería terminar) con el duro zarpazo provocada por la mayor célula yihadista descubierta en el ámbito europeo (al menos, 12 miembros), que ha causado gran cantidad de muertos y heridos en las Ramblas de Barcelona y en el Paseo Marítimo de Cambrils. Un potente aviso de que existen fuerzas ideológicas que pretenden acabar -de verdad- con el sistema de libertades que impera en el mundo occidental.

Las primeras reacciones de todas las fuerzas políticas españolas y catalanas -con la esperada excepción de la CUP y su #capitalismofobia- de llamamiento a la unidad, podrían establecer las bases para una nueva etapa política en la que se busque más el acuerdo trabajado que la rápida discrepancia, sobretodo si esta responde más a un artificio que a un hecho real, o a un escollo ideológico insalvable. En este sentido, cabe destacar la presencia en todos los actos que se han realizado en Barcelona de TODOS los líderes políticos españoles y catalanes, con la icónica asistencia de las alcaldesas de Barcelona (Ada Colau) y de Madrid (Manuela Carmena) en la Misa celebrada en la Sagrada Familia, a pesar de su conocido agnosticismo.

Sin embargo, pronto se han producido gestos de las autoridades catalanas, que pueden ser signo de que la cabra tira al monte y de que el procés tira adelante caiga quien caiga. Así:

  1. El Conseller de Interior de la Generalitat Catalana diferenció entre víctimas catalanas y fallecidos de nacionalidad española.
  2. Dentro del protagonismo exclusivo del Govern en lucha contra la célula yihadista, la rueda de prensa protagonizada por el President, el Conseller de Interior y el Mayor de los Mossos d’Esquadra, dirigida a los informadores internacionales, se escenificó como una invitación a entrar en la salita de estar de la República Independiente de su Casa.
  3. En una entrevista en el Financial Times, Carles Puigdemont ha acusado al Gobierno de España de hacer un uso político de la seguridad, al tiempo que afirma que ya tienen más de 6.000 urnas para el 1-O.

El arzobispo de Barcelona, Omeya (sic), expresó en la homilía de la Misa en la Sagrada Familia que “la unión nos hace fuertes, la división nos corroe y nos destruye”.

Confiemos en que este zarpazo del yihadismo, que nos ha hecho morder el polvo de la dura realidad, sirva al menos para conseguir tres objetivos fundamentales:

  • Rebajar la tensión dialéctica y el uso indiscriminado de la demagogia política a niveles aceptables.
  • Permitir que el independentismo catalán pueda salir, lo más dignamente posible, de la ratonera en la que se ha metido; aunque para ello, los líderes independentistas deban gozar de sus minutos de gloria dentro de estos dramáticos momentos marcados por el terror y la desgracia humana.
  • Sentar las bases de una nueva política dirigida a buscar los consensos en lugar de los enfrentamientos estériles.

Por todo ello, Omeya: Amén.

(Fotografía: El Periódico de Aragón)

 

 

 

 

 

 

Independiente de Cataluña – Real Español: 1-0. ¿A qué jugamos?

La fecha señalada para la celebración del referéndum hacia la independencia virtual de Cataluña, no puede ser casual: el incierto, alarmante y confuso 1-O, que bien podría asimilarse a la inauguración del marcador en cualquier juego de pelota, como el fútbol, por ejemplo. Este podría ser el desarrollo del (des)encuentro:

1-0. (Marcado en clarísimo fuera de juego constitucional).

