Cuando media Cataluña ocupaba Cataluña entera

 

Tanto el 9-N como el 27-S, las urnas de cartón y las de poliuretano acogieron en su seno cerca de 1.800.000 papeletas favorables al inicio del procés soberanista. Esos resultados significan, en ambos casos, un porcentaje inferior al 50% del electorado catalán. Pero, por otra parte, ponen de manifiesto que existe un proceso de enquistamiento del electorado catalán, en pro y en contra de la independencia, es decir, “ha ocurrido lo que el propio Artur Mas decía temer [en TV3] acerca de las consecuencias de un referéndum de autodeterminación, cuando se manifestaba contrario a su celebración porque ‘dividiría al país en dos'” (Josep Borrell y Joan Llorach, Las cuentas y los cuentos de la independencia).
A todo eso, los líderes catalanistas han participado decisivamente en la construcción de la España constitucional (Miquel Roca fue padre de la Constitución y los catalanes la votaron favorablemente con una mayoría aplastante), en la confección de Gobiernos de España (tanto del PSOE como del PP), así como en el diseño del sistema de financiación autonómica vigente (propuesto por el expresidente Zapatero y consensuado con el Govern). Ello, ha facilitado la consolidación del régimen democrático en España, al tiempo que ha servido para que Cataluña obtuviera beneficios en cuanto a profundización de la autonomía y recursos destinados a su territorio.

padres_constitucion (II)
(Fuente: http://www.fuenterrebollo.com)

Con motivo de la crisis, la clase política catalanista ha querido traspasar los efectos nocivos de aquella al poder español, especialmente al PP como partido que representa la unidad de España, que presentó (junto con el Defensor del Pueblo, entre otros) recurso contra el Estatut, y contra el cual se levantó el muro de silencio obra del Pacte del Tinell.
Sin embargo, el volumen de las voces soberanistas ha subido de tono cuando se han destapado las tramas de corrupción que señalan al partido que ha gobernado Cataluña durante más de treinta años, como una de las mayores castas extractivas de la política europea, con el exHonorable Jordi Pujol al frente, junto con su familia numerosísima respecto de la que no se conocen los lazos de unión con su ahijado político, Artur Mas.
Ahora, Cataluña -en contra de lo antes deseado por Mas- ha sufrido una ruptura en su cuerpo social de difícil restañamiento. Sin poseer ni la mayoría cualificada para reformar el Estatut, ni la mayoría de votos como para ganar las elecciones plebiscitarias, que organizaron bajo la etíqueta de Junts pel Sí, las fuerzas catalanistas neoindependentistas proclaman la República Catalana, dentro de la XI legislatura (?), en boca de la Presidenta del Parlament Carme Forcadell. Y, para hacer realidad sus ilusiones, buscan desesperadamente el apoyo de la CUP, una formación anticapitalista y antiespañola, que no pega ni con cola con el partido conservador y reformista de-toda-la-vida de Mas-Pujol.

A pesar de utilizar las herramientas democráticas (tampoco podemos olvidar que Hitler alcanzó el poder a través de las urnas), la imposición de la hoja de ruta de la mitad del sector independentista al resto de la sociedad catalana, tiene su correlato en la descripción que Jaime Gil de Biedma hacía de la situación opresiva generada por el franquismo: Media España ocupaba España entera, dijo.
Además de lograr ‘dividir al país en dos’, Mas ha conseguido destruir la eterna coalición con la Unió Democràtica de Catalunya de Duran i Lleida, y una pérdida notable y progresiva de su apoyo electoral, motivo por el que ha terminado en brazos de la ERC de Oriol Junqueras, primero, y en los de la CUP, últimamente.
No satisfechos con poner los fundamentos del apartheid catalán, las fuerzas soberanistas han querido plasmar su filosofía escisora a la hora de distribuir los escaños en el Parlament, de manera que se visualice claramente la división entre ellos y el resto de partidos políticos con representación parlamentaria.
Los vientos huracanados que nos ha traído la crisis económica, junto con el aroma fétido de la trama corrupta, han conseguido que el seny, tradicionalmente asignado a la sociedad catalana en conjunto y, particularmente a su clase política, se transforme en la rauxa, también imputada, puntualmente, al carácter catalán. Alguien, de entre las fuerzas soberanistas, ha de poner el seny necesario para frenar la rauxa que divide a los catalanes en dos mitades, que puede iniciar la espiral de la desobediencia entre cada una de las dos mitades de la sociedad catalana, y que causa desasosiego entre los diferentes pueblos que integran el Estado español.
Hay una tarea pendiente y urgente que realizar: la nueva aprobación de un sistema de financiación autonómica que sea justo y que garantice el Estado del Bienestar para todos. En cuanto a lo demás, así como hay una disposición adicional primera de la Constitución, que mira al pasado (hacia los “derechos históricos de los territorios forales”, también puede existir una disposición adicional quinta (junto con las disposiciones transitorias que correspondan), que mire al futuro, a la realidad de una Cataluña que renueva sus vínculos con una España plural, justa y solidaria.
Hasta aquí podéis leer… De momento…
(Más en Se le está pasando el arroz (a #JuntspelSeny, de la Tierra Media { http://wp.me/p5yGMp-3P }, del blog podemoslaespiral.wordpress.com).

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