Ratman’s Gallery (VII). Vicent Cucarella, El finançament valencià

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Vicent Cucarella Tormo, autor del libro El finançament valencià. De la submissió al canvi necessari, Ed. Bromera, 2015. Un libro imprescindible en el camino de lograr un sistema de financiación autonómico equitativo y solidario. Los gráficos y las ilustraciones de Ortifus son contundentes.

(Gráfico de la ilustración: Una constelación que deberían tener en mente todos los valencianos (y españoles todos), donde queda demostrado el mal posicionamiento de la Comunidad Valenciana (CVA) en el sistema de financiación autonómico: Cuadrante III, la única CA pobre que, a su vez, es contribuidora (I, CA ricas y beneficiarias; II, CA ricas y contribuidoras; IV, CA pobres y beneficiarias). Más sobre el tema, se puede ver en las entradas Posiciona-miento http://wp.me/p4n4JW-5y y Va-lanza contra València http://wp.me/p4n4JW-5D.

“En la actualidad, los valencianos tenemos una renta per cápita inferior en un 12% a la media española. Esta situación nos tendría que hacer receptores de la solidaridad interpersonal e interterritorial, de manera que nuestra balanza fiscal fuera positiva, o sea, que recibiéramos del Estado bastante más de lo que aportamos en impuestos y cotizaciones. Pero la realidad es muy distinta y no solo no disfrutamos de un superávit en la balanza fiscal, sino que sufrimos un déficit del 2% de nuestro PIB (aproximadamente 2.000 millones de euros anuales). Eso convierte a los valencianos en la única comunidad autónoma pobre que además aporta más de lo que recibe. Las principales causas de este comportamiento atípico de la balanza fiscal valenciana, las encontramos fundamentalmente en la discriminación que sufrimos en el sistema de financiación autonómica y en la menor inversión estatal en tierras valencianas” (pág. 151).

La menor inversión estatal también es un agravio histórico, avalado por el análisis del stock de capital desde hace más de un siglo y confirmado por las recientes publicaciones de las inversiones territorializadas y por las numerosas decisiones estatales que han dificultado las dotaciones de infraestructuras valencianas” (pág. 152).

El maltrato permanente en la financiación autonómica ha provocado que la Generalitat tenga que recurrir a endeudarse más y más desde hace décadas […] la Generalitat se ha caracterizado por ser uno de los gobiernos autonómicos que menos gasta por habitante. Destina un gasto per cápita ligeramente inferior a la media en educación y sanidad; y después de hacer frente a estos dos importantes servicios básicos casi no le queda presupuesto para otras funciones de gasto, entre las cuales se encuentran cultura, protección social, fomento económico, I+D, etc. La discriminación financiera deteriora nuestra calidad de vida, reduce el estado del bienestar, debilita las políticas de fomento económico y afecta también a los sectores más desfavorecidos, que no reciben la protección social ni las ayudas públicas necesarias” (págs. 152-153).

“No solo la Administración autonómica tiene una menor dimensión relativa en la economía y la sociedad valenciana, sino que el resto de administraciones centrales y locales también están menos desarrolladas en el territorio valenciano. Eso implica un gasto público menor por habitante, menos inversión y menos puestos de trabajo. La menor presencia del sector público es un hecho constatado desde hace muchas décadas y debilita la actividad económica por falta de infraestructuras adecuadas, insuficientes medidas de fomento y de apoyo de la producción, menos ayudas sociales y un efecto indirecto menos potente porque las rentas generadas son inferiores” (pág. 153).

La situación de la Comunitat Valenciana es alarmante por diversas causas:
a) es la comunidad más endeudada con relación al PIB.
b) ha experimentado la caida más grande del número de trabajadores durante la crisis.
c) padece la mayor reducción del PIB per cápita de todo el Estado, con elevados riesgos de pobreza y exclusión social y
d) tiene un gasto público notablemente inferior a la media, que difícilmente se puede recortar más sin afectar sensiblemente la calidad de los servicios públicos” (pág. 154).

Todos sufrimos las consecuencias de una inferior financiación en forma de menor calidad y cantidad de los servicios públicos, que afectan a jóvenes y mayores, trabajadores y empresarios, empleados y parados. Es necesario… concienciarnos y evitar el pasotismo que hasta ahora ha estado provocada muy probablemente por el escepticismo ante un asunto que ha sido empleado para la batalla interna entre los políticos valencianos […] Por eso… consideramos imprescindible negociar un pacto autonómico que garantice un frente común en beneficio del estado del bienestar valenciano y la sostenibilidad de nuestros servicios públicos […] Hemos llegado a un estado crítico que ha de servir para despertar la conciencia colectiva a favor de una exigencia común para detener el expolio” (pág. 158) En ese sentido, vid. la entrada #Juntstornem http://wp.me/p4n4JW-74.

“Para cambiar la situación hace falta que nuestro Govern priorice los intereses valencianos, con el apoyo de las diferentes fuerzas sociales haciendo piña para elevar una justificada reivindicación a favor de un trato justo y poner fin definitivamente a esta historia de sumisión” (pág. 159).

(Traducción, y negrillas, propias).

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