Se adelanta en el tanteador el Govern de la mayoría parlamentaria -que no electoral- del movimiento independentista catalán, lo que le aporta las siguientes ventajas tácticas:

  • Juega al ataque y va por delante del Gobierno Español en el juego político, el cual, además, se encuentra a la defensiva y actúa a rebufo de las iniciativas que adopta el Govern Català. Mientras, la mayoría social y electoral catalana -que no es independentista- como cualquier mayoría silenciosa que se precie, calla (aunque vota que es un primor).
  • Se ha asegurado la presencia machacona en los medios de comunicación, de manera que copa día tras día las parrillas televisivas, las ondas de radio y el papel-prensa, sin fisura alguna.
  • Con la inauguración del marcador político y social, y el miedo que ha metido en el cuerpo de la clase política y de los ciudadanos en general, se garantiza que -sea cual sea el resultado final- se acabará mejorando el posicionamiento de Cataluña dentro de la estructura estatal, con el logro de mayores cotas de autogobierno, la obtención de más recursos económicos e inversiones estatales en infraestructuras (para empezar ya han sido aprobados 4.200 millones por el Gobierno de Mariano Rajoy). Probablemente, se producirá también el reconocimiento de Cataluña como nación, mediante una reforma simple o reforzada de la Constitución Española.
  • Al mismo tiempo, le permite correr un tupido velo con la estelada para tratar de cubrir las vergüenzas del régimen corrupto del 3%, que de forma tan eficiente gestionó la saga de los Pujol y otros dirigentes de la virtualmente extinta Convergència Democràtica de Catalunya.

Forofos de estas jugadas estratégicas no le van a faltar al seleccionado nacional independentista: tanto Podemos como el nuevo PSOE del renovado secretario general Pedro Sánchez, ya se han manifestado favorables al tratamiento fiscal privilegiado para Cataluña, respecto de los demás pueblos de esa nación de naciones que atiende al nombre de España. (Por cierto, ¿Valencia será la tercera nación, después de Cataluña y Euskadi?).

Que en el camino hacia el triunfo algunos miembros del Govern y otros líderes políticos independentistas hayan acabado chupando banquillo -por el cese en sus funciones-, o sentados en el banquillo de los acusados para terminar inhabilitados, supone un precio insignificante en comparación con los beneficios que pueden obtener en conjunto. En este sentido, existe una buena cantera de políticos valencianos que, habiendo sido declarados no culpables o no imputados en procesos judiciales contra la corrupción, hace tiempo que han sido inhabilitados de facto, tras pasar por el largo y tortuoso camino que conduce hacia la pena de telediario. Véase:

  • Francisco Camps, expresidente de la Generalitat Valenciana, por el contencioso de los trajes.
  • Alfonso Grau, exprimer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valencia, por el caso Nóos.
  • Sonia Castedo, exalcaldesa de Alicante, a quien le archivaron el caso Rabasa, aunque tiene pendiente otro proceso.
  • Rita Barberá, exalcaldesa de Valencia, investigada por el llamado pitufeo de 1.000 euros y el caso Ritaleaks (gastos en viajes y bolsos, denunciado por Compromís, del que fue absuelta), con el resultado de su inhabilitación política y su postrera muerte física.
  • En esa misma línea, cuando en España no había más madera en materia de corrupción que aquello que los medios de comunicación españoles denominaron #LoDeValencia, el líder político valenciano Esteban González Pons vio truncado su camino hacia un Ministerio en el Gobierno del PP porque una campaña bien orquestada lo señaló como “presunto implicado” en un caso de corrupción…

1-1.

No obstante, el Estado Español es una maquinaria algo anticuada, pero a la vez potente y más o menos bien engrasada. De momento, aunque parece ir a remolque de las desafiantes iniciativas del Govern Català (más verbales y gestuales que efectivas), esconde sus mejores cartas (como también trata de hacer el independentismo) con el objetivo de intentar empatar el envite, primero, y acabar venciendo finalmente en el pulso lanzado por los soberanistas catalanes. Por ello, dirige una batería completa para sojuzgar la voluntad ganadora del adversario:

  • La fiscalización semanal de las cuentas de la Generalitat Catalana por el Gobierno de España, al objeto de impedir que se desvíen gastos finalistas hacia la organización del referéndum por la autodeterminación.
  • La Fiscalía y la Judicatura pisan los talones a las autoridades catalanas que pudieran resultar responsables de organizar la consulta inconstitucional, y que podrían resultar inhabilitados y, lo que es peor, sancionados con multas que afectaran al patrimonio personal de los condenados.

Según lo expuesto, lo normal es que la partida acabe en tablas. Pero sabemos que en el fúrbol todo puede ocurrir hasta que el árbitro pita el final del partido: desde que algún equipo marque en el último minuto y logre la victoria… hasta que alguien acabe en prisión…

Aunque casi lo más probable es que el empate conduzca a una prórroga interminable… a nuevas y tediosas temporadas de Pasión de Catalanes.

De todas las maneras, aunque el Gobierno Español acabe imponiéndose en el reto separatista y logre impedir la celebración del referéndum, los independentistas siempre podrán celebrar el 1-0 inaugurador de la temporada, y exclamar: “que nos quiten lo bailao“.

(Fuente de la fotografía: EcoDiario.es – elEconomista.es)

 

Lobos vestidos de pura lana virgen

En su línea de profundización del victimismo más radical e inconsistente, Carles Puigdemont ha querido trazar un paralelismo entre la persistencia de una sociedad que padeció los ataques brutales de la banda terrorista ETA, con la persistencia que han de mantener los protagonistas del procés hacia la independencia de Cataluña, al objeto de vencer a un Estado que José/Pep Guardiola -embajador deportivo ante el Estado teocrático, islamista i represor de Qatar– tildó de “autoritario”.

El nacionalismo catalán tuvo un esporádico fenómeno terrorista encarnado en la organización Terra LLiure, pero su hoja de ruta soberanista ha seguido la senda pacífica en lo estratégico y lo táctico. Al contrario, el nacionalismo vasco ha estado marcado por la terrible presencia de ETA, cuyos objetivos eran conseguir una Euskal Herria “independiente, socialista y euskaldun“, mediante la utilización de la vía armada, es decir, llevando a cabo asesinatos execrables contra miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, políticos, periodistas y gente del pueblo, como las víctimas de Hipercor en Barcelona, hace ahora 30 años.

En ese sentido, el PNV utilizó la actividad de ETA y la posible solución al conflicto vasco como asunto a incluir en cualquier mesa de negociación con el Estado, a fin de obtener mayores cotas de autogobierno y mejoras socioeconómicas para Euskadi (“para que dejen de matar”). Durante esa larga etapa, el terrorismo (cuya esencia reside en atemorizar al pueblo enemigo a través de los actos de terror que, a su vez, tienen una gran repercusión en todos los medios de comunicación) y la cuestión vasca hegemonizaron las portadas de los periódicos y los noticiarios de la televisión, hasta el fracaso del denominado Plan Ibarretxe y la derrota (aún no declarada) de ETA.

Con la puesta en marcha del procés el independentismo catalán se ha asegurado aquello que pretendía ETA: conquistar el espacio mediático e imponer la hoja de ruta de sus afanes separatistas que, de una u otra forma, con la independencia o sin ella, ha de beneficiar su posicionamiento político:

  • 4.200 millones de euros que fluyen desde el Estado para inversiones en Cataluña.
  • Apertura del palacete utilizado como segunda vivienda en Cataluña de la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría.
  • “Cataluña” hasta en la sopa mediática de la televisión pública española.

Y el asunto va para largo, pues aunque no se logre la independencia, la cuestión catalana estará encima de la mesa de los asuntos fundamentales para el Estado, agotará el papel de los periódicos, pixelará las pantallas de las televisiones y, por lo tanto, invadirá cotidianamente los cerebros de los españoles todos.

En su afán de hacerse fuerte en su posición victimista, Carles Puigdemont ha pretendido utilizar el 30 aniversario de la masacre terrorista de Hipercor para intentar colocarse en el lugar de las víctimas de la barbarie, en este caso, la imputada a un “Estado autoritario” que, como tal, “ejerce la violencia contra el pueblo catalán”. Sin embargo, esta torpe pirueta metafórica no puede ocultar que es el movimiento independentista catalán quien se ha colocado fuera del sistema democrático al colocarse fuera de la Ley.

Una Ley en cuya elaboración colaboró decisivamente el catalanismo político y que fue votada muy mayoritariamente por el pueblo catalán, ahora secuestrado por una mayoría absoluta de las fuerzas soberanistas en el Parlament de Catalunya, minoritaria respecto del número de votos conseguidos por los partidos no independentistas en las elecciones autonómicas del 27-S de 2015. Con esta mayoría, inferior a los 2/3 que se requieren para modificar el Estatuto de Autonomía, Junts pel Sí amenaza con constituir la República Catalana Independiente de su Casa (en primer término, de la Cataluña Media que no es independentista) y así extorsionar al Estado para conseguir píngües beneficios socioeconómicos para su territorio, aparte de convertir la interminable teleserie de Pasión de Catalanes, en un auténtico film de terror.

Una Ley que, precisamente, tiene como garantes últimos de su eficacia democrática a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, quienes junto con los políticos, los periodistas y el pueblo llano, fueron víctimas de los crímenes perpetrados por la banda terrorista ETA y que, mediante la persistencia durante largos y sangrientos años, han conseguido preservar el imperio de esa Ley en Democracia.

Puigdemont se pone la piel de cordero degollao para intentar confundir al personal y, con ello, perseguir el triunfo de su golpe (más de lengua que de mano, todo hay que decirlo) contra el Estado Social y Democrático de Derecho que es España, el cual, con la ayuda inestimable del pueblo español, persistió y venció a las fuerzas que intentaron su desaparición.

Contra estos gigantes (o molinos) se ha de volver a estrellar la soberbia soberanista.

(Fuente de la fotografía: LaRazón.es)

 

 

 

 

 

El ‘procés’: Mucho ruido y pocas plumas

Cada vez más, la política española se parece al Juego de la Oca. Aunque el tiempo y la sociedad avancen sin remisión, de vez en cuando tropezamos con determinados obstáculos que nos hacen volver a estadios históricos ya superados.

Podemos pasar por alto los intentos de enmendar los males de la Transición, que alguien pretende identificar con el régimen franquista, de ahí que las fuerzas progresistas en el Congreso de los Diputados hayan propuesto remover los huesos de Franco en un intento de reivindicar la fallida II República y de vencer en la Guerra Civil que ganó un dictador, nombrado Jefe del Estado el 1 de octubre de 1936, y muerto en la cama de forma natural, tras su última aparición en público que tuvo lugar en la plaza de Oriente de Madrid, también un día 1 de octubre, pero de 1975, el mismo día en que nació oficialmente la organización armada GRAPO .

Sin embargo, ya es casualidad que, con la victoria Pedro Sánchez en las primarias socialistas, el PSOE vuelva a la casilla de salida de su convulsa guerra interna, que tuvo lugar en la posada socialista de Ferraz el día 1 de octubre de 2016, cuando el entonces Secretario General (el mismo Pedro Sánchez) fue defenestrado en un patético Comité Federal.

Para un año justo después, el 1 de octubre de 2017, el Molt Honorable President de la Generalitat Catalana Carles Puigdemont, ha anunciado -que no convocado como publicaba la televisión pública española en un alarde de inocencia política-, pues Puigdemont no convoca ya que no firma nada, sino que, con boca nada más, pretende marcar un hito político que, en todo caso, debe plasmarse sobre el papel mediante la utilización de una pluma, o de cualquier otro artilugio destinado al efecto.

Con esta forma de hacer política que tiene el independentismo catalán, en su afán de tirar la piedra y esconder la mano, el procés para la independencia (virtual) de Cataluña, iniciado por el Astut Mas y continuado por su heredero -nombrado a dedo- para establecer la República Catalana, Carles Puigdemont, retorna al punto de origen de la creación de tan extenso, penoso y pesado procés, cargado de anuncios de bravatas y que añade más suspense a la ya de por sí inestable situación política actual.
Así como en el mundo del deporte no hay otra información más que la relativa al Real Madrid (y al Barça, como principal adversario), la Cataluña-que-quiere-decidir ha garantizado su protagonismo exclusivo en la agenda político-mediática española.
De este modo, la vida y los problemas de otras personas y de otros pueblos no existen para los medios de comunicación. Y eso significa un empobrecimiento del sistema democrático, porque la democracia no se reduce a votar de vez en cuando, sino que (para ser más completa) debe conllevar una atención directa a los problemas de la gente, de la mayoría de las personas y colectivos, aunque se trate de entidades minoritarias. Además, las personas y los colectivos solo se sentirán identificados con un sistema que les haga visibles y les reconozca su dignidad individual y colectiva.
El Sr. Puigdemont (y Cia.), deberían ser conscientes de que el resto de los humanos esparcidos por la piel de toro estamos enfermos de bits sobre un proceso soberanista que no para de lanzar anuncios de retos al sistema democrático español y, a la hora de la verdad, esconde la pluma con la que firmar la convocatoria de un referéndum solo anunciado, a la manera de Artur Mas, su tutor político, experto en marear la perdiz en estos asuntos. Si lo necesario para cumplir su destino supremo es una buena pluma, seguro que, con una buena campaña en las redes sociales, podrá obtener alguno de los modelos más sobresalientes.

Por otra parte, el marco elegido para la Anunciación (del -presunto- referéndum) no puede resultar más adecuado: El Pati dels Tarongers de la Generalitat de Catalunya señala el papel asignado a la Comunidad naranjera por excelencia: la Valenciana, la única pobre (cuya renta per cápita es inferior a la media española), que termina por ser pagana (es contribuyente según el sistema de financiación autonómica).

 

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Ortifus, portada del libro El finançament valencià, de Vicent Cucarella

Pues, el procés solo puede acabar de dos formas, ambas negativas para los intereses del pueblo valenciano:

  • Aunque resulte fallido, en cuanto a la consecución de la independencia de Cataluña, ha tiempo que no cesa de chorrear el grifo de las inversiones del Estado hacia esa Comunidad Autónoma.
  • Si, por una de esas casualidades de la vida, las fuerzas soberanistas lograran la casi imposible desconexión catalana de España, Cataluña saldría del marco de las comunidades contribuyentes al sistema autonómico, con lo que se incrementaría la presión contributiva sobre la Comunidad Valenciana, la más pobre de las paganas, pero a la que el Estado Español siempre ha tenido por más muelle.

Una vez las fuerzas anunciantes del apocalipsis catalán han abandonado el escenario del crimen (contra la Constitución Española), queda solo en el Pati dels Tarongers Armando, el pollo valenciano, corriendo de un lado para otro sin cabeza, desplumado, y cuyo único destino ha de ser condimentar la paella que será ofrecida en homenaje a catalanes, vascos, canarios, y “españoles todos”.

(Fuente de la fotografía: eldiario.es)

 

#LaTramaValenciana, una trama que finaliza con cinco absoluciones

De la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares sobre el denominado “caso Nóos“, se pueden extraer dos conclusiones:

  1. El ruido político-mediático se impone sobre el rigor de los métodos predicados de la Ciencia Jurídica en la impartición de justicia.
  2. A pesar de haber resultado absueltos en el mencionado proceso judicial, los valencianos investigados en el mismo reciben un tratamiento mediático diferente al resto de personas absueltas, situados en un limbo jurídico entre el infierno de los condenados y el cielo de los (realmente) absueltos.

No había transcurrido ni media hora desde la comunicación de la citada sentencia (741 folios repletos de hechos y fundamentos jurídicos) y los representantes de los principales partidos políticos ya se sentían obligados a posicionarse a favor o en contra de la misma. Y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el antimonárquico Podemos vertía su disconformidad con el resultado de una sentencia que consideraba “benévola” respecto de la Infanta Cristina. ¿Qué más da que, según los hechos demostrados y la argumentación jurídica manejados por las tres magistradas del TSJIB, #lodeCristina no acabara en años de prisión? Cuando uno es republicano su deseo es ver rodar las cabezas de los monarcas desde el cadalso o, como mínimo, observar cómo los cuerpos de la realeza son introducidos en el talego más sórdido. Todo lo demás, sobra.

Con las declaraciones de los líderes políticos se daba por inaugurado el PIM-PAM-PUM mediático. En él participaban jueces instructores, fiscales, periodistas, tertulianos de toda índole, tuiteros de lo más variado, y público en general, es decir #LaGente, que era invitada a participar en encuestas de lo más variado. Así, a ojo de buen cubero, a unos les parecía “bien” la sentencia; a otros, “mal”; a aquel se le antojaba que había quedado “corta”, y al otro le parecía “excesivo” que la Infanta hubiese acabado en el banquillo de los acusados. ¡Ay!, qué lejos ha quedado..

  • Aquella época en la que se seguían los análisis periodísticos que pretendían dar cuenta de la rigurosidad con la que intenta manifestarse la práctica jurídica.
  • El reconocimiento por las horas, los días y los meses dedicados por los jueces y magistrados a desbrozar los hechos contemplados en la trama del sumario.
  • El respecto a la constatación de los hechos demostrados, los tipos delictivos aplicables a estos hechos, y el grado de participación de los condenados en las actividades delictivas…

Por poner un ejemplo señero, el periodista Eduardo Inda -quien admite en el programa Te doy mi palabra de Onda Cero que inició las pesquisas sobre el caso Nóos porque no le habían pagado una conferencia a la que fue invitado por Iñaki Urdangarín– además de criticar el tratamiento de favor hacia la Infanta Cristina, se permite comparar -por analogía, o algo así- la situación de Jaume Matas, expresidente de la Islas Baleares -condenado por la sentencia-, con la del expresidente de la Comunidad Valenciana Francisco Camps, que había declarado ante el tribunal como mero testigo, pero que, al parecer del Sr. Inda, merecía la misma condena. ¿Conocimientos jurídicos? Más bien, PIM-PAM-PUM mediático, y a otra cosa, mariposa.

Por lo que respecta al tratamiento que han dispensado los medios de comunicación -incluida TVE que, por definición, es el principal medio en manos del Gobierno de España- a los valencianos investigados en el juicio por el caso Nóos, hemos tomado nota de algunos titulares bien expresivos:

Diversos medios: “Alfonso Grau y la trama valenciana, absueltos” (el subrayado es mío).

Canal 24h de TVE: “Grau se enfrentaba a una petición fiscal de 11 años de prisión”.

El mismo canal, por contraste: “Absuelta Mercedes Coghen, exconsejera de Madrid Olímpico”.

A estas alturas de la película, no debería extrañarnos el diferente tratamiento que reciben los investigados valencianos (#tramavalenciana para la prensa) respecto de los madrileños (absueltos sin más, sin trama). Una sentencia judicial no puede estropear el relato según el cual la Comunidad Valenciana -junto con la Región de Murcia– es presentada como el territorio de la corrupción por antonomasia, donde habita la mayor cantidad de políticos y ciudadanos corruptos por metro cuadrado. Los hechos judiciales, no obstante, van desmintiendo esta imagen interesada y las tramas valencianas se deshilachan…

Sin embargo, la trama contra los líderes políticos y empresariales valencianos se ha llevado por delante la urdimbre sociopolítica capaz de favorecer la vertebración del pueblo valenciano. Nos sobran los motivos:

  • Desconfianza de los ciudadanos valencianos hacia sus líderes.
  • Enfrentamiento radical -que frecuentemente se sustancia ante los tribunales de justicia- entre el PP y los partidos firmantes del Acuerdo del Botánico (PSPV, Compromís y Podemos).
  • Falta de alternativas viables a los problemas que atañen al pueblo valenciano.

Los políticos valencianos deberían ser conscientes de que todo este entramado dominado por el fraccionamiento social y el distanciamiento político, solo puede conducir a la neutralización de los esfuerzos para sacar a la Comunidad Valenciana de esa especial situación en la que, a pesar de poseer una renta per cápita inferior a la media española, debe contribuir al fondo general del que se nutren el resto de Comunidades Autónomas.

Confiemos en que esta última trama tenga un final feliz.

(Fotografía: Official Press